Que te vaya bien. Lord Byron.

 

¡Ay!, habían sido amigos en la juventud,
pero las lenguas murmuradoras emponzoñaron la verdad;
y la constancia sólo vive en los reinos del cielo:
y la vida es complicada y espinosa; y la juventud es vana:
y enfadarse con la única persona a la que amamos
actúa como la locura en el cerebro.
Pero ya nunca se buscaron
para aliviar el dolor de sus corazones muertos…
Y siguieron solos en su apatía, con las heridas abiertas,
como los dos extremos de una sima que han quedado separados;
un tenebroso océano fluye ahora entre ellos,
pero ni el calor, ni el hielo, ni el trueno
podrían borrar por completo, eso creo,
las huellas de lo que una vez fue.
¡Que te vaya bien! Y si no nos volvemos a ver jamás,
que sea para siempre y que te vaya bien…
Porque aunque no te pueda perdonar, jamás
contra ti se rebelará mi corazón…
Ojalá este pecho estuviera vacío,
este pecho donde tu cabeza tantas veces reposó
mientras te invadía un dulce sueño
que nunca podrás volver a tener.
¡Ojalá este pecho que tan bien conociste
pudiera mostrar sus más íntimos pensamientos!
Así por fin descubrirías
que no estuvo bien despreciarlo de esa manera…
Y aunque el mundo por ello te halague…
aunque sonría y se burle por el golpe,
incluso sus halagos deberían ofenderte,
porque se funden en el dolor de otro…
Y aunque mis muchos defectos me rebajen,
¿es que no iba a encontrar otros brazos
como los que una vez me estrecharon
para infligirme una herida incurable?
Sin embargo…oh, sin embargo, no te engañes,
el amor puede pudrirse lentamente,
pero por un repentino desgarro, no creas
que los corazones pueden separarse;
tu corazón aún conserva la vida,
y el mío, aunque sangrando, aún debe latir,
y el pensamiento constante y doloroso
es…que no volvamos a encontrarnos.
Estan son palabras de un dolor más profundo
que el lamento por los muertos;
ambos viviremos…pero cada mañana
nos despertaremos en un lecho enviudado…
y cuando consigas reunir un poco de paz,
cuando nuestra hija pronuncie sus primeros balbuceos,
¿le enseñarás a decir «¡Padre!»
aunque no pueda disfrutar de mi cariño?
Cuando sus manitas te abracen,
cuando sus labios te besen,
piensa en aquel que sigue rezando por ti,
piensa en aquel que bendijo tu amor.
Sus rasgos recordarán
a los de aquel que ya no volverás a ver,
y entonces tu corazón dulcemente se estremecerá
con un latido que aún me es fiel…
Todos mis defectos, tal vez los conoces bien,
todas mis locuras, estas nadie las conoce,
todas mis esperanzas, que irán donde tú vayas,
marchitas, irán siempre contigo.
Todos los sentimientos se han derrumbado,
el orgullo, que ni un mundo podía humillar,
se humilla por ti…y por ti se rinde;
incluso mi alma se rinde ya,
pero ya está todo dicho…todas las palabras sobran,
y mis palabras aún son más vanas;
pero los pensamientos que no podemos refrenar
se abre camino a pesar de nuestros deseos…
¡Que te vaya bien!, aunque separados,
desgarrados todos los lazos queridos,
con el corazón agostado, y solitario, y destrozado,
tanto que apenas puedo morir.

 

Lord Byron. Poemas de amor

 

Poema escrito por Lord Byron a la que fue su mujer, Anne Isabella Noel Byron, de la que vivió separado por su exilio autoimpuesto. La niña a la que se hace referencia en el poema, es su hija legítima, Ada Lovelace, quien llegaría a ser pionera del cálculo automático y primera analista programadora de la historia, colaboradora del matemático Charles Babbage. Ada nunca llegó a conocer a su padre, quien murió en Missolonghi (Grecia) el 19 de abril de 1824, a los 36 años de edad, a causa de las sangrías a las que fue sometido para combatir la malaria, que había contraido en la guerra contra los turcos.

 

Nash Equilibrium.

 

 

Oscuridad. Lord Byron.

 

Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.
El sol resplandeciente se había apagado y las estrellas
vagaban a ciegas por los espacios infinitos,
sin brillo, y sin rumbo, y la tierra helada
giraba ciega y tenebrosa en el éter sin luna;
llegaba el alba, y pasaba…y volvía, pero no traía la luz del día;
y los hombres olvidaron sus pasiones en el temor
de aquella su desolación; y todos los corazones
se congelaron en una oración egoísta suplicando la luz;
y vivieron junto a las hogueras nocturnas…y los tronos,
los palacios de los reyes coronados…las cabañas,
las guaridas de todos los seres que tienen refugios,
ardieron con antorchas temerosas; las ciudades se consumían
y los hombres se congregaban junto a sus moradas refulgentes
para verse mutuamente reflejados en los rostros de los demás;
dichosos aquellos que habitaban en la boca
de los volcanes y sus antorchas de las cumbres;
una esperanza medrosa recorría el mundo entero;
se incendiaron los bosques…pero poco a poco
se agotaban y se apagaban…y los troncos resquebrajados
se apagaban al derrumbarse…y todo volvía a la oscuridad.
La frente de los hombres, por culpa de la luz desvanecida,
lucía un aspecto fantasmal, y con estallidos
los fogonazos los iluminaban; algunos se postraban
y se cubrían el rostro y lloraban; y otros apoyaban
la barbilla en las manos entrelazadas, y sonreían;
y otros corrían apresuradamente de un lado a otro, y alimentaban
sus piras funerarias con más madera y buscaban,
con inquietud enloquecida mirando a los cielos turbios,
la cúpula celeste de un mundo perdido; y luego,
entre maldiciones, las arrojaban al barro,
y rechinaban los dientes y aullaban: los pájaros silvestres graznaban,
y, aterrorizados, aleteaban sobre el polvo de la tierra
y agitaban sus alas inútiles; las bestias más salvajes
se volvían tímidas y temblorosas; y las serpientes reptaban
y se enroscaban entre la gente,
siseando, pero sin atacar a nadie, porque las cazaban para comer;
y la Guerra, que pareció detenerse durante un instante,
volvió a darse un atracón: hubo un gran banquete
de sangre, y cada cual devoraba apartado su alimento,
atiborrándose en la oscuridad: no quedaron ni los restos del amor;
la tierra toda no era más que un solo pensamiento: y era la muerte,
inmediata e infame; y la punzada
del hambre atacaba las entrañas…y los hombres
morían, y sus huesos quedaban sin sepultura, como su carne;
el miserable por el miserable devorado,
incluso los perros atacaban a sus amos, todos salvo uno,
que era fiel a un cadáver, y mantenía alejados
a los buitres y las bestias y a los hombres hambrientos,
hasta que el hambre los atenazaba, o la muerte inevitable
tentaba sus quijadas vacías; él mismo ni siquiera buscaba comida,
sino que con un lastimero y constante lamento
y un callado y desolado llanto, lamiendo la mano
que ya no respondía con una caricia…murió.
La multitud se moría de hambre poco a poco; pero dos
de una gran ciudad sobrevivieron,
y eran enemigos; se encontraron junto
a las ascuas mortecinas de un altar
donde se habían amontonado los despojos de los objetos sagrados
para un fin menos santo; escarbaron
y temblorosamente revolvieron con sus frías manos cadavéricas
las tibias cenizas, y sus tibios alientos
soplaron en busca de un poco de vida, y consiguieron una breve llama
que fue como una burla; entonces levantaron ambos
sus miradas, a medida que el fuego brillaba más, y pudieron ver
las facciones del otro: las vieron, gritaron, y murieron;
incluso por su asco mutuo murieron,
ignorando quién era aquel sobre cuya frente
el Hambre había escrito la palabra Demonio. El mundo estaba vacío
el mundo lleno de vida y poderoso…estaba malherido,
sin estaciones, sin hierba, sin árboles, sin hombres, sin vida…
herido de muerte…un caos de barro seco.
Los ríos, los lagos y el océano, todo estaba inmóvil,
y nada brillaba en el interior de sus silenciosas profundidades;
los barcos sin marineros se pudrían en el mar,
y sus mástiles caían despedazados; cuando se desprendía,
se sumergían en el abismo sin una sola burbuja…
Las olas estaban muertas; las mareas permanecían en sus tumbas,
la luna que fue su señora ya había expirado antes;
los vientos estaban calmos en el aire pestilente,
y las nubes se heshilachaban. La oscuridad no necesitaba
su ayuda: la oscuridad era el universo.

Lord Byron. Poemas de amor. Escrito en Diodati, en julio de 1816.

 

Colección Cómo hacer, de la editorial Plesa. (III).

 


 

Tercera y última entrega de las maravillosas portadas de la colección Cómo hacer. Porque en el fondo todos llevamos un niño dentro.

 


 

Moonlight shadow. Mike Oldfield.

 

The last that ever she saw him
Carried away by the moonlight shadow
He passed on worried and warning
Carried away by the moonlight shadow
Lost in a riddle that Saturday night
Far away on the other side
He was caught in the middle of a desperate fight
And she couldn’t find how to push through
The trees that whisper in the evening
Carried away by the moonlight shadow
Sing a song of sorrow and grieving
Carried away by the moonlight shadow
All she saw was a silhouette of a gun
Far away on the other side
He was shot six times by a man on the run
She couldn’t find how to push through
I stay, I pray
See you in heaven far away
I stay and I pray
See you in heaven one day
4 a.m. in the morning
Carried away by the moonlight shadow
As I watched your vision forming
Carried away by the moonlight shadow
Stars move slowly in a silvery night
Far away on the other side
Will you come to talk to me this night
But she couldn’t find how to push through
I stay, I pray
See you in heaven far away
I stay, I pray
See you in heaven one day
Caught in the middle of a hundred and five
The night was heavy and the air was alive
She couldn’t find how to push through
I stay, I pray
See you in heaven far away
I stay, I pray
See you in heaven one day
I stay, I pray
See you in heaven far away
I stay, I pray
See you in heaven
See you in heaven
See you in heaven
See you in heaven one day

 

Lo último que ella vio,
a él arrastrado por la sombra de la luz de luna.
El pasó preocupado y alarmado,
arrastrado por la sombra de la luz de la luna.

Perdido en un acertijo aquel sábado por la noche,
muy lejos al otro lado,
fue atrapado en mitad de una lucha desesperada, y
ella no logró abrirse paso y llegar a tiempo

Los árboles que susurran al atardecer,
llevados por la sombra de la luz de la luna,
cantan una canción de pena y aflicción,
llevados por la sombra de la luz de la luna.

Todo lo que ella vio fue la silueta de una pistola,
a lo lejos, al otro lado.
A él le disparó 6 veces un hombre que huía,
y ella no logró abrirse paso y llegar a tiempo.

Me quedo, rezo,
te veré en el cielo, lejos.
Me quedo, rezo,
te veré en el cielo, pero algún día (no hoy).

Cuatro de la mañana,
arrastrado por la sombra de la luz de la luna,
observé tu visión formándose,
arrastrado por la sombra de la luz de la luna.

Las estrellas ruedan despacio por la noche plateada,
muy lejos al otro lado.
¿Vendrás esta noche a hablar conmigo?
pero ella no logró abrirse paso y llegar a tiempo.

Me quedo, rezo,
te veré en el cielo, lejos.
Me quedo, rezo,
te veré en el cielo, algún día.
muy lejos al otro lado.

Atrapado entre 105 (personas),
la noche era pesada y el aire estaba vivo,
pero ella no logró abrirse paso y llegar a tiempo.

Arrastrado por la sombra de la luz de la luna,
arrastrado por la sombra de la luz de la luna,
muy lejos al otro lado.

 

 

El sindicato de los hombres invisibles.

 

 

De la noche a la mañana me había vuelto invisible. No me veía en el espejo. No proyectaba ninguna sombra. En los últimos cinco años me había centrado en mis investigaciones privadas. Lo hacía por placer y por amor al arte. Ni siquiera publicaba mis resultados. Era fascinante trabajar y trabajar sin deberle nada a nadie. Muchas noches permanecía imsonne, concentrado en mis cálculos. Y al fin, tras probar moléculas y moléculas, había sintetizado la fórmula de la invisibilidad.

Resultaba divertido al principio. Les levantaba la falda a las muchachas, que salían alborotadas de la facultad de ciencias. Los arrogantes maromos que llevaban de compañeros, con su sombrero bien encasquetado y su bigotito acicalado, eran despojados de la levita y de la bufanda. A los recios militares que paseaban muy estirados por el bulevar, con aires de superioridad, les ponía la zancadilla al doblar la esquina, y se precipitaban malhumorados con estrépito en el charco, con sus impolutos trajes de gala completamente embadurnados de barro y flemas. Era, ya digo, … divertido.
En las infernales madrugadas de diciembre, cruzaba sigiloso los callejones y acababa indefectiblemente en el bar de John. Y allí daba rienda suelta al jolgorio. El camarero no se enteraba de nada. Bebía de las botellas de licores detrás de la barra. Robaba dinero de la caja registradora y les pegaba bofetadas a los efebos muchachos que acompañaban a las ninfas en la oscuridad. A más de uno le reventé la cara, y ellos escapaban a trompicones, sin saber a ciencia cierta cómo eran atacados y quién los atacaba, dejando a las muchachas asombradas y solas. Por las mañanas solía frecuentar los despachos de la gaceta. Era para mí una satisfacción quitarles la silla a los plumillas cuando se disponían a sentarse, y embadurnarles con el tintero todos los papeles que tenían sobre la mesa.

Fue una época de travesuras sin tregua. Y resultaba muy divertido, mucho. Mas un día seis de enero, a las ocho de la tarde, cuando la cabalgata de Reyes desfilaba por la avenida, y los niños se arremolinaban para recoger los caramelos del suelo, un frío intenso me atravesó. Por primera vez me sentí solo. Había más de mil personas a mi alrededor, pero estaba solo. Y entonces pensé que los hombres invisibles carecen de sindicato, y que no tienen pensión de jubilación. Ni hacen vida normal siquiera. Y me sentí maldecido por el destino. Y sollocé en la calle, junto a los mendigos, ahíto de bilis y de impotencia, sabiendo que desde ese momento mi vida poco iba a cambiar, como si un retorcido demiurgo me hubiese condenado a una mazmorra por los días que me quedaban.

 

 

Nuevo sitio (a mayores) para practicar la eclecticomania.

 

 

Como ya tenía registrado desde hace tiempo el dominio https://www.eclecticamente.com, donde tengo desplegadas las aplicaciones web Billiards Trainer y Tu horóscopo hoy, he aprovechado el hospedaje que me proporciona la máquina correspondiente para publicar ahí una copia de eclecticomania, accesible de forma gratuita y confeccionada mediante un tema de WordPress premium diferente, a la que se entra desde la url https://www.eclecticamente.com. Las dos webs (eclecticomania y eclecticamente) estarán en lo sucesivo alineadas en todo momento; lo que vaya publicando en la primera lo reproduciré en la segunda, de forma que cualquiera de las dos webs sean siempre navegables.

Aprovecho la ocasión para agradecerte la atención que le prestas a mis publicaciones. Muchas gracias, espero estar a la altura.

 

 

Ornithoptera tithonus y ornithoptera priamus urvillianus

 

 

Siguiendo con los lepidópteros del género ornithoptera, en esta entrada adjunto las fotografías de dos ejemplares macho de ornithoptera tithonus (arriba) y de ornithoptera priamus urvillianus (abajo). Poseen el tipo de morfología que caracteriza a las mariposas ornithoptera. La ornithoptera priamus urvillianus es una especie que habita de manera natural en la costa nordeste de Australia, muy cerca de la zona de distribución de ornithoptera priamus poseidon (ya vista en esta web), y de hecho los ejemplares de estas dos especies son capaces de hibridar, reproduciéndose entre sí. Más específicamente, ornithoptera priamus urvillianus se extiende de manera natural por las islas Moluccas central y sur, Nueva Guinea, archipiélago Bismarck, islas Salomón y Nordeste de Australia.

Ornithoptera tithonus se distribuye por las islas de Papúa Nueva Guinea y sus islas vecinas.

 

 

Nunca máis.

 

 

Rubaiyat. Cuarteta XXI.

 

¿Cuándo nací?,
¿cuándo moriré?
Nadie recuerda el día de su
nacimiento ni es capaz de prever
el de su muerte.

¡Ven, dócil bienamada!
Quiero olvidar en la embriaguez el
dolor de nuestra ignorancia.

 

Omar Khayyám

 

Colección Cómo hacer, de la editorial Plesa. (II).

 


 

Segunda entrega de las preciosas portadas de la colección Cómo hacer. Y sabiendo que lo único que existe es el ahora, aunque también es perfectamente lícito recrearse en los buenos momentos del pasado.

 


 

Saturno hoy, día 11/08/2021.

 

Con el mismo equipo que suelo utilizar, en este caso con Nikon D7200, y con una ISO de 20000, muy forzada, dada la magnitud más positiva de Saturno en relación a Júpiter por tener menor brillo, y no pudiendo compensar la variación de AR con servomotor y montura ecuatorial, para poder disminuir la ISO y aumentar el tiempo de exposición (por carencia de ella), situación en la que lograría captar mejor los detalles, comparto aquí la fotografía que he obtenido de Saturno hoy, día 11/08/2021. Abajo a la derecha del astro se puede apreciar el mayor satélite de Saturno, Titán.

 

 

Dos lepidópteros americanos: Danais plexippus y Dyaethria lidwina.

 

 

Incluyo en esta entrada dos nuevos lepidópteros que he conseguido, más concretamente representando a dos especies oriundas del continente americano, si bien la primera ha extendido su distribución a las Islas Canarias, Andalucía y algunas regiones de Australia.

La primera de ellas es la muy conocida mariposa monarca, Danais plexippus para los hombres de ciencia, perteneciente a la familia Nymphalidae, a la que también pertenecen especies europeas como Aglais urticae, Aglais io, Nymphalis antiopa, Vanessa atalanta o Cynthia cardui. El aspecto por el que más se conoce la mariposa monarca es su migración desde Canadá a los cuarteles invernales del sur de Estados Unidos y México, a finales del verano o principios del otoño del hemisferio boreal. Los individuos viajan para hallar el clima propicio para la hibernación, y se acumulan en grandes cantidades en determinados lugares, siendo fieles a las rutas trazadas por generaciones anteriores. Participan cuatro generaciones en el proceso de ‘memorización’ de la ruta, la última de las cuales, que es la más longeva y vive durante 8 meses, retorna de nuevo a Canadá, completando el ciclo.

Por su parte el lepidóptero de la imagen inferior es un especimen de Dyaethria lidwina, o mariposa 88. La partícula de especie es una referencia a santa Liduvina, canonizada santa por aparentes poderes curativos, patrona de los patinadores y de las enfermedades crónicas, y que según se cuenta, pudo ser un caso de esclerosis lateral amiotrófica de la Edad Media, dado que su enfermedad comenzó con una caida sucedida en una sesión de patinaje. Fueron grandes las limitaciones en su cotidianidad. Se alimentaba solamente con el pan y el vino de la eucaristía, y murió a los 53 años por su enfermedad.

Más concretamente, esta especie es oriunda de los Neotrópicos americanos, desde México hasta Paraguay, y pertenece también a la familia Nymphalidae. Lo que la caracteriza es el número 88 cincelado en las alas inferiores, producto de la presión selectiva destinada a la reproducción. Algunas veces, como es el caso del especimen cuya fotografía presento, el 88 es un 89, se trata de una exaptación producida por una mutación genética.

 

 

Sweet disposition. Axwell & Dirty South.

 

 

Víctor López Seoane, un excepcional humanista decimonónico.

 

El ferrolano Víctor López Seoane y Pardo Montenegro, nacido en Ferrol en el año 1832 y fallecido en A Coruña en 1900, fue uno de los naturalistas gallegos más importantes del siglo XIX, así como un verdadero humanista en el sentido estricto de la palabra. Sus contribuciones taxonómicas más importantes correspondieron a la flora, la herpetología, la entomología y la ornitología. Durante toda su vida acumuló una enorme cantidad de animales y plantas disecados hasta poseer una inmensa colección, probablemente una de las mayores que existieron en España en ese siglo, y cuyos especímenes se hallan en la actualidad distribuidos por distintos museos de historia natural europeos. En particular, en la Casa de las Ciencias de la Coruña, se encuentra una pequeña parte de este material.

Sus primeros estudios universitarios, llevados a cabo en Madrid, estuvieron enfocados en las carreras de medicina y ciencias naturales, las cuales comenzó de manera simultánea. Realizó las primeras investigaciones originales en Andalucía, adonde acudió para continuar sus estudios de medicina, publicando el Catálogo de las aves observadas en Andalucía, del cual se sacó una posterior revisión.

 

 

Así que terminó la carrera de Medicina, ocupó en el Instituto de la Coruña las cátedras de ‘Elementos de Física y Química’ y ‘Nociones de Historia Natural’, donde creó un gabinete de historia natural. Posteriormente se mudó a Ferrol, para trabajar como médico en distintas instituciones.

Más tarde se casó, y pasó a tener una dedicación como empresario agrícola, dejando de ejercer la medicina, momento en el que pudo concentrarse en sus observaciones naturalistas, publicando en 1870 un catálogo sobre Aves nuevas en Galicia, en el que se citó por primera vez el pito real. En 1891, caracterizó de manera definitiva las dos subespecies de perdiz que hay en Galicia. Toda esta ingente actividad no le impidió licenciarse en la carrera de Derecho y proseguir su actividad investigadora.

 

 

Víctor López Seoane fue una personalidad de renombre en Europa, aunque actualmente sea poco conocido, motivo suficiente para ensalzar y reivindicar su figura, lo que tomo como objeto de este artículo. En su tiempo no existía Internet, pero aún así, sí existía el correo ordinario, y rondando el cambio de siglo el telégrafo, con lo que los científicos y sabios de entonces se comunicaban entre sí para obtener opiniones de otros colegas acerca de los descubrimientos e investigaciones que realizaban. Seoane colaboró con personas de la talla de Charles Darwin y de Alexander von Humboldt, dado que atesoraba un objetivo conocimiento de la zoología y flora ibéricas de aquel entonces. Otros importantes sabios con los que entabló contacto fueron Jacques von Bedriaga, Raphael Blanchard, Ignacio Bolívar y Urrutia, Odón de Buen, George Albert Boulenger, Lorenzo Camerano, Mariano de la Paz Graells, Anton Dohrn, Ernst Haeckel, Ragnar Hult, Albert Günter, Juan Lembeye, Fernand Lataste, o Heinritch Moritz Willkomm, entre otros.
También obtuvo reconocimiento, y lo que es más importante quizás, lo obtuvo en vida. Fue elegido como uno de los secretarios del primer Congreso Internacional de zoología, celebrado en la Exposición Universal de París de 1889. En la Exposición Universal de la misma ciudad del año 1878 había participado como concurrente, siendo la persona que obtuvo más galardones. El ferrolano acudió con siete colecciones: granitos, maderas, materiales de construcción, legumbres, cereales, reptiles y bebidas fermentadas. Todas estas colecciones resultaron premiadas.

 

 

A lo largo de toda su vida, Víctor López Seoane reunió una inmensa colección sobre la naturaleza, superando las 10000 piezas, abarcando animales, plantas, fósiles y minerales, y siendo la parte dedicada a los insectos la de mayor peso. Esta herencia de incalculable valor permaneció olvidada en la casa del naturalista tras su muerte en el año 1900. Su colección fue cedida al Ayuntamiento de la Coruña por la heredera, en el año 1972. Con la creación de la Casa de las Ciencias de A Coruña en el año 1985 se logró hallar un cauce donde exhibir este importantísimo capital, legado de este excepcional humanista decimonónico, en general poco conocido hoy en día a pesar de los medios digitales que existen, por haber ejercido su influencia hace casi dos siglos.

Dos especies animales tienen hoy su apellido como partícula de especie. La víbora de Seoane, en sus dos subespecies reconocidas: Vipera seoanei seoanei, y Vipera seoanei cantabrica, que son las subespecies de víbora endémicas de la cornisa cantábrica española.

Tal y como es mi costumbre, no voy a entrar en los litigios en vida de esta persona, existen pruebas documentadas por parte de publicaciones del CSIC, (véase ‘Naturalistas en debate’, V.V.A.A., editado por Emilio Cervantes Ruiz de la Torre), de que Víctor López Seoane no fue todo lo honesto que debería haber sido en algunas ocasiones, (aunque tampoco se quedaban mancos sus litigantes). Pero, aunque las palabras de tal institución suelen sentar cátedra, no voy a desglosar aquí las acusaciones que se le vierten, sus faltas para con otros científicos, ni su afán de destacar, porque en la ciencia como en todo, el hombre al final es siempre un hombre, y su buscada perfección como ser siempre revienta por algún lado. En cualquier caso, sí tenemos una prueba palpable y visible de su buen hacer, que son las piezas de su inmensa colección, y por supuesto, no me parece justo destapar los defectos ahora, ciento veinte años después de su muerte, cuando él no puede defenderse, y sabiendo que su material está dando su servicio a instituciones españolas y extranjeras que promueven el conocimiento de la ciencia

 

 

 

Créditos de los datos históricos: biblioteca personal, Enciclopedia Espasa-Calpe; Wikipedia; artículo del periódico digital La opinión enlace al artículo

Créditos de las fotografías: Wikipedia, fotografía de Víctor Seoane; fotografía de víbora de Seoane Vipera seoanei seoanei; biblioteca personal, facsímil de separata del tomo VI de Anales de la sociedad española de historia natural, 1877.