Gracias.

 

Gracias a las personas de buen corazón, las que lo tienen de veneno se pueden ir a freír churros al infierno, nunca pienso empatizar con ellas.

 

Amarga locura, por Dave Mistery

 

 

“En la proximidad de fechas navideñas, se ve perturbada la normalidad de un centro psiquiátrico de Manchester. Un paciente ingresado fallece en su cama. No parece haber nada extraño en su muerte y así lo cree, en un inicio, la policía. El eficiente inspector Evans debe encargarse de cerrar rápido el asunto para poder prestar más atención a casos realmente importantes. Sin embargo, a medida que avanza en la investigación, el caso se va complicando. Esa muerte, la de un “pobre diablo” que apenas importa a nadie, se torna en un misterio incomprensible. Evans, con ayuda del metódico inspector jefe McPhee, un hombre con dificultades para conciliar la labor profesional con su familia, intentará desentrañar las numerosas incógnitas que se le van presentando. Si te gusta la novela policíaca con interrogatorios, intriga y giros de guión, no dejes de leer Amarga locura“.

Éste es el texto con el que el autor escondido tras el seudónimo Dave Mistery nos presenta su primera novela. Personalmente, a un adorador como soy de las sagas de detectives y de intriga (Poirot, Miss Marple, Sherlock Holmes y el padre Brown) me parece de entrada muy interesante para pasar parte del mes de agosto a la sombra de un plátano con un vaso de tinto de verano bien frío. Es más, puesto que los autores noveles necesitan el apoyo de los lectores, ya tengo pedido mi ejemplar, que pronto llegará a casa. Muchísima suerte señor Mistery. Que venda Vd. muchos ejemplares.

 

Amarga locura

 

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (23).- Informe de Reginald V. Jones ‘Navigation and War’ (III). La primera Guerra Mundial.-

 

Así, en 1914 se habían concebido tres importantes técnicas de radio para establecer las demoras de aeronaves, y ahora se trataba de determinar cuáles serían adecuadas para los fines de la guerra. las primeras pruebas serias vinieron en las incursiones del Zeppelín en Inglaterra por la noche, que comenzó el 19 de enero de 1915. Las primeras incursiones dependían de la observación visual de los rasgos de la superficie, complementados por el cálculo de los muertos. Los errores consiguientes mostraron rápidamente la necesidad de nuevas ayudas, y se establecieron estaciones de radiogoniometría en Borkum y en Nordholz, que más tarde se complementaron con otras en Sylt y cerca de Bruges.
El sistema tenía graves defectos; los primeros fueron debidos a fenómenos de propagación inesperados, principalmente debido a las reflexiones de la capa de Heaviside o ionosfera, y si se comprobaba la precisión de las demoras, aparecían errores de más de 50 millas. La segunda falla del sistema, dependiente como era de las estaciones terrestres D/F, era que la aeronave tenía que transmitir, revelando así sus posiciones tanto al enemigo como a sus propias bases; y otra falla fue que la capacidad del sistema estaba muy limitada porque las estaciones terrestres sólo podían localizar una aeronave a la vez. Aún así, von Buttlar-Brandenfels, el único comandante de zepelín que voló durante la guerra, concluyó que la navegación por radio era mucho mejor que la basada en observaciones astronómicas.
Los Zepelines no lograron hacer un daño serio a Inglaterra, y sus bajas (tanto por la mala navegación como por la defensa contraria) fueron tan graves que en 1917 los alemanes cambiaron a los aviones para el ataque. Al principio, en el verano de 1917, estos ataques fueron de día; pero en el otoño de ese año los principales ataques se habían cambiado a la noche, donde la navegación básica seguía siendo la lectura de mapas, el uso de la luz de la luna y la selección de objetivos fácilmente identificables por su proximidad a las costas o estuarios.
En cuanto al desarrollo británico de las técnicas de navegación por radio, teníamos muchas pruebas de los errores involucrados, de las intercepciones, de las “fijaciones” de radio alemanas en los zepelines, que podrían compararse con sus posiciones reales registradas por nuestras defensas terrestres. Esta evidencia mostró que deberíamos necesitar un sistema mucho mejor si, como se pretendía en 1918, íbamos a intentar bombardear Berlín; pero se pensó que ya se habían logrado las mejoras necesarias en la técnica, por lo que la precisión debería ser del orden de 5-7 millas.
La guerra terminó antes de que esta creencia tan optimista pudiera ser puesta a prueba.

 

 

Rubaiyat. Cuarteta XVII.

 

La brisa de la primavera resfresca el
cuerpo de las rosas.
Y en la sombra azulada del jardín,
acaricia también el cuerpo de mi
amada.

A pesar de la plenitud que gozamos,
olvido nuestro pasado.

¡Tan seductora es la caricia del
presente!

 

Omar Khayyam.

 

Condición necesaria y suficiente para la convergencia del método de vasos comunicantes en el espacio de Hilbert L2.

 

 

En mi anterior artículo matemático había obtenido una condición que de modo suficiente garantizaba la convergencia al valor medio del cálculo integral para la sucesión de funciones de cambio variable. En el paper que ahora presento doy un paso más, hallando la condición necesaria y suficiente, esto es, equivalente, a dicha convergencia, si elegimos el valor de Xo de cierta manera, que es el punto donde vamos “midiendo las oscilaciones de la onda igualadora” que termina por igualar la altura del nivel en todo el intervalo de la función si se da la convergencia.

 


 

La demostración del teorema parejo contiene la prueba de los enunciados en ambos sentidos, tal y como se debe esperar de un teorema de equivalencia entre dos asertos.

Por una parte, se prueba que en caso de que una función cuya integral definida en un intervalo queramos obtener pertenece al espacio de Hilbert de las funciones cuadrado-integrables y da lugar a una sucesión de cambio variable convergente, en ese caso se obtienen dos cosas de manera necesaria, que son, respectivamente, que la sucesión de derivadas de la función de partida tiene la función nula como límite; por otra parte, que se cumple la condición suficiente de convergencia hallada en los dos anteriores artículos de la serie, y que relaciona el máximo de la función en el intervalo con el recorrido máximo de la misma en el intervalo y con el intervalo.

 

 

En segundo lugar, se prueba la implicación en el otro sentido y se verifica que si se cumplen esas dos condiciones, entonces se produce la convergencia. El artículo está convenientemente registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual.

 

PARA INICIAR LA DESCARGA CLICAR AQUI: condicion_equivalente_de_convergencia

 

 

Enola Gay. Orchestral Maneouvres in the dark (OMD).

 

Enola gay,
You should have stayed at home yesterday
Oh oh it can’t describe the feeling and the way you lied.

These games you play, they’re gonna end it all in tears someday
Oh oh enola gay,
It shouldn’t ever have to end this way.

(Chorus)
It’s 8:15, that’s the time that it’s always been
We got your message on the radio, condition’s normal and you’re coming home.

Enola gay,
Is mother proud of little boy today
Oh oh, this kiss you give, it’s never ever gonna fade away.

Enola gay,
It shouldn’t ever have to end this way
Oh oh enola gay,
It should’ve faded our dreams away.

(Chorus)

 

Enola gay,
Tendrías que haberte quedado ayer en casa
Oh, oh, no puede describirse el sentimiento y la forma en que mentiste

Esos juegos a los que juegas,
Algún día terminarán en lágrimas
Oh, oh, enola gay,
No deberían acabar así

(Estribillo)
Son las 8:15, es la hora que todos conocemos
Tenemos tu mensaje en la radio,
Las condiciones son normales y vuelves a casa.

Enola gay,
Es el orgullo de madre por su niño pequeño
Oh oh, de ese beso que da, nunca nos vamos a olvidar

Enola gay,
No tendría nunca que haber acabado así
Oh oh enola gay,
Ha borrado todos nuestros sueños

(Estribillo)

 

 

 

Rubaiyat. Cuarteta XVI.

 

Nada me aflige ya.
¡Levántate para ofrecerme vino!
Tu boca esta noche es la rosa más
bella del mundo…
¡Escancia el vino!
¡Que sea carmín como tus mejillas
y haga leves mis remordimientos
como ligeros son tus bucles!

 

Omar Khayyam.

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (22).- Informe de Reginald V. Jones ‘Navigation and War’ (II). Navegación aérea anterior a 1914.-

 

El desarrollo de la aviación, con sus velocidades mucho más altas, tanto de las aeronaves mismas como de los vientos, y con el frecuente oscurecimiento de los rasgos de la superficie de la Tierra, dio un énfasis completamente nuevo a la importancia de la navegación, y especialmente de la prontitud en la determinación de la posición con respecto a un objetivo o una base, en condiciones que normalmente eran mucho más estrictas y perturbadas que las correspondientes a la navegación marina.

Incluso los globos y las aeronaves requerían algún tipo de instrumentación; y los aviones, con sus altas aceleraciones de giro, mostraban graves defectos en los instrumentos que habían sido adaptados del uso marítimo.

Además de la aparente dirección de la gravedad, esencial para establecer un horizonte artificial, la aeronave podría desviarse salvajemente de la vertical con serias consecuencias como el error de giro al norte del compás magnético. Para 1913, la importancia de la instrumentación era tal que la Real Sociedad Aeronáutica dedicó el primer vuelo cuya lecture dedicó Wilbur Wright al asunto, basada en los trabajos del gran diseñador de instrumentos Horace Darwin.

Y cuando estalló la guerra en 1914, en Farnborough se reunieron los mejores científicos para trabajar en la instrumentación de las aeronaves, incluyendo a Keith Lucas, quien analizó el error de giro hacia el norte, Lindemann (luego Lord Cherwell) quien encontró cómo recuperar una aeronave de un giro, y muchos otros. Mucho antes de 1914 algunos hombres habían comenzado a visualizar formas de usar ondas de radio como medio para establecer las posiciones de las naves o aviones.

En 1907, Bellini y Tosi produjeron un diseño de dos antenas receptoras cruzadas en ángulos rectos, con las que las direcciones de las ondas entrantes se podían deducir de las magnitudes de las corrientes que inducían en las antenas; así se podía establecer la dirección de la aeronave o del barco que estaba emitiendo las ondas.

Ese mismo año, Scheller, de la Compañía Lorenz, patentó un sistema de dos antenas transmisoras usando un transmisor común que iba cambiado de una a otra la transmisión, de manera que una enviaba un patrón repetitivo de caracteres Morse como A (. -) que era complementario al enviado por la otra, en este caso N (- . ) . Si el receptor estuviera en un punto adecuado, recogería las señales de ambas antenas con la misma fuerza, y como los N encajarían exactamente en los huecos de las A, el operador simplemente oiría un tono continuo. Pero si el receptor se apartara de este punto a otro más alejado del campo de la transmisión de la primera antena, el operador oiría la A más fuerte que la N y viceversa. Este dispositivo resulta ser una forma sorprendentemente sensible de posicionar el receptor en la línea de señales iguales de las dos antenas y, como veremos, iba a convertirse en una aportación vital en 1940. El sistema fue probado en barcos en el año 1914, y en 1917 Kiebitz en Alemania hizo pruebas en aviones; pero con relativamente grandes longitudes de onda (350 y 550m), que provocaron dificultades con la propagación y con las antenas dando lugar a diferencias de percepción que causaron resultados contradictorios. Aún así, Buchwald apuntó en 1920 que una nave a 85 km de distancia era capaz de ubicarse lateralmente con una precisión de 400 metros. También en 1907, la Compañía Telefunken patentó la “brújula de radio” que comprendía 32 antenas direccionales, cada una de las cuales irradiaba principalmente a su punto apropiado de la brújula. El transmisor de radio iba cambiado sucesivamente a cada antena a intervalos de un segundo, comenzando en el norte después de una señal de identificación. Por lo tanto, un operador con un receptor sólo tenía que contar el número de segundos después de la señal de identificación antes de que la señal de la brújula alcanzara su máxima intensidad, para establecer su orientación de la brújula desde el lugar de transmisión; esta operación se facilitó aún más al dar al operador un cronómetro cuya aguja giraba completamente en 32 segundos, que iniciaba en el final de la señal de identificación y luego se detenía cuando la señal de la brújula llegaba al máximo.