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Sittin’ on the dock of the bay. (Ottis Redding).

 

Sittin in the morning sun,
I`ll be sittin’ when the evening come,
Watching the ships roll in,
And I’ll watch ‘em roll away again, yeah,
I’m sittin’ on the dock of the bay,
Watching the tide roll away, ouh,
I’m just sittin’ on the dock of the bay,
Wasting time.

I left my home in Georgia,
Headed for the Frisco bay
I have nothing to live for,
Look like nothings gonna come my way,

So I’m just go sit on the dock of the bay
Watching the tide roll away,
I’m sittin’ on the dock of the bay,
Wasting time

Look like nothings gonna change,
Everything still remain the same,
I can’t do what ten people tell me to do,
So I guess I’ll remain the same, yes,

Sittin’ here resting my bones,
And this loneliness won’t leave me alone, yes,
Two thousand miles I roam
Just to make this dock my home

Now I’m just go sit at the dock of the bay
Watching the tide roll away, ooh
Sittin’ on the dock of the bay
Wasting time

 

 

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Desayuno con diamantes. (Breakfast at Tiffany’s).

 

 

 

Hay imágenes que a veces se nos quedan grabadas a fuego por su inmenso encanto. Adoras estas imágenes y te hacen sentir. Te hacen amar al personaje. Una de estas hermosísimas imágenes es la de una luminosa y encantadora Audrey Hepburn de pie en el escaparate de la joyería Tiffany’s, escuálida, con un rostro sacado de un cuento hindú. Imagen sólo comparable a su belleza y candidez en Vacaciones en Roma junto a Gregory Peck. Era muy hermosa. Mucho. Sus rasgos infantiles albergaban una dulzura y vulnerabilidad difícilmente descriptibles, que hacían mucho daño. El papel estaba hecho a su medida, a pesar de que Truman Capote, el autor de la novela en la que se basa Desayuno con diamantes, inicialmente pensó en Marilyn Monroe.

 

 

En la novela de Capote, Holly Golightly es una call girl, aunque en la película de Blake Edwards, rodada en 1961, se dulcificó este detalle con disimulo, dada la corriente de moralina y puritanismo que arrasaba con Hollywood, con los censores siempre ojo avizor. Por ello, en el film se dice de ella que es una chica bohemia a la que le gustan los regalos de los caballeros. En el edificio en el que vive, es vecina de un escritor llamado Paul (George Peppard), que es mantenido también, por una mecenas (Patricia Neal), con la que se relaciona. Sin embargo, la situación es tan inestable como la pólvora, pues Paul se enamora irremediablemente de su bella y provocadora vecina.

 

 

 

Pero si la escena inicial del metraje te revuelve tu fibra sensible, yo diría que el remate de la película, cuando Holly busca a su amado gato, es todavía más conmovedor, bajo la lluvia intransigente de Nueva York, con el pelo y la ropa completamente mojados. Si se adjunta a estas dos escenas, inicial y final, una banda sonora fantástica, a cargo de Henry Mancini, con la inolvidable Moon River que interpreta Audrey en el patio de luces, y esa imagen con la que empecé esta crítica, en la que la Hepburn se nos muestra con el pelo recogido y un elegante vestido negro, sosteniendo con garbo una boquilla entre los dedos, es inevitable que al espectador no le suceda lo que le pasó a Paul en el film, enamorarse perdidamente de Holly. Y reconocer a Breakfast at Tiffany’s como uno de los dramas románticos más maravillosos e inolvidables que fueron rodados en Hollywood.

 

 

Edwin Armstrong y el receptor regenerativo.

 

 

Inventor e ingeniero en la era dorada de la radio, Edwin Armstrong fue el padre del oscilador Armstrong, caracterizado por un bucle de realimentación positiva conseguido con un circuito tanque LC; del receptor regenerativo; de la modulación de frecuencia (FM); y del receptor superheterodino, en el que se pasa la señal sintonizada desde radiofrecuencia hasta una frecuencia intermedia donde se puede filtrar y amplificar con calidad, eliminando casi todo el ruido y entregándosela al detector para la demodulación y la posterior amplificación de la señal de audio resultante.

 

 

Pero en esta ocasión me centraré en el receptor regenerativo. Este receptor fue realmente uno de los primeros, por no decir el primero, que se comercializó de una manera eficaz, con un funcionamiento razonable. Las antiguas radios a válvulas se construían inicialmente siguiendo este esquema, si bien ya más avanzado el siglo XX, pasaron a realizarse siguiendo el esquema superheterodino, que requería más válvulas, así como la presencia de los transformadores o trafos, pero ofrecía una mayor calidad en la recepción. Cuando las válvulas fueron sustituidas por los transistores, que no requieren altas tensiones para su polarización, se siguieron empleando estos esquemas. De hecho, en las radios comerciales se sigue empleando el esquema superheterodino, sólo que cada vez hay más tendencia a concentrar toda la lógica en un circuito integrado especializado para radio, sea cual sea la modulación.

 

 

La ventaja del receptor regenerativo es que, con la salvedad de unos pocos cambios, se puede emplear tanto para la demodulación de señales AM como la de señales FM. Ésto es debido a la naturaleza de los procesos que son acometidos. El primer paso es la recepción de la señal de RF. Si queremos una señal de la banda de Onda Media, lógicamente habremos de emplear una bobina de ferrita en paralelo con un condensador variable como antena y filtro de sintonía. Si sin embargo nos interesa la banda de la FM comercial, habremos de emplear una antena de FM y un circuito tanque LC con valores de L y C más pequeños para la sintonía. En cualquiera de los dos casos, una vez sintonizada la señal, se pasa a la etapa osciladora. Esta etapa es en realidad un amplificador con realimentación positiva, polarizado en la región activa y cerca de la saturación. La señal de realimentación positiva se entrega en una de las bobinas de sintonía, con lo que el transistor de esta etapa pasa a su colector y debido a la no-linealidad, tres señales cuyos espectros están centrados en la continua, en la frecuencia de RF, y en el doble de la frecuencia de RF, aunque como es lógico, aparecen algunas componentes más, dado que esta tensión de colector es de nuevo realimentada hacia la entrada. (En realidad aparecerán los espectros de la señal centrados en los armónicos de la frecuencia de RF).

Después de este paso inicial, ya tenemos en banda base el espectro de la señal, con lo que ahora interesará filtrarlo pasobajo, hacer la demodulación, y amplificar el audio. Y es aquí donde viene uno de los puntos clave del receptor. Para lograr que el receptor responda tanto a señales FM como a señales AM, a continuación se emplea un filtro RC derivador. El hecho de derivar la señal se debe a que la derivada de una señal FM es una señal AM, y la derivada de una señal AM es otra señal AM. De este modo, da igual lo que tengamos en el colector de la etapa osciladora, de seguro que tras el filtro RC tendremos una señal AM. Por lo tanto restará extraer de ella la envolvente y amplificar el resultado. Lo primero se suele hacer con un diodo de germanio, o bien con un transistor con la base al mismo potencial que el colector, que funciona como diodo. Finalmente, la amplificación de audio, en la que también se filtra pasobajo, puede realizarse con un montaje push-pull con dos transistores funcionando en clase AB en contrafase, o bien con una etapa amplificadora en clase A, o con un circuito integrado amplificador de audio LM386, nos es indiferente. La señal amplificada se presenta en unos auriculares o en un altavoz.

 

 

En el anterior video se puede observar la captura de la señal de audio (azul) y de la salida del rectificador (rojo) mediante un osciloscopio de tarjeta. Cuando se observa la FFT de las dos señales, con la misma escala en el eje vertical, se puede observar que desde la rectificación a la salida hay una amplificación de 20 decibelios.

 

 

Por otra parte en el segundo video se presenta la salida de audio (azul) y la de la etapa osciladora (rojo). Si se comparan en el dominio de la frecuencia, se puede advertir que entre la señal banda base de ambas hay una diferencia de 50 decibelios. Es ésta la amplificación resultante entre la señal en el colector de la etapa osciladora y el nivel de la señal de salida.

 

Walking around. (Pablo Neruda).

 

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías

me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones,

a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre

y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

 

Pablo Neruda.

 

Los españoles y el desprecio.

 

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (18).-Vídeos publicados en Internet sobre los radiofaros Consol de Sevilla.

 

En esta entrada me limitaré a incluir los excelentes videos sobre la antigua estación Sonne-Consol de Sevilla, realizados por otras personas amigas de la radioafición, los dos primeros a cargo de Aena, y el tercero por Txetxu Rubio.

 

 

 

 

Diexismo mediante radio definida por software (SDR).

 

Está uno cayendo de viejo casi, y cada día que pasa la tecnología nos da nuevas sorpresas. Hace 35 años, si querías ser radioaficionado necesitabas una licencia para transmitir en banda ciudadana, y un equipo que podía llegar a ser costoso para aquellos tiempos, a poder ser con una buena antena, que te brindase una buena calidad de señal, una emisora para la modulación, transmisión y recepción, un radiogoniómetro para detectar la dirección de la que procede la onda que sintonizas, y un escáner de frecuencia para poder barrer el espectro. No era barato. Lo que son las cosas. Hoy he pasado casi toda la tarde conectándome mediante algunas aplicaciones cliente a distintos servidores en los que una red de radioaficionados, a nivel global, comparten de manera digitalizada la integridad del espectro que reciben sus antenas. Puedes ir sintonizando y demodulando por software todas las señales que son captadas en las distintas bandas, e ir adaptando la demodulación y todos los parámetros del filtro de frecuencia intermedia, que son simulados por software, para tener en tu ordenador, por ejemplo, las señales que un radioaficionado puede sintonizar en su estación en Groenlandia. Todo un universo en tu ordenador gracias a Internet.

Comparto el enlace de la aplicación web que permite practicar el diexismo de manera online, sin necesidad de descargar ningún programa.

 

Enlace para acceder a la web de diexismo online

 

 

¿Qué mecanismo se emplea para que desde una estación de un radioaficionado se pueda transmitir la señal captada en una de sus antenas o bien simplemente servir las muestras de señal recibida al ordenador para que éste las procese y podamos sintonizar las emisoras? Este mecanismo es una radio definida por software (SDR).

 

 

En la anterior figura se representa este dispositivo. Se trata de un receptor hardware muy simplificado, conectado a una antena a su entrada. Lo primero que se hace es amplificar y filtrar paso banda la señal de radiofrecuencia. A continuación se obtienen las componentes en fase y en cuadratura de esta señal pasobanda. Para ello se multiplica la señal de RF amplificada con una señal sinusoidal, y respectivamente con una versión desplazada 90 grados de esa misma señal (podrían por ejemplo ser una señal seno y una señal coseno, de una frecuencia determinada). Las señales resultantes de ambos productos (que no son sino la traslación a banda base de ambas componentes de la señal pasobanda) son pasadas por sendos filtros pasobajo, en ambas ramas circuitales, con lo que tenemos las señales I(t) y Q(t) en forma de audio sin demodular. Para finalizar, estas señales se pasan por un conversor analógico-digital, que convierte las formas de onda continuas en muestras codificadas mediante conjuntos de bits. Ésto es lo que recibe el ordenador, que por software se encarga de hacer las operaciones matemáticas que restan, dependiendo de la señal concreta que estemos sintonizando y del tipo de modulación empleado en ella. Estas muestras codificadas también pueden ser servidas a Internet, de forma que un usuario remoto pueda abrir un flujo de paquetes de datos accesibles mediante la IP y el puerto del servidor que recibe los datos del SDR.

 

 

 

 

 

 

Pero ésto no es todo. De acuerdo con lo que comenté más arriba, en principio no es necesario que dispongamos de un SDR para sintonizar señales servidas remotamente. Sí sin embargo si lo que queremos es detectar las señales locales del entorno en el que nos hallamos (para lo que necesitamos una antena), y/o si queremos servir sus muestras correspondientes. Por lo tanto, queda explicada la simplicidad del portal web que incluí más arriba.

Ahora bien, existen paquetes de software gratuito para presentar de una manera más profesional las señales a las que nos enganchamos. Estos programas son descargables gratuitamente de Internet. Existen muchas soluciones al respecto, a cual más atractiva. Ejemplos de algunas de las aplicaciones de escritorio cuyo programa de instalación es descargable desde la world wide web son SDRSharp, QTRadio, SdrDx, SDRRadio, HDRSdr, SDRUno, …, y algunas más, aunque éstas son las más conocidas.

En los tres siguientes videos se puede apreciar la rutina a emplear para sintonizar las señales mediante la aplicación SDRRadio. Se puede observar que lo que esta aplicación muestra directamente en la pantalla es el espectro (la transformada FFT de las señales en el dominio del tiempo), presentado en el dominio de la frecuencia. La rutina usada consiste en ir recorriendo la frecuencia desde un punto determinado y reconocer en el espectro el tipo de modulación y el ancho de banda de cada señal independiente. Una vez que hemos adivinado estos datos, nos falta adecuar el filtro al ancho de banda de la señal y seleccionar la modulación, para que el programa filtre y demodule la señal. El tipo de modulación no es difícil de adivinar. La modulación más común es la modulación de amplitud (AM), que presenta un espectro de potencia par en relación a la portadora (simétrico). Es un espectro de potencia simétrico porque las señales reales tienen una transformada de Fourier de módulo simétrico respecto al punto central del ancho de banda que ocupan.

Por otra parte, las señales FM tienen un ancho de banda bastante mayor que las AM y su espectro presenta múltiples rayas espectrales equiespaciadas. Las señales CW, que se utilizan por ejemplo para transmisiones telegráficas en código Morse, tienen un ancho de banda mucho menor que las otras dos, y se escuchan según una sucesión de tonos. Los radioaficionados suelen emplear en sus transmisiones la modulación AM, o su versión reducida (USB – Banda Lateral Superior). De acuerdo con estas directrices, no resulta complicado ir escuchando las distintas transmisiones mediante el programa. A continuación incluyo los tres vídeos que antes mencioné.

 

 

 

 

El tiempo en mis manos.

 

 

Yo era científico y matemático, y trabajaba en mis investigaciones por libre. A la vuelta de la oficina, no necesitaba de nada más que de mi cabeza, un lápiz y un cuaderno. Tenía que construir mi propia criatura, lo deseaba. Usando ciertas ecuaciones fui diseñando poco a poco mi máquina del tiempo. Era mi secreto.

Al principio sólo eran ideas vagas e inconexas. Pero un día todo llegó a encajar y tomar forma. Cada pensamiento en que me recreaba tenía su equivalencia en el cuaderno en forma de tensores y operaciones entre ellos. Cuando tuve acabada la teoría, comencé a construir el artefacto en el garaje. Trabajaba hasta altas horas de la madrugada, perdiendo tiempo de sueño, empeñado en terminarlo cuanto antes. Se iban sucediendo las semanas y no avanzaba nada. Pero una vez que obtuve todos los materiales, y conseguí concentrarme en las tareas, la máquina fue surgiendo poco a poco de mis manos. Cuando al fin la tuve rematada, decidí fijar un día para mi primer viaje. Mi concepto del paso del tiempo dejaría de ser el mismo cuando la rueda comenzase a girar, si mis cálculos eran correctos. Configuré las clavijas y noté un ligero mareo, al que me fui acostumbrando poco a poco. Mi tiempo local no variaba, pero podía ver como el externo sí lo hacía. Era fabuloso. Contemplaba extasiado como se sucedían las estaciones y los años. Y yo no envejecía. Era el mismo niño de siempre. La máquina era perfecta. Como un Dorian Grey de 15 años, la mente no variaba, los pensamientos fluían en mi cabeza como siempre habían fluido.

Pero, cuando ya estaba embargado por la emoción, noté una cosa. Comenzó como una palpitación en mi corazón y una neblina en los ojos. Algo no iba bien. Repasé de memoria los cálculos. Había algo que no cuadraba. ¿Qué era?. Le daba vueltas en la cabeza, mi mente era un hervidero de pensamientos extraños, y de repente lo vi todo. Acudió a mí como un relámpago. Una maldita cuenta estaba mal. El tensor de la energía basal decaía a la tasa de tiempo externo, no a la tasa de tiempo interno. Me estaba muriendo.