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Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (17) Tablas y gráficas de interés, III.-

 

Inserto en esta entrada imágenes complementarias autoexplicativas relativas a los sistemas de posicionamiento hiperbólicos.

La primera imagen describe la operativa implícita en la circuitería de las cadenas Decca. Se pueden observar las conversiones de frecuencia que se efectúan en las antenas esclavas para evitar interferencias a la misma frecuencia en el receptor de señales emitidas por distintas antenas de la cadena. También se representan las conversiones de frecuencia que son acometidas en el receptor para poder determinar la diferencia de fase mediante el discriminador de fase correspondiente a la señal diferencia Rojo.

 

 

La segunda imagen representa esquemáticamente los radiales que surgían de cada estación Consol. Se puede advertir la notable componente hiperbólica en las proximidades de las antenas, donde era impracticable la operativa de escucha por radiales, lo que condicionaba el emplazamiento de las estaciones.

 

 

La tercera imagen de la serie representa los sectores angulares utilizables para la estación de Stavanger.

 

 

La imagen que sigue representa las curvas de nivel relativas a la precisión diurna obtenida con el sistema en el Atlántico Norte.

 

 

A continuación se muestran las mismas curvas de nivel, sólo que para la recepción nocturna. Debido a las distintas condiciones de propagación en ambos períodos horarios, se obtenían distintas precisiones si se empleaba el sistema por el día o por la noche.

 

 

Para ya finalizar, incluyo aquí la tabla de azimuts verdaderos en forma numérica para la antigua estación Consol de Arneiro (Lugo). Los valores tabulados representan los ángulos de azimut correctos para cada conteo de rayas antes de la equiseñal, el cual varía entre 1 y 60 rayas.

 

 

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Rubaiyat. Cuarteta XIII.

 

He aquí la estación inefable, la
estación de la esperanza, la estación
en que las almas sedientas de otras
almas buscan una quietud
perfumada.

Cada flor, ¿Es acaso la blanca mano
de Moisés?

Cada brisa, ¿Es acaso el aliento de
Jesús?


Omar Khayyam

El concepto de verdad en matemáticas, por Jesús Mª Landart Ercilla.

 

 

Conozco a Jesús María Landart Ercilla desde el año 2005. Ya entonces me sorprendió su agradable conversación y su calidad de polímata. Era como hablar con una enciclopedia Espasa andante, pero con las emociones de un humano. Me hice amigo enseguida de él. Y desde entonces mantenemos una comunicación fluida mediante medios electrónicos. Es una gran persona y se hace querer desde el minuto cero.

Pero Jesús es mucho más que mi amigo. Estudió ingeniería técnica electrónica, es licenciado en matemáticas y graduado en filosofía, complementado con un Máster en Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia. Nunca o casi nunca bajó del 10 y del primer puesto en su promoción. Es por ello que le tengo un gran respeto. Se trata de quizás uno de los últimos renacentistas que quedan, en una sociedad que valora lo inmediato, lo fácil, lo gratuito, lo que no requiere esfuerzo. Me da miedo incluso destripar aquí su último libro, que en realidad es la versión impresa de su Tesis Fin de Máster en Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia, y que lleva por título “El concepto de verdad en matemáticas”. Y es que se frivoliza mucho con el concepto de verdad, y debo reconocer que soy la primera persona en hacerlo.

Es por ello que, ahora que ya lo he presentado, introduzco la reseña del libro usando sus mismas palabras, para no faltar a la verdad.

“La teoría clásica de la verdad matemática afirma que la deducción a partir de axiomas intuitivos es condición suficiente y necesaria para la verdad matemática. Al menos tres crisis importantes a lo largo de los últimos ciento cincuenta años quebraron esta confianza: la irrupción de geometrías no euclídeas, el descubrimiento de contradicciones en el seno de la teoría de conjuntos y la constatación de la existencia de limitaciones intrínsecas en los sistemas axiomáticos. La última esperanza, la posibilidad de encontrar un algoritmo que respondiera a toda pregunta bien formulada, se desvanecía igualmente. Quedaba una concepción mucho más débil de verdad matemática, menos ingenua y de gran riqueza de matices.”

Dejo aquí los enlaces a la versión impresa y a la versión en PDF del libro, para quien lo quiera comprar o descargar. Se trata de un libro que todas las personas que estudian carreras técnicas deberían leer. Porque está muy bien escrito, con mucho rigor. Al leerlo, uno no diferencia si la mente que hay detrás de él es la de un premio Nóbel o la mente de una persona próxima, humana y buena como él lo es.

 

Versión impresa


Versión en PDF

Visita a la laguna de Valverde en Terra Chá.

 

La laguna de Valverde se vuelve más bonita en primavera y verano, con sus vivos colores, aunque se pierde diversidad en relación al invierno, sobre todo en lo que respecta a la avifauna. Con un poco de paciencia, en un día como hoy se pueden observar los azulones chapoteando en el agua, después de la cría de los polluelos en el mes de abril, las gallinetas con su oscilante movimiento, los zampullines chicos con su bello plumaje estival y algún despistado porrón moñudo muy de tarde en tarde. Se escucha el rascado persistente de algún rascón de vez en cuando, y en los árboles próximos al agua los cantos repetitivos del ruiseñor bastardo, del pinzón vulgar y de algún carbonero común.

 

 

 

Pero, a pesar de que no había prácticamente aves sobre el agua, he podido obtener bonitas fotografías que atestigüan la belleza de este humedal en el buen tiempo, y que comparto en esta entrada.

 

 

 

La gran evasión

 

 

Repitiendo con tres actores del elenco de su anterior película “Los siete magníficos” (Steve McQueen, Charles Bronson y James Coburn), en el año 1963 John Sturges dirigió el film “La gran evasión”, basada en una novela de Paul Brickhill. Esta producción es el clásico por antonomasia del cine bélico, que nos ha dejado en la retina y en la hemeroteca visual algunas de las escenas más icónicas del cine de todos los tiempos.

 

 

Lo mires por donde lo mires, se trata de un film fabuloso, es divertido, tiene intriga, actores fantásticos, y es tan emocionante al verlo hoy en día como cuando se estrenó.

No creo que existan muchas personas que no la hayan visto y que no conozcan la trama. Un grupo de prisioneros británicos y estadounidenses, los ases de la fuga en la Alemania nazi, son recluidos en un campo de concentración, donde son reunidas “todas las manzanas podridas en el mismo cesto”. Con una organización que para sí quisieran muchas entidades de la sociedad, este grupo de elementos construye tres túneles (que llaman Tom, Dick y Harry) con el objeto de poner en práctica una fuga masiva, de cuantas más personas mejor. Los dos cerebros de la operación son interpretados por Richard Attenborough y Gordon Jackson. Pero quien cava los túneles es Charles Bronson, encarnando a un oficial que padece claustrofobia, y que las pasa canutas con los derrumbamientos que a veces se producen. Los demás personajes son Donald Pleasance, el falsificador cuya visión se va deteriorando; James Garner, el astuto proveedor que emplea todas sus artes en conseguir todo el material y suministros necesarios para la empresa, y cómo no, el carismático Steve McQueen, al que bautizan como “el rey del calabozo” sus compañeros, y que es utilizado como “liebre” de la fuga, siendo recapturado siempre. Un argumento extraordinario, aderezado con una fantástica banda sonora, a cargo de Elmer Bernstein.

 

 

Pero si hay un personaje que me parece entrañable en esta película, ése es sin duda el ingenioso falsificador, interpretado por Donald Pleasance. En particular, por dos aspectos de su personalidad que me cautivan. En una secuencia aparece jugando distendidamente al ajedrez con el proveedor James Garner, mientras toman el té. Y en otra secuencia, en realidad mi secuencia favorita de todo el film, explica a sus compañeros prisioneros, reunidos todos en uno de los barracones, la biología, canto y costumbres del pájaro verdugo, con un fabuloso dibujo del ave como fondo en una pizarra. Se trata de un versado ornitólogo, que disecciona con habilidad la especie Lanius Nubicus (alcaudón núbico), una ave de la familia Laniidae, que recibe su mote de pájaro verdugo por su fea costumbre de empalar a sus presas en espinos, y en alambres u otra suerte de elementos punzantes. Esta costumbre en la familia de los alcaudones se debe a que son aves de potentes garras y pico, pero que no ostentan el poderío de aves mayores (como las aves rapaces), y que clavan a la presa en el pincho para poder desgarrarla, aprovechando para almacenar en él una despensa para el crudo invierno. En la península ibérica existen tres especies de alcaudones: el dorsirrojo, el real, y el común. Son aves bonitas, que cada vez escasean más. En cualquier caso, esta secuencia de la clase de dibujo y ornitología que ejecuta el falsificador, le da un toque de encanto a la película, y ejemplifica la afición tan inglesa por las aves de jardín, que el hermano del actor Richard Attenborough, David, supo transmitir en los estupendos documentales de ornitología de la BBC. Comparto la susodicha secuencia en video.

 

 

Poder. (Jim Morrison).

 

Puedo hacer que la tierra se pare
en seco. Hice
desaparecer los coches azules.
Me puedo hacer invisible o pequeño.
Puedo convertirme en gigante  y alcanzar las
cosas más lejanas. Puedo cambiar
el curso de la naturaleza.
Puedo situarme en cualquier lugar
del espacio o el tiempo.
Puedo invocar a los muertos.
Puedo percibir sucesos de otros mundos,
en lo más profundo de mi mente
y en la mente de los demás.
Yo puedo.

Yo soy.

 

Jim Morrisson

 

Such a shame. (Talk talk).

 

Such a shame
Such a shame
to believe in escape.
‘A life on every face’
But that’s a change,
until I’m finally left with an ‘8’.
Tell me to relax – I just stare.
Maybe I don’t know
if I should change
a feeling that we share.
It’s a shame

(such a shame)

Number me with rage
It’s a shame (such a shame)
Number me in haste (such a shame)
This eagerness to change

It’s a shame

The dice decide my fate
that’s a shame
In these trembling hands my faith
tells me to react
I don’t care
Maybe it’s unkind if I should change
a feeling that we share.
It’s a shame

(such a shame)

Number me with rage
It’s a shame (such a shame)
Number me in haste (such a shame)
This eagerness to change

Such A shame

Tell me to relax – I just stare.
Maybe I don’t know
if I should change
a feeling that we share.
It’s a shame

(such a shame)

Number me with rage
It’s a shame (such a shame)
Number me in haste It’s a shame (such a shame)
Write across my name it’s a shame (such a shame)
Number me in haste (such a shame)
This eagerness to change

Such A Shame

 

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (16) Tablas y gráficas de interés, II.-

 

Añado en esta entrada otras gráficas de interés relativas al sistema de posicionamiento Consol. La primera de ellas representa la evolución temporal de los fasores en un ciclo completo del período de la parte de señal de orientación, para la señal recibida en la perpendicular a la línea de antenas.

 

unciclo

 

La segunda de la serie representa la señal demodulada relativa al subperiodo de señal de orientación.

 

demodulada

 

Las dos siguientes imágenes representan la amplitud de la señal recibida para distintas ubicaciones en relación a la estación. En la primera imagen se aprecia únicamente la parte de orientación de la señal para dos posiciones angulares diferentes respecto a la estación. La segunda de ellas representa el ciclo completo de la señal recibida para la transmisión efectuada desde la estación de Stavanger.

 

recibidas1

 

stavanger