Archive for the ‘ Otrospoetas ’ Category

Rubaiyat. Cuarteta XIX.

 

¡Aunque bebedor, ignoro quién te

modeló, ánfora inmensa!

Sólo se que eres capaz de contener

tres medidas de vino y que un día

la muerte te romperá.

Entonces me preguntaré largo

tiempo por qué fuiste creada, por

qué fuiste feliz y por qué no eres

más que polvo.

 

Omar Khayyám

 

Rubaiyat. Cuarteta XVIII.

 

¿Insistiré aún en colmar de piedras

el Océano?

Sólo desprecio siento por los

libertinos y devotos.

Khayyám, ¿Quién puede afirmarme

que irás al cielo o al infierno?

Ante todo, ¿qué entendemos por

tales palabras?

¿Conoces a alguien que haya visitado

estas regiones misteriosas?

 

Ommar Khayyám

 

Rubaiyat. Cuarteta XVII.

 

La brisa de la primavera resfresca el
cuerpo de las rosas.
Y en la sombra azulada del jardín,
acaricia también el cuerpo de mi
amada.

A pesar de la plenitud que gozamos,
olvido nuestro pasado.

¡Tan seductora es la caricia del
presente!

 

Omar Khayyam.

 

Rubaiyat. Cuarteta XVI.

 

Nada me aflige ya.
¡Levántate para ofrecerme vino!
Tu boca esta noche es la rosa más
bella del mundo…
¡Escancia el vino!
¡Que sea carmín como tus mejillas
y haga leves mis remordimientos
como ligeros son tus bucles!

 

Omar Khayyam.

Rubaiyat. Cuarteta XV.

 

Más allá de los límites de la Tierra,

más allá del límite infinito, buscaba

yo el cielo y el infierno.

Pero cada voz severa me advirtió:

“El Cielo y el Infierno están en ti”.

 

Omar Khayyam.

 

A los profesionales que están enfrentando la pandemia. 10EXP10EXP10EXP10 gracias !!!!!!

 

Este poema del gran médico D. Gregorio Marañón, humanista y polifacético, que yo solía leer en la estación de metro en Madrid que lleva su nombre cuando estaba por allí, y que me dio una idea de la calidad de persona que tuvo este gran hombre, me hace ver lo que hay detrás de cada médico y de cada enfermera y de cada profesional al servicio público, el entregarse de corazón a una causa buena, la mejor que puede haber. Dedicado a todos los profesionales que están enfrentando esta pandemia.

 

Si ser medico   es entregar la vida a la misión elegida.

 Si ser medico  es no cansarse nunca de estudiar y tener todos los días la humildad de aprender la nueva lección de cada día.

 Si ser medico   es hacer de la ambición nobleza; del interés, generosidad, del tiempo destiempo; y de la ciencia servicio al hombre que es el hijo de Dios.

 Si ser medico   es amor, infinito amor, a nuestro semejante,..

 Entonces ser medico   es la divina ilusión de que el dolor, sea goce; la enfermedad, salud; y la muerte vida.

Gregorio Marañón

 

Madrid_-_Estación_de_Metro_de_Gregorio_Marañón_3

 

Créditos de la fotografía: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Madrid_-_Estaci%C3%B3n_de_Metro_de_Gregorio_Mara%C3%B1%C3%B3n_3.JPG

 

Rubaiyat. Cuarteta XIV.

 

No anda seguro por el Camino el
hombre que no recogió el fruto de la
Verdad.
Si pudo cosecharlo del árbol de la
Ciencia, sabe que los días pasados y
los días por venir en nada se
distinguen del alucinante primer
día de la Creación.

 

Omar Khayyam

 

 

Walking around. (Pablo Neruda).

 

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías

me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones,

a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre

y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

 

Pablo Neruda.