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Tardes dominicales

 

No, no voy a llorar, casi, pero sí lo voy a sentir, lo estoy sintiendo ya de hecho. Para mí los domingos tienen indefectiblemente el efecto de la nostalgia, de todo lo que pude hacer y ser y que ni hice ni fui. Todas mis deudas con aquel bondadoso muchacho, de todo lo que no supe ofrecerle, aunque lo mantenga muy vivo dentro de mí. Aquellos dulces años de descubrimientos y apertura a la vida, que no supe ultimar, y que me atormentan con su martilleo todas las tardes dominicales, cuando las calles vacías tienen las tiendas y los quioscos cerrados y cae una lluvia pegajosa sobre su empedrado, mientras oigo el repiqueteo insistente y periódico de las gotas en algún barreño del desván. 
Pero poco puedo hacer a estas alturas ya. Y tampoco depende todo de mí. Si así fuera aún brillaría alguna esperanza, por pequeña que fuese. Girarán los lustros, cada vez más rápido, y todavía será aún peor. Porque poco a poco, casi sin advertirlo, empezarán a faltar personas, carne de mi carne, amigos y familiares, se irán marchando al sueño infinito. Y las arrugas ceñirán mi frente. Y estaré solo, muy solo, tanto como ahora me siento. Una soledad de cadenas y mazmorra. Porque los domingos tienen aroma a café con nostalgia. Destilan el spleen de las últimas secuencias de Qué verde era mi valle, y las despedidas sin vuelta atrás de Casablanca. Pero mientras mis huesos no se pulvericen de puro viejo en algún enterrado féretro, tan absurdos e inútiles como los de los demás, he de seguir tensando mi antebrazo, en este pulso constante con la Muerte, que de momento tengo dominado, mientras el chocolate humea en la taza y le concedo otra oportunidad y otra mirada al mundo y a mí.

 

 

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Rubaiyat. Cuarteta XI.

 

Toda mi juventud retoña hoy.
¡Sírveme vino!
No importa cuál…¡No soy exigente!
¡En verdad al mejor lo encontraré
tan amargo como la vida!

 

Omar Khayyam

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (15) Tablas y gráficas de interés.-

 

En este apartado añadiré imágenes relativas al funcionamiento del sistema Consol, extraidas del libro Funksystem für Ortung und Navigation, cuyo autor es Ernst Kramar.

En la primera imagen se aprecia la apariencia técnica general del sistema, con su distribución de antenas, y el mecanismo desfasador.

 

 

En la imagen que sigue se pueden ver dos cronogramas típicos de lo que podría ser un período de la señal recibida, incluyendo la emisión de baliza NDB y el subperíodo de señal de orientación.

 

 

La figura que sigue es otra representación de la parte de señal del subperíodo de orientación.

 

 

A continuación se muestra un esquema en el que se explica la composición del fasor de la señal recibida, en función de los fasores de las dos señales extremas y del de la señal central.

 

 

Para ya finalizar, en las dos tablas que siguen se tabulan los parámetros relativos a las estaciones Consol activas después de la confrontación bélica.

 

 

 

Running up that hill. (Levy9).

It didn’t hurt me
But you wanna feel how it feels
But you wanna know that it didn’t hurt me
But you wanna hear about the deal they’re making?
You… It’s you and me
It’s you and me who won’t be unhappy

And if I only could
I’d make a deal with God
I’d get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building

Do you want to hurt me?
I see how deep the bullet lies
Unaware, tearing you asunder
There’s a thunder in our hearts

It there so much hate for the ones we love?
Tell me we both matter, don’t we?
You… It’s you and me
It’s you and me who won’t be unhappy

And if I only could
I’d make a deal with God
I’d get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building

And if I only could
I’d make a deal with God
I’d get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
No problem

You… It’s you and me
It’s you and me who won’t be unhappy

Come mon, baby
Come mon, come mon, darling
Let me steal this moment from you now
Come mon, angel
Come mon, come mon, darling
Let’s exchange the experience

And if I only could
I’d make a deal with God
I’d get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building

And if I only could

Come mon, baby
Come mon, come mon, darling
Let me steal this moment from you now
Come mon, angel
Come mon, come mon, darling
Let’s exchange the experience

Come mon, baby
Come mon, come mon, darling
Let me steal this moment from you now
Come mon, angel
Come mon, come mon, darling
Let’s exchange the experience

Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building

Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building
No problem

No me hace daño. ¿Quieres sentir cómo se siente?
Tu quieres saber, saber que no me haces daño?
¿Quieren escuchar acerca del trato que estoy haciendo?
Tu corres hasta la colina Tú y yo vamos a correr hasta la colina
Y si pudiera, Hacer un trato con Dios,
Y por él para intercambiar nuestros lugares,
Sigue corriendo ese camino,
Sigue corriendo hasta la colina,
Estar en ejecución hasta que la construcción.
Si yo pudiera, oh … Tu no quieres hacerme daño,

Pero ver la profundidad de la bala se encuentra. 
Sin saber que estoy desgarrado en pedazos. 
Hay truenos en nuestros corazones, nena. 
Tanto odio para los que amamos? 
Dime, que tanto la materia, ¿no? 

Tu ,corre hasta la colina 
Tú y yo, a correr hasta la colina 
Tú y yo no ser infelices. 

Y si pudiera, 
Hacer un trato con Dios, 
Y por él para intercambiar nuestros lugares, 
Sigue corriendo ese camino, 
Sigue corriendo hasta la colina, 
Estar en ejecución hasta que la construcción, 
Si yo pudiera, oh … 

“Vamos, nena, vamos, vamos, cariño, 
Déjame robar este momento de ahora. 
Vamos, ángel, vamos, vamos, cariño, 
Vamos a intercambiar la experiencia, oh … ” 

Y si pudiera, 
Hacer un trato con Dios, 
Y por él para intercambiar nuestros lugares, 
Sigue corriendo ese camino, 
Sigue corriendo hasta la colina, 
Sin problemas. x2 

Si pudiera, correr hasta la colina. x7 

 

 

 

Rubaiyat. Cuarteta X.

 

¡Cuán pobre el corazón que no sabe
amar, que no puede embriagarse de
amor!

Si no amas,

¿Cómo te explicas la luz
enceguecedora del sol y la más leve
claridad que trae la luna?

 

Omar Khayyam

Una chica La Mar de lista y La Mar de guapa

 

 

No sólo fue un icono del cine mudo y los principios del sonoro. Era de una belleza inusual, a base de sofisticación y rasgos delineados y perfectos, tirando casi hacia lo oriental, como una princesa de un cuento de Scherezzade. Pero Hedy Lamarr era mucho más que una cara bonita con excelentes dotes interpretativas. Era una máquina de la ingeniería, que tuvo una feliz idea, y que supo hacerla realidad, aunque nunca pudiera explotarla.

 

 

El 11 de agosto de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, en colaboración con el pianista George Antheil, patentó la primera implementación conocida de las técnicas de espectro ensanchado. En aquella guerra se hicieron notorias las dificultades existentes en algunos sistemas de telecomunicaciones o de rádar ante el uso de medidas electrónicas, conocidas también con el nombre de “jamming” en el argot técnico. Las señales de jamming no son sino interferencias creadas adrede por el enemigo para inutilizar por ejemplo los sistemas de rádar, introduciéndose información indeseada y falsa modulando las frecuencias empleadas en el sistema receptor en sí, que se cuela en las antenas, y puede confundir (por ejemplo en el caso del rádar) la interpretación de los blancos o targets e incluso inutilizar completamente la recepción.

 

 

En realidad la técnica básica para conseguir que una determinada información viaje por el espacio consiste en mezclar la señal de información, que podría por ejemplo ser la onda de corriente de baja frecuencia que genera un micrófono capacitivo, con una señal sinusoidal de alta frecuencia, amplificar el resultado y radiarlo en una antena. La mezcla de estas dos señales se puede conseguir aprovechando la no-linealidad de algún dispositivo, como es el caso de un transistor bipolar polarizado a caballo de la zona activa y la de saturación, o de un transistor de efecto de campo, de modo que en el colector o respectivamente drenador tenemos un espectro que incluye no sólo la onda tal cual amplificada, sino además la suma de todos los armónicos que resultan de elevar a las sucesivas potencias un coseno que varía en el tiempo, el que suministraría el oscilador local, junto con los productos de intermodulación que surgen al sumar en el circuito de entrada del mezclador este coseno con la señal de corriente de la información y elevar a cada potencia. Refiriéndome aquí a las potencias implícitas en el desarrollo en serie de Taylor de la señal, válido en este contexto porque se opera siempre con márgenes dinámicos de pequeña señal, dado que las mayores amplitudes se suelen conseguir al final de la cadena de transmisión, cuando se realiza la amplificación de potencia. Ésto es así, porque el producto de dos señales de dos frecuencias distintas es igual a la semisuma de una señal de frecuencia suma y otra señal de frecuencia diferencia. De esta forma, en recepción se usa uno de los productos de intermodulación de segundo orden, más concretamente aquél que vibra a la diferencia entre la frecuencia de radio y la frecuencia del oscilador local de dicho receptor, para pasar la información a una determinada frecuencia mucho más baja que la radiofrecuencia, de modo que pueda ser amplificada con calidad y poco ruido y pasada al detector del receptor. Así, la forma más barata para transmitir información en términos de ancho de banda empleado es cualquiera modulación que transmita la señal moduladora que contiene la información por el canal, sin modificaciones, y hablando por supuesto de sistemas analógicos, empleando como límite el ancho de banda positivo de dicha señal.

 

 

¿Entonces cuál fue la idea de Hedy? A Hedy Lamarr se le ocurrió variar de alguna forma sincrónica en el transmisor y el receptor la frecuencia de portadora o señal de radiofrecuencia empleada en la transmisión. Más específicamente, Hedy empleó en su sistema lo que hoy se conoce como espectro ensanchado por salto de frecuencia (“Frequency hoping”). Por aquel entonces no existían los avances que tenemos hoy en día en electrónica de estado sólido (aún se desconocía esta tecnología), por lo que usó como mecanismo de sincronía entre el transmisor y el receptor el bombo de un organillo, que a medida que iba girando iba generando señales de distintas frecuencias para mezclar con la información, ocupando un ancho de banda muchísimo mayor que el estrictamente necesario, de manera que la información quedase enmascarada por el ruido. Cuanto mayor es el ancho de banda, cualquier sistema de transmisión limita la densidad espectral de potencia radiada por elemento de frecuencia. Es decir, cuanto mayor sea el ancho de banda que empleamos en una transmisión, más se limita el nivel de la señal que transmitimos. Asimismo, cuanto mayor sea el ancho de banda en recepción, menos afectarán las interferencias en cualquiera de las frecuencias de la banda, con lo que las señales de jamming se verán muy atenuadas, y sus efectos sobre la señal recibida serán prácticamente inapreciables. En consecuencia, un receptor normal pensado para cualquiera de las frecuencias que empleamos en nuestro transmisor “Hedy” sólo detectaría ruido, y para lograr que un sistema se enganchase a la transmisión que estamos efectuando con salto de frecuencia, debería emplearse cualquier sistema que permitiese variar la frecuencia de sintonía y la frecuencia del oscilador del mezclador receptor en el mismo orden y de forma sincrónica con sus variaciones en transmisión, para lo cual también sería preciso que nuestro sistema de antena estuviese diseñado para banda ancha. Sólo un conocimiento exacto del mecanismo empleado para el salto de frecuencia en transmisión permitiría la recepción correcta de la señal. En cualquier otro caso, la señal recibida sería sólo ruido. Actualmente, la tecnología permite afortunadamente sistemas más prácticos que “el organillo”. Digamos que “el organillo” está hoy en día implementado mediante circuitería a muy alta escala de integración.

 

 

Fue en el año 1957 cuando los ingenieros de la empresa Silvania Electronics Systems Division implementaron por primera vez el sistema ideado por Lamarr mediante transistores. Y en la actualidad las técnicas de espectro ensanchado son cada vez más importantes. No sólo se sigue empleando el sistema de salto de frecuencia, sino que también existe otra variedad denominada “de secuencia directa”, que sintetiza el filtro transmisor mediante un código sólo conocido por transmisor y receptor, y que también desparrama el espectro haciendo la señal indistinguible de ruido en receptores de banda estrecha. El creciente interés en estas tecnologías deriva de que usar espectro ensanchado permite superponer en una misma banda de frecuencia señales de muchas fuentes sin que existan interferencias limitantes entre ellas.

Y todo ello gracias a la Lamarr. La Mar de lista y La Mar de guapa la tía. Pero cuya patente expiró 3 años antes de que se empezasen a sacar los primeros sistemas de espectro ensanchado basados en sus ideas. Por lo tanto, nunca ganó ningún dinero con ésto.

Rubaiyat. Cuarteta IX.

 

Antaño, este jarrón era un pobre
enamorado que sufría ante la
indiferencia de una mujer.

 

El asa del borde era el brazo que
ceñía el cuello de su bienamada.

 

Omar Khayyam

Con la muerte en los talones y la trolleada de Alfred Hithcock

 

Aquella en apariencia inocente escena de dos personas, una un hombre, por más señas, Cary Grant, y la otra una mujer, más concretamente Eve Marie Saint, que coinciden en la misma mesa del vagón comedor del expreso de Chicago, en la que ella le dice lindezas como que una trucha de río aparcará bien en el estómago de él, pues él le ha comentado que le ponen muchas multas de aparcamiento, y donde él se autopresenta como Roger O. Thornhill, ejecutivo de publicidad, es en realidad una trolleada de Alfred Hitchcock a su anterior productor (David O. Selznick). Más aún, Alfred pone en boca de Grant la respuesta “Nada”, ante la pregunta de su “improvisada” compañera en la mesa “¿Qué significa la O?”.

 

 

Trolleos aparte, Con la muerte en los talones es quizás el mayor elemento de diversión creado por Hitchcock. Para mí tiene un valor especial, pues fue la primera película que vi en color, en aquellos televisores voluminosos en los que era fácil saturar los colores y verlos muy vivos. Y aquella primera vez que la disfruté fue por hacerlo con personas que han representado mucho para mí.

 

 

Esta película es un circo en sí misma. Roger Thornhill, caracterizado por un Cary Grant en la cúspide de su carrera, con mucho encanto e ingenio en sus contestaciones, es confundido con otra persona, un agente secreto al servicio del gobierno (Sr. Kaplan) que deambula de hotel en hotel tras la pista de una organización de espionaje, cuyo cabecilla interpreta James Mason, secundado por un siniestro y frío Martin Landau, clavadito al ajedrecista Bobby Fischer, y es perseguido no sólo por la policía tras cargársele el muerto de un diplomático de las Naciones Unidas, sino también por la propia organización de espías, que preferirían verlo fiambre antes que deambulando de un lado para otro tras ellos. En medio de todo este barullo aparece el pibón (Eva Marie Saint), que interpreta el papel de Eva Kendall, y cuyo tira y afloja a favor de los malos y de los buenos después va a ser el hilo conductor del transcurso de la acción.

 

 

Quedando para la historia las famosas escenas de la avioneta fumigadora y de la persecución en las caras del Monte Rushmore, Alfred Hitchcock tocó techo con este film en su período dorado en el año 1959, con uno de los mejores guiones jamás escritos (a cargo de Ernest Lehman) y con una banda sonora que no le tiene nada que envidiar a las de Psicosis y Vértigo. ¡Cuántas veces he pasado un buen rato revisionándola! Incontables.