Licaénidos paleárticos. (1).

 

Incluyo aquí una fotografía de una caja entomológica con lepidópteros de la zona paleártica, pertenecientes a la familia Lycaenidae. Esta familia de mariposas está caracterizada por especies normalmente de reducido tamaño, teniendo por lo general los machos coloración entre azul y violeta y las hembras tonalidades menos llamativas, por regla general parduzcas. En España destaca dentro de esta familia la especie Polyommatus icarus, que sigue el paradigma morfológico comentado. En Europa la diversifación de esta familia es extraordinaria, como se verá en ésta y las 3 cajas de colección que le seguirán en orden de presentación en esta web.

 

 

Queen. Love of my life. (Live at Wembley ’86).

 

 

Antony & The Johnsons. Hope There’s Someone.

 

 

Ornithoptera priamus poseidon y Ornithoptera croesus lydius

 

 

Incluyo aquí una fotografía de dos nuevos ejemplares de mi colección de lepidópteros. Se trata de dos machos, el de arriba de la especie Ornithoptera priamus poseidon y el de abajo de la especie Ornithoptera croesus lydius. De estas dos bellas especies ya he hablado en algunas entradas de esta web, por lo que ahora no comentaré nada más al respecto.

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (27).- Informe de Reginald V. Jones ‘Navigation and War’ (VII). Elektra-Sonne-Consol.-

 

Antes de analizar los desarrollos británicos en navegación por radio, hubo otro desarrollo alemán que perduró mucho después de la guerra. Este fue ‘Elektra’, que consistía en un sistema de tres antenas dispuestas en línea, de 4 a 6 km de largo, que emitían un abanico de haces en longitudes de onda relativamente largas (alrededor de 1000 metros). Era imposible ‘etiquetar’ los haces individuales, pero estaban lo suficientemente separados en ángulo (10-15 grados) para que un navegante pudiera estar razonablemente seguro de cuál estaba observando. El sistema se mejoró más tarde a ‘Elektra Sonne’, en el que todo el abanico de haces comenzó a girar lentamente, de modo que cada haz se desplazaba de su posición original a la del haz vecino más cercano en un minuto. La idea era muy parecida a la del compás original de Telefunken de 1907, y proporcionaba un servicio muy útil, ya que todo lo que necesitaba un navegante era un receptor simple y un cronómetro.

Entonces, el navegante solo tenía que observar el instante en el que una equiseñal pasaba por él después de que comenzara la rotación, para saber con bastante exactitud dónde se encontraba en relación con la posición original de los haces. Esto le daba su dirección respecto a la estación transmisora con considerable precisión, y así, observando una segunda estación, podía obtener una ‘posición’.

El sistema era especialmente útil para la navegación de largo alcance y las aproximaciones occidentales, cubriendo la Bahía de Vizcaya, mediante la instalación de dos estaciones: una cerca de Brest y la otra en España, no muy lejos del Cabo Finisterre. En cuanto supimos sobre la construcción de la estación en España, se me pidió que informara a nuestro embajador en Madrid, Sir Samuel Hoare, para que pudiera hacer representaciones al gobierno español. Resultó que, algún tiempo antes, había tenido que informarle sobre una ocasión bastante similar, cuando los alemanes intentaron instalar un sistema de alarma infrarrojo a través del Estrecho de Gibraltar, para poder detectar el paso de nuestros convoyes hacia Malta y el Norte de África. Mi informe había sido exitoso, ya que causó que los alemanes abandonaran el proyecto, pero resultó tan difícil explicarle a un embajador no técnico por señales que no me esperaba tener que hacerlo de nuevo.

Se me ocurrió que había una posibilidad de evitar la tarea, porque estábamos volando más aviones sobre la Bahía que los alemanes, por lo que llamé al Jefe de Navegación del Mando Costero y le pregunté si, si podía proporcionarle una cuadrícula de navegación de largo alcance sobre la Bahía de Vizcaya, estaría dispuesto a decir que nos sería más útil a nosotros que a los alemanes. Después de algunas discusiones en el Mando Costero, se acordó que efectivamente era así, y que, por lo tanto, sería ventajoso para nosotros dejar que las estaciones siguieran funcionando, siempre que supiéramos lo suficiente sobre sus características para poder calcular las cuadrículas. Gracias al reconocimiento fotográfico y nuestro conocimiento del sistema, pudimos hacerlo, y el sistema entró en servicio con la Real Fuerza Aérea bajo el nombre de ‘Console’. Resultó tan conveniente y exitoso que se mantuvo después de la guerra, y se convirtió durante mucho tiempo en una de las ayudas estándar de navegación en muchas partes del mundo.

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (26).- Informe de Reginald V. Jones ‘Navigation and War’ (VI). La guerra de los haces.-

 

El sistema Knickebein cruzaba dos haces sobre la zona objetivo, de modo que el bombardero podía volar a lo largo de un haz hasta que también escuchara el haz transversal; y cada bombardero pesado de la Luftwaffe estaba equipado para utilizar el sistema. Esto solo permitía bombardear un área, quizás de una milla cuadrada, pero podía ser usado a través de las nubes y de noche por cualquier piloto que hubiera sido entrenado en el sistema de aterrizaje ciego. Por lo tanto, representaba una amenaza grave porque toda la fuerza de bombarderos alemana podría operar de noche, cuando nuestros cazas eran impotentes para interceptarlos. Las contramedidas de radio eran, por lo tanto, nuestra única forma de defensa.

Aunque Knickebein utilizaba haces tipo Lorenz, era producto de una empresa rival, Telefunken. La propia compañía Lorenz adoptó un sistema más refinado, desarrollado a partir de 1933 por el Dr. Hans Plendl, que empleaba longitudes de onda más cortas (alrededor de 4 metros) y haces más estrechos y definidos. En este sistema, el bombardero volaba a lo largo del haz director, que generalmente provenía de un transmisor al noroeste de Cherburgo, y luego cruzaba dos haces transversales, uno a 20 kilómetros y el otro a 5 kilómetros antes del objetivo. Al cruzar el primero de estos haces, el observador de bombas iniciaba un reloj y lo detenía al pasar por el segundo haz. El intervalo de tiempo le indicaba la velocidad de la aeronave y también sabía que estaba a 5 kilómetros del objetivo; sabiendo la altura por su altímetro, entonces, en principio, podía calcular el momento exacto para soltar la bomba para que impactara en el objetivo, y el vuelo por el haz corregía aproximadamente el viento cruzado. En la práctica, la tarea del observador de bombas era aliviada por una pequeña computadora mecánica que determinaba por sí misma el momento correcto para liberar la bomba. Además de los tres haces básicos, también había haces más gruesos para ayudar a la tripulación aérea a fijar los haces principales. Este era el sistema X, que proporcionaba el método de bombardeo ciego más preciso de la época.

A pesar del logro del Dr. Plendl y la compañía Lorenz, parece que el Estado Mayor de la Luftwaffe no comprendió inicialmente su importancia. La Luftwaffe había sido diseñada principalmente para apoyar operaciones terrestres, y el bombardeo a gran distancia durante la noche, que podría haber atraído a los alemanes como lo hizo en la Primera Guerra Mundial, evidentemente se consideraba como un papel secundario. Afortunadamente para nosotros, las posibilidades completas del bombardeo por el sistema X o incluso del bombardeo por Knickebein no fueron apreciadas por el Estado Mayor de la Luftwaffe; malgastaron la primera de las unidades especializadas en el haz X, el Tercer Grupo de Kampf Geschwader 26, en operaciones de apoyo cercano en la campaña de Noruega, y fue un nuevo grupo, K. Gr. 100, el que utilizó por primera vez el sistema X contra Inglaterra. Inicialmente, este grupo operaba independientemente de la fuerza principal de bombarderos, y a veces podíamos ver su característica ‘firma’ en los gráficos de bombardeo. Uno de esos gráficos se muestra en la Figura. Este hace referencia a un ataque a Birmingham el 26 de octubre de 1940 y muestra cómo la mayoría de las bombas cayeron a no más de 100 yardas de la línea del haz principal, aunque se esparcieron por un rango de unas tres millas. Una característica del patrón que nunca he podido explicar, por cierto, es que algunos aviones soltaron sus bombas en dos líneas subsidiarias, aproximadamente a medio kilómetro a cada lado del haz principal. Me pregunté si esto se lograba mediante un desplazamiento deliberado desde el haz principal, pero parecía sorprenderle al Dr. Plendl cuando se lo mencioné después de la guerra, así que la dispersión pudo haberse debido a algún factor accidental en el sistema.

Nuestro conocimiento del sistema Knickebein nos permitió tomar contramedidas bastante efectivas desde el inicio de la campaña principal de bombardeo nocturno, y la importancia del K. Gr. 100 se hizo evidente para el Estado Mayor de la Luftwaffe. El Mariscal de Campo Mitch recomendó que el grupo recibiera prioridad en personal y aeronaves, y aconsejó a Göring que, con los haces de radio, los ataques podrían tener éxito incluso en las noches más oscuras o a través de las nubes. En Gran Bretaña, la importancia de los haces X fue repetidamente minimizada por varios oficiales de alto rango, al menos tan repetidamente como yo y mis colegas enfatizábamos su importancia. Cuando en octubre encontramos que el K. Gr. 100 comenzaba a soltar bengalas, la escuela anti-haces argumentaba que esto demostraba que el vuelo por el haz era tan deficiente que los pilotos tuvieron que recurrir a las bengalas para saber dónde estaban. Respondí con una explicación más probable: que el grupo probablemente estaba practicando el lanzamiento de bengalas (que siempre caían sobre el objetivo) para marcarlo para el resto de la fuerza de bombardeo, la cual había sido desactivada de Knickebein por nuestras contramedidas. El ataque a Coventry en la noche del 14 al 15 de noviembre mostró, desafortunadamente, que esta explicación era la correcta, y abrió una nueva fase en la guerra del terror que nosotros, finalmente, aplicaríamos de manera aún más vigorosa que los alemanes.

Tal fue el éxito del K. Gr. 100 que recibió un mensaje de Año Nuevo de parte de Göring:
«Al finalizar 1940, expresé al oficial al mando y a este grupo mis más sinceros agradecimientos por un logro único en la historia. Sé del enorme esfuerzo personal que ha implicado por parte de cada individuo, y estoy convencido, camaradas míos, de que en 1941 también solo conoceréis la victoria. Así que les deseo a cada uno de ustedes suerte y éxito continuo en el próximo año. ¡Heil Hitler!»
Nos tentó con ironía enviarle una copia de «La caza del Snark» –
«¿Y has matado al Jabberwock? Ven a mis brazos, mi niño de los haces. ¡Oh, día maravilloso! ¡Callooh! ¡Callay!» Él chasqueó de alegría.»

El rendimiento del sistema X fue gradualmente limitado por nuestras contramedidas, que en su mayoría consistían (como en el caso de Knickebein) en transmitir puntos desde transmisores operados por una nueva organización, el Ala No. 80, para enmascarar la verdadera zona equisignal, ya que el piloto entonces escucharía puntos superpuestos sobre ella, y así navegaría hacia la zona de líneas discontinuas. Esto a veces resultaba en una trayectoria curva, lo que dio lugar a la leyenda de que estábamos «girando el haz». Los alemanes estaban listos con una nueva técnica, el ‘sistema Y’, que era un desarrollo adicional del Dr. Plendl, utilizando longitudes de onda alrededor de 7 metros. En este sistema, había un haz director, muy similar al sistema X, pero con los puntos y rayas reemplazados por señales de igual duración provenientes de los haces derecho e izquierdo, con un espacio interpuesto, de modo que, por ejemplo, la señal del haz derecho se podría identificar por el hecho de que venía inmediatamente después del espacio. Esto simplificó la creación de un indicador de rumbo automático, que proporcionaba al piloto una indicación visual, en lugar de una auditiva, de su posición relativa a la línea equisignal verdadera. Un cambio más radical fue el método para determinar dónde se encontraba la aeronave a lo largo del haz director en relación con el objetivo. En el nuevo sistema, una estación en tierra cerca de la fuente del haz enviaba una señal modulada que era recibida por el bombardero y retransmitida de nuevo a la estación en tierra. La diferencia de fase entre la modulación saliente y la que regresaba medía el tiempo de viaje de la señal hacia el bombardero y de vuelta, y por lo tanto la distancia a lo largo del haz. Así, la posición y velocidad del bombardero podían medirse en la estación terrestre y el punto correcto de liberación de las bombas calculado allí y enviado como orden al bombardero.

Afortunadamente, había adivinado las partes esenciales del sistema antes de que fuera utilizado. Por un lado, el método de medición de distancia ya había sido descrito por los rusos en un sistema para posicionar barcos en el mar. Luego, el famoso Informe Oslo de 1939 había descrito un sistema de medición de distancia similar, siendo desarrollado para la Luftwaffe. No menos misterioso del Informe Oslo es el hecho de que, cuando conocí al Dr. Plendl después de la guerra, me dijo que se sentía muy orgulloso de haber desarrollado todo el sistema Y y haberlo puesto en funcionamiento en menos de seis meses; sin embargo, los primeros bombardeos realizados con ese sistema fueron en el campo de Bovington a mediados de octubre de 1940, y el Informe Oslo había sido considerablemente más de seis meses antes de eso. También había hecho la suerte (pero, como resultó, erróneamente razonada) suposición de que el sistema usaría solo un haz, porque otro código alemán para él era ‘Wotan’, y Wotan solo tenía un ojo.

Potencialmente, el sistema Y era mucho más preciso que el X porque el sistema de medición de distancia era mucho mejor que el que utilizaba los haces cruzados; además, el juicio era realizado por un operador sentado en la seguridad de una estación terrestre, no afectado por los peligros de una misión de bombardeo. La precisión nos fue demostrada en las primeras operaciones del IQ/UG 26 lanzando bombas de 1000 kg. El error de alcance era de unos 300 metros, y a la unidad se le dio la tarea de lanzar las primeras bombas de 2500 kg. Pero cuando el sistema se utilizó por primera vez en operaciones a gran escala, con el III KG 26 actuando como pioneros en lugar del KG 100, estábamos tan bien preparados que fuimos capaces de paralizarlo al recibir la transmisión de los aviones alemanes en el Alexandra Palace y retransmitirla en la frecuencia de la estación terrestre. El resultado fue que el nuevo sistema nunca tuvo éxito en las operaciones mayores y tuvo que ser retirado.

Por cierto, incluso cuando funcionaba técnicamente bien, tenía una grave desventaja. Esta era que la estación terrestre solo podía manejar un avión a la vez, por lo que los demás tendrían que ser «apilados» antes de que la estación pudiera verlos durante su vuelo de bombardeo. Esto requería un considerable tráfico de radio entre la estación terrestre y los aviones; y una vez que la tripulación alemana sospechó que estábamos manipulando su sistema, temían que también pudiéramos enviar órdenes falsas desde el R/T. En realidad, no lo hicimos, pero tal era su estado de aprensión que empezaron a cometer errores, a veces tomando órdenes que eran para otros aviones y, en otras ocasiones, ignorando órdenes genuinas por miedo a que fueran falsas.

El estado mayor aéreo alemán ahora estaba bien consciente de que su campaña de bombardeo contra Gran Bretaña dependía en gran medida de sus sistemas de navegación por radio, y realizó repetidos esfuerzos para derrotar nuestras contramedidas, incluyendo variantes como usar los haces X con el sistema Y. Con el fracaso de estas medidas, la Luftwaffe se vio obligada a seleccionar objetivos que estuvieran a distancias muy cortas, o cerca de características fácilmente reconocibles como las costas; estos, lamentablemente, incluían puertos como Portsmouth, Plymouth, Bristol, Liverpool y Glasgow, pero los ataques a objetivos en el interior a menudo se desvían. Tres factores trajeron el final de la campaña en mayo de 1941: las crecientes pérdidas alemanas, su dificultad para encontrar objetivos en el interior y, sobre todo, la decisión de Hitler de atacar Rusia.

Mientras tanto, tanto los alemanes como nosotros esperábamos que sus bombarderos regresaran el invierno siguiente, y comenzamos a ver señales evidentes de la nueva prioridad que se le daba a la navegación por radio. El número de estaciones Knickebein se incrementó de 5 a 11, y tanto los sistemas X como Y fueron reforzados con la esperanza de atravesar nuestra interferencia. Una nueva táctica fue agregar una modulación supersónica al sistema X, de modo que, incluso si el sistema audible era bloqueado, la señal supersónica pudiera ser utilizada; y se esperaba que los alemanes creyeran que no detectaríamos la señal supersónica. De hecho, conocíamos su plan con antelación, pero se utilizó con cierto éxito en los bombardeos de ‘Badeker’ de 1942 porque, a pesar de nuestra previa advertencia, aquellos responsables de las contramedidas no usaron receptores de banda ancha para detectar la señal ultrasónica.

 

Botones para concursos de preguntas y respuestas.

 

Con motivo de las jornadas de puertas abiertas de la FP básica, en el instituto en el que trabajo a día de hoy, y en colaboración con los alumnos de primero y segundo de FP básica de la rama de informática y con los demás profesores de estos módulos, surgió la necesidad de hacer un circuito que gobernase el encendido de dos lámparas. Se trataba de construir un stand donde se celebrase un concurso de preguntas y respuestas en el que el más rápido en tener la respuesta pulsa un pulsador que enciende su bombilla, inutilizando al mismo tiempo la pulsación del jugador contrario (concurso de 2 contendientes).

 

 

El stand lo montaron íntegramente los chavales (que de éso se trataba, y a propósito, lo hicieron fabulosamente, rayando en lo profesional) y el circuito lo monté yo, dado que tenía cierta complicación que escapa al currículo de estos chicos (tienen entre 15 y 17 años). Se me ocurrió que podía hacer una entrada con esta temática y héla aquí, por si le puede servir de ayuda a alguna otra persona en el futuro.

 



 

El montaje está basado en 4 relés energizables con 9 voltios de corriente continua, que poseen una bobina con dos polos, positivo y negativo, y un contacto con 3 terminales: un terminal común (COM), un terminal normalmente abierto (NO) y un terminal normalmente cerrado (NC). Este montaje lo hice en una placa protoboard, para evitar el tener que manejar ácido clorhídrico para corroer una placa de cobre y baquelita, y hacer en ella el circuito impreso. Me he ayudado de latiguillos aislados de cobre para hacer las uniones entre los puntos equipotenciales del circuito, y también he usado 2 bombillas de incandescencia y 4 diodos de Silicio, para su operativa. Las bombillas de incandescencia se podrían sustituir por diodos led en serie con sendas resistencias limitadoras, para evitar que éstos se fundiesen. En esencia, el funcionamiento es como sigue: Si denomino relé 1 al relé de arriba a la izquierda, relé 2 al relé de abajo a la izquierda, relé 3 al de arriba a la derecha y relé 4 al de abajo a la derecha, resulta que los dos relés que memorizan el hecho de pulsar uno de los dos pulsadores son el relé 1 (jugador 1) y el relé 2 (jugador 2). Cuando uno de los jugadores pulsa antes que el otro, su luz se enciende, porque el relé correspondiente se energiza, al estar el relé 3 en su posición de normalmente cerrado y entregando los 12 voltios de la fuente al relé del jugador (relé 1 o relé 2 según sea el caso). La energización de dicho relé posibilita la memorización de la pulsación correspondiente, que mantiene la luz encendida. Tras el tiempo de propagación de este impulso de tensión por el circuito, sumado a otro tiempo mayor, que es el tiempo de conmutación del contacto del relé que éste ataca, parejo a la inercia del mismo, al llegar al relé 4, da lugar a que éste se energice. De esta forma el relé 4 memoriza el hecho de que alguna de las dos bombillas está encendida. A su vez pasa a energizar el relé 3, que conmuta a su estado de encendido, cortando la corriente que circulaba hacia los relés 1 y 2 (los de los dos jugadores), con lo que el otro jugador ya no podrá energizar su relé correspondiente. Ésto sucede por estar precisamente cortada la corriente y memorizado dicho hecho en el relé 3, que ahora está en su posición de normalmente abierto, sin dejar fluir los 12 voltios hacia los relés 1 y 2. Este circuito se podría construir también con contactores, si trabajásemos con tensiones más altas y alternas, y por supuesto, también sería posible sustituir algunos de los relés (o incluso todos los relés) por un programa para el microcontrolador de Arduino. Otras opciones serían programar un PLC (autómata) con el programa del circuito secuencial equivalente, o incluso diseñar dicho circuito secuencial con biestables y puertas lógicas, con circuitos integrados debidamente interconectados, pero estas implementaciones escapan a los objetivos que pretendía con esta entrada, que son meramente didácticos.

 

 

La pega que tiene este diseño es que existe una resolución máxima entre pulsaciones consecutivas de los dos jugadores según la cual el circuito funciona, y más allá de ella, para tiempos entre pulsaciones menores de ese tiempo mínimo, el circuito no funciona como se espera. ¿Por qué?. Muy sencillo. Existe un tiempo de propagación del impulso y de cambio de posición del contacto, que se origina en la primera pulsación, hasta que se materializa en el enclavamiento del relé 3. Si el jugador que pulsa en segundo lugar, lo hace con una separación temporal menor que este tiempo mínimo de propagación y conmutación, el relé 3 seguirá mientras tanto en estado de normalmente cerrado (NC), suministrando corriente a los dos relés asociados a los dos pulsadores, con lo que el relé del jugador que pulsa en segundo lugar también se energizará. Por consiguiente su bombilla también se iluminará, quedando las dos encendidas simultáneamente. Este problema también sucedería en las otras implementaciones a las que hice alusión (con contactores, con Arduino, con autómata o con circuito secuencial basado en chips). El hecho de tener que apagar la fuente entre dos preguntas consecutivas se implementa en el circuito final con un pulsador normalmente cerrado (NC) entre el terminal de positivo de la fuente de alimentación y el punto de entrada de corriente de los relés 1 y 2, que es el terminal común de ambos (COM). Al pulsar este botón NC, que en la fotografía no se ve, pero que se halla materializado como un pulsador amarillo en el lateral, se corta instantáneamente la corriente a los dos pulsadores, con lo que los relés 1 ó 2 (ó 1 y 2) se apagarán y volverán al estado inicial en reposo.

 

Las cuitas del general Whitman. (1).

 

 

Después del caso Müller, el general Whitman se abandonó en soledad en la casa del páramo. No quería saber nada más del mundo ni de nadie. Se había sentido muy menospreciado en el caso. Mucho. Había perdido la fe en todo y en todos, hasta en sí mismo. Y una persona sin confianza, sin un cabo donde agarrarse en su interacción con los demás, no puede tener una vida sana. Por ello se encerró en su biblioteca, en su mundo de libros y colecciones de medallas. Disfrutaba malsanamente recreándose en novelas de espionaje, de intrigas, de personajes ninguneados acostumbrados a perder. Pero él no era un perdedor y lo sabía. Intelectualmente era un portento, no necesitaba que nadie se lo dijese. Aunque sabía que a pesar de ello y quizás por ello mismo, su escala de valores no coincidía con la de los demás. No por quedarse corto, sino más bien todo lo contrario, por pasarse de largo. Ésto le producía inquietud y desazón. A menudo padecía de cólicos y de dispepsia. Los nervios le jugaban malas pasadas. Y todo después de aquel fatídico veredicto del tribunal. Y después de haber aparecido trazas de estramonio en las copas que la señora Müller había servido en la cena aquel desafortunado día hacía ya dos años.

El general se abandonaba a la lectura todas las tardes en el butacón de su gabinete. Hojeaba revistas de viajes. Tomaba libros de los estantes y los acariciaba blandamente, y luego leía hasta doscientas páginas de una tirada. Y a media tarde, cuando en el reloj de pared sonaban las 6:00, después de tomar su acostumbrada infusión de escaramujo y frambuesas, se dejaba cabecear plácidamente en la butaca, hasta el punto de quedarse dormido como un niño. Era normalmente una hora más tarde cuando él mismo se despertaba con el furor de sus ronquidos. Así pues, todo parecía retornar a su cauce para el general. Lejos habían quedado los días de vino y rosas con la señora Müller. Y ahora disfrutaba el merecido descanso del guerrero.

 

 

Todo corría bien en el páramo, a pesar de lo siniestro que era. Silzbourg parecía un paraje sacado de alguna narración de Edgar Allan Poe. El censo electoral contabilizaba un total de ciento ochenta y seis habitantes en las elecciones de hacía tres años. De forma casi aleatoria, alrededor de noventa casas de campo, una iglesia, el consistorio y una hostería, se dispersaban a ambas márgenes del lago. Por las mañanas, el aire estaba mezclado con densos jirones de niebla. Por las tardes, el sol y el viento barrían la niebla y se veía el lago en toda su plenitud. Bandadas de avefrías y de ánsares cruzaban el cielo en formación. Pero a las ocho de la tarde la bruma volvía a colapsar y la noche se apoderaba del páramo. Se solían oír lobos aullando y búhos ululando. Y las tinieblas poseían el corazón de los campesinos y sobrecogían a los viajeros nocturnos. Por las noches llegaba el correo de Southampshire. No era un dato desconocido para ninguno de los lugareños que más de un empleado del correo había muerto mientras trabajaba. La prensa de provincias había reseñado como causa el ahogamiento después de una borrachera. Pero éso sólo era la versión oficial que habían dado los rotativos. Se rumoreaba que la viuda Müller tenía alguna relación con lo sucedido. Pero nadie sabía a ciencia cierta cuál era esa relación. De manera que representaba más una leyenda que ninguna otra cosa.

 

 

Tres lepidópteros europeos de la familia de los Papiliónidos.

 

Incluyo en esta entrada tres lepidópteros que he conseguido recientemente. Se trata de especímenes pertenecientes a tres especies clasificadas dentro de la familia de los Papiliónidos. Esta familia de mariposas tiene abundantes especies distribuidas por todo el mundo. Suelen ser lepidópteros de tamaño relativamente grande, de vuelo potente y preciosas alas.

 

 

Más concretamente estas tres especies habitan de manera natural en Europa. La primera de ellas es el lepidóptero Parnassius Apollo. De manera natural las mariposas de esta especie viven en zonas de alta montaña, puesto que sus orugas se alimentan de plantas nutricias ubicadas a gran altitud sobre el nivel del mar. Esta especie tiene un vuelo lento y a veces se deja ver en las cuestas de esos enclaves. De este modo, por estar aisladas en parajes incomunicados entre sí para ellas, que no forman un área conexa, se llegan a producir exaptaciones locales propias de cada lugar específico donde se hallan, que son o no seleccionadas por selección sexual y dan lugar a una gran variabilidad en esta especie, de modo que en cada una de las zonas que habitan pasa a haber subespecies locales, claramente distinguibles de las de otras zonas, a veces por detalles mínimos. En ocasiones basta cambiar de una cadena montañosa a otra cercana para encontrar otra subespecie diferente. Como dato curioso cabría decir que la aparición y adaptación de los ancestros de estas mariposas en el régimen de vida en alta montaña tiene mucho que ver con la última de las glaciaciones, la glaciación de Würm, o Würmiense, que provocó grandes migraciones en la fauna mundial. Las especies que migraron buscaban un clima más templado, escapando del frío, quedando aisladas después aquellas que tenían poca movilidad o dependencia de la flora o fauna locales para su sustento, en lugares de montaña muy distanciados entre sí, cuando se retiró la glaciación. Esta fue la causa del aislamiento de especies animales como el oso ibérico, o especies de insectos, en lugares montañosos muy lejanos entre sí.

 

 

La segunda especie que presento es el lepidóptero Papilio Machaon, del que ya hablé en esta web hace ya unos años, con lo que poco más voy añadir, salvo que es una mariposa de vuelo muy rápido y potente y que tiende a aparecer a mediana altitud sobre el nivel del mar (aunque sí es cierto que he registrado observaciones de individuos de esta especie en parques situados a nivel del mar, a los que probablemente habrían sido atraidos por las especies de plantas que había allí, entre las que estaban las plantas nutricias de sus orugas).

 

 

La tercera especie que aquí muestro es el lepidóptero Iphiclides Podalirius,sobre el que también he hecho una introducción hace años en esta web. Más específicamente, el especimen mostrado en esta fotografía no es un ejemplar de la subespecie Feisthamelii, es decir, no es un ejemplar ibérico, puesto que no presenta los ocelos de las alas posteriores de gran tamaño ni las bandas de dichas alas gruesas y con un tono azulado. Este especimen es una Iphiclides Podalirius del centro de Europa.

 

CIFP Instituto Politécnico de Lugo. Trabajando en la especialización de tu futuro. Oferta formativa del curso 2022/23.

 

 

Estando en este prestigioso centro es imposible no sintonizar con las personas. Aquí hay un excelente plantel de profesores a cual más empático y competente, dispuestos a inculcar el saber a quien de él se postule como aprendiz. Un excelente grupo humano a todos los niveles (secretaría, administración, calidad, profesorado, servicios y cafetería), que te espera con los brazos abiertos el nuevo curso 2022/23.

 

 

 

 

 

Y para muestra un botón, te animo a que le eches un ojo a lo que ofrece este centro en la rama de electricidad-electrónica, en concreto en el ciclo de instalaciones de telecomunicación.

 





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRIPTICO

 


CITA PREVIA

 

Haz de tu interés tu profesión. En el CIFP Politécnico de Lugo.

C.I.F.P. Politécnico de Lugo

 

Sobre los humanos, el ego, la arrogancia y la maldad.

 

De un tiempo a esta parte no soporto la arrogancia. Y el ego. Y los que lo practican. Las personas a las que se les hinchan las pelotas por considerar que matar al débil es una obligación dada su supuesta superioridad. No deja de ser una medida de su incapacidad de empatía. Yo no necesito ser el mejor en nada para vivir. Muy al contrario. Yo soy muy feliz con lo que tengo. Muchísimo. Disfruto mucho las conversaciones interesantes y darle vueltas a las cosas en la cabeza. Y para esta práctica lo único que hace falta es disponer de tiempo, y de un interlocutor curioso, no necesariamente con estudios. Tampoco necesito ser millonario para ser feliz. Lo único que me aporta el dinero que yo aprecio de verdad son los libros que consigo, que ésos sí los valoro de verdad, aunque sólo sean un objeto. Porque buceando dentro de ellos puedo ver cómo pensaron otras personas antes de que yo estuviera aquí. A mí no me hace falta ir por ahí presumiendo de nada, ni aparentando cosas que no soy. Digo siempre lo que pienso, y obro de acuerdo a mi pensamiento. Pero hay una cosa que no admito en mis allegados y en general en la gente con la que me cruzo. Ésa de verdad no la tolero. Todo el mundo sabe distinguir lo que es correcto de lo que no lo es. El propio sentido común, sin la intromisión subsidiaria de otras cualidades del ser humano, es el que de verdad dictamina cuando algo no es correcto. Los falsos ungidos de moralidad y en general de malas artes. Porque de ésto sí que me he preocupado de verdad en mis casi 48 años. De aspirar a ser una buena persona, lo mejor posible, hasta el punto de estar orgulloso de mi conducta. Y creo que lo he logrado, a pesar de mis defectos. De modo que no voy admitir lecciones en ese sentido de ningún vendehumos ni en general de casi nadie.

 

Renta 4 y grupo CMC/CGI, estafadores, falsarios, vendehumos, timadores, GENTUZA.

 

GENTUZA

 

GENTUZA

 

Can you feel it?

 

 

El café de las almas perdidas. (1).

 

 

Yo solamente había oído hablar del tema alguna vez. Se decía que en aquella parte de la ciudad había un café muy extraño y muy escondido, donde los desventurados de la vida hallaban la paz. Y que para entrar en él necesitabas la entrada que te daba alguien en la esquina de dos callejuelas concretas. Me hallaba yo maltrecho sufriendo por los mundanos contratiempos de mi errante existir. Y pensé que sería un buen momento para saber si aquéllo era sólo una leyenda o si por el contrario era algo cierto. Así que crucé un domingo por la tarde, después de comer, toda la barriada sur de la ciudad, hasta llegar al lugar que hacía esquina entre las calles Esperanza y Alegría. En el cruce de estas callejas, que no parecía infundir ninguna de las emociones que aludían en su nombre, había una librería de viejo, un quiosco y un orfanato de oscuras vidrieras con un pequeño jardín donde dos señoras de bata blanca parecían conversar sentadas bajo un árbol. Me acerqué al quiosco, y para entablar conversación con el dueño le pedí la edición de tarde del periódico local.

-Buenas tardes, ¿me puede dar la edición de tarde de La gaceta?
-Cómo no. Tenga. Es uno noventa.
-Gracias, tenga usted.
-Perdone mi indiscrección, pero no recuerdo haberlo visto antes por aquí.
-Así es, es la primera vez que me dejo caer por este lugar.
-Lo entiendo perfectamente. Esta barriada cae a desmano de la ciudad industrial, de los negocios y del funcionariado burocrático. Aquí no hallará prácticamente ninguna oficina en varias manzanas a la redonda. Es un sitio sombrío, que apenas nadie transita. Encontrará muchos mendigos por aquí, pero nunca espere que ninguno le asalte ni que traten de robarle. Son mendigos honrados, que se contentan con sobrevivir. ¿Le puedo preguntar qué le trae por aquí?.
-Sólo tenía ganas de vagar libremente sin un rumbo fijo. Y hoy mis pasos me trajeron a esta confluencia.
-No me engañe usted. Tengo la suficiente edad para ser lo suficientemente buen psicólogo y fisonomista. Usted tiene la marca.
-¿A qué marca se refiere?
-La marca inequívoca del infeliz.
-¿A qué marca se refiere usted? Me está usted poniendo nervioso.
-Usted tiene los ojos vidriosos y húmedos y la inconfundible marca de las líneas de marioneta. Usted es y ha sido muy infeliz en su vida.
-Fantástico. ¿Con qué derecho se cree usted para entrometerse de ese modo en mi vida, la cual sólo es de mi incumbencia? Para satisfacer las carencias del espíritu de los humanos ya existen los psicólogos.
-Hay algo más y mejor que éso.
-¿A qué se refiere?

Y entonces el quiosquero tomó un talonario que tenía guardado en su estancia y arrancó una hoja del taco, ofreciéndomela con una sonrisa.
-Hay pocas personas que son elegidas para asistir a este lugar. Muy contadas. Pero usted es buen candidato, pues tiene la marca. Esta es la entrada que le pedirán en el hall. Dése por bienvenido al café de las almas perdidas. Busque esta dirección que figura aquí, entre en este café y disfrute. Es lo mejor que se va a llevar de esta vida en sus circunstancias.
Al principio pensé en rechazar aquel ofrecimiento de un extraño, con el que jamás había hablado. Pero acto seguido, siguiendo mi instinto y mi intuición, acepté el papelito.

-Gracias. Buscaré ese sitio. ¿Cuánto le debo?
-Nada. El auxilio de las almas perdidas es gratuito. Tenga usted buena tarde. Yo ahora ya me tengo que ir. Ya he cumplido con mi cometido de hoy.
Y acto seguido, el quiosquero sacó una llave del bolsillo, bajó la persiana de su negocio, y cerró todos sus estantes. Y se marchó de allí sin mediar ninguna palabra más.
Me quedé allí plantado. El reloj de muñeca marcaba las cuatro. Y decidí buscar aquel lugar, que al parecer era mágico.

 

Paisajes sonoros (1). (Aldea).

 

Incluyo aquí el primer paisaje sonoro que he obtenido con la grabadora, localizado en concreto en una aldea, durante un paseo. Se escuchan las siguientes aves: estornino negro, mirlo común, pinzón vulgar, carbonero común, chochín y petirrojo; y por supuesto, este paisaje sonoro incluye un pequeño río que pasa por debajo de un puente.

 

 

Estafa. Vishing. Consultora cárnica que se hace pasar por Endesa. No se recomienda firmar ningún contrato con esta compañía.

 

ESTAFA

 

Se hacen pasar por Endesa sin serlo. Se trata de una cárnica de gentuza con nulos escrúpulos, que no dudan en obtener telefónicamente todos tus datos suplantando a Endesa. Grandes profesionales de la ESTAFA y grandes DELINCUENTES. Falsedad 1000%.

 


 

The world is mine. David Guetta.

 

 

A vueltas con la fenología.

 

 

La naturaleza es el mayor espectáculo gratuito que puede observar cualquier persona con un mínimo de interés por no aburrirse. A mí al menos es un tema que me fascina. Muchas veces no podemos ver los animales que sabemos que están ahí, porque están ocultos por las ramas o por la maleza. O porque no tenemos los medios con los que distinguirlos por no llevar binoculares o cámara fotográfica. Ahora bien, los animales están ahí. Podemos oírlos. Y es una cosa muy interesante el saber diferenciar los animales que se hallan en un determinado paraje natural. Con los sonidos que se van escuchando en cada fecha concreta vas advirtiendo propiedades emergentes del sistema complejo que es la naturaleza. Así, por ejemplo, por estas fechas podemos determinar la fenología de la primavera. El estudio de la fenología de una estación tiene que ver con los acontecimientos biológicos y naturales de un determinado ecosistema, que nos llevan a afirmar en un determinado momento que dicha estación está ya activa. Porque astronómicamente nunca hay duda de cuando empieza el otoño, el verano, o en general cualquier época del año. Otra cosa muy distinta es saber cuándo realmente esa estación está verdaderamente activa, teniendo en cuenta para ello la climatología local, las variaciones en la flora, y la etología característica que presenta cada especie animal en la época en cuestión. Así, y dado el innegable cambio climático al que está sometida la Tierra, la primavera cada vez llega biológicamente más temprano.

En el año 2021 en Japón se registró una floración de los almendros mucho anterior a lo que se venía produciendo. En Kioto existe una tradición consistente en buscar y observar las flores rosas de la floración de los almendros. Se denomina Hanami. Se llevan registrando los datos por observadores locales desde la Edad Media. Y en 2021 se observó un adelanto fenológico en la primavera japonesa que no se producía desde el año 1405.

Este año he oído el cuco por primera vez hace dos días cuando fui a pasear. Pero por un testigo de confianza (un pariente mío que es amigo), sé a ciencia cierta que el cuco ya se escuchó en marzo. Llevo escuchando la abubilla desde hace dos semanas. Hoy cuando fui a pasear escuché las primeras palomas torcaces. Dentro de poco llegarán las tórtolas (es probable que ya estén por aquí) y con una tardanza algo mayor se dejarán ver los alcaudones dorsirrojos y otras especies de aves. Los animales van llegando procedentes de sus cuarteles invernales, preparándose para la reproducción. La primavera es el renacer de la vida, la estación que tiene impreso un mayor carácter de entre las cuatro que hay. Las serpientes, lagartos y lagartijas se activan después del letargo invernal. Sin ir más lejos, hoy he visto muchas lagartijas. Y sobre todo, uno de los mayores espectáculos que conozco de la naturaleza es cuando paseo a la salida del sol (entre las 7 y las 8 de la mañana) por estas fechas. Hay una orquesta de aves y animales que están despertando en sus dormideros que es una auténtica maravilla, digna de ser grabada. Y de aquí surge mi próximo proyecto, que compartiré en esta web de mi propiedad.

He adquirido una grabadora digital, que muestrea la señal de audio captada por los micrófonos omnidireccionales que posee, a una tasa de muestreo no inferior a la frecuencia de Nyquist (el doble del ancho de banda de la señal de audio), cuantifica las muestras mediante una escalera de cuantificación pareja a la Modulación de Impulsos Codificados (MIC en español, o su equivalente PCM en inglés), y codifica los valores de la cuantificación mediante un código binario de 8 bits, de los cuales el primero está reservado para el signo. En este proceso de muestreo digital existe pérdida de precisión en relación al valor real de la señal, puesto que se produce un ruido de cuantificación granular, dado por la diferencia entre el verdadero valor y el que tomamos en la escalera, y el ruido de sobrecarga, que es más notable al oido y que se produce cuando son rebasados los valores máximos que puede tomar la variable cuantificada al saturarse la escalera de cuantificación con valores de gran módulo de la señal de audio captada por los micrófonos. Tenemos, pues, una señal digital como resultado de la modulación PCM, formada por un chorro de bits, que es pasada tras dicha modulación por un codificador MPEG,convirtiéndola al estándar MP3. Y tras ésto, las muestras son pasadas al disco de almacenamiento. Estas pistas de audio pueden ser recuperadas a voluntad en cualquier momento y de forma controlada y pasan hacia el reproductor, en el cual tras la decodificación MP3 y la conversión Digital/Analógico se filtran mediante un filtro pasobajo interpolador, trasladando la señal (analógica) resultante al amplificador de audio, que se encarga de presentarla en los altavoces. La señal reproducida en el altavoz es una versión amplificada y bastante fidedigna (aunque no estrictamente igual) de la onda acústica que fue grabada. Esta tecnología se complementa con un micrófono de solapa, con el correspondiente cable y jack, que permite llevar la grabadora en el bolsillo. Este equipo dará lugar a una nueva sección en Eclecticomania, que llevará el nombre de Paisajes sonoros, y donde dejaré las grabaciones mp3 que voy consiguiendo en mis caminatas. Creo que es una buena iniciativa y que puede animar a muchas personas a empaparse del maravilloso mundo en el que somos conscientes.

 

 

Khayyam, el inmortal.

 

 

¿Qué es cualquier día de nuestra existencia en comparación con la eternidad?. Evidentemente, nuestra vida podría en principio no tener ningún tipo de trascendencia en el Cosmos, y de hecho apenas la tiene. En algún momento de nuestro pasado un óvulo fue fecundado y de ahí surgimos como la entidad consciente que somos, tan efímeros como prescindibles. Esta apreciación es extensible a intervalos de tiempo de mayor duración, que en el devenir no significan prácticamente nada. Así, podemos decir, por ejemplo, que veinte años no son nada. Y no lo son a escala planetaria. Y podemos aún más, decir que en relación a los eones que fluyen en los púlsares, los que por otra parte son un buen patrón para un reloj cósmico, once siglos son muy poco tiempo. Sin embargo, a escala humana once siglos representan la vida de trece generaciones o más de personas.

Así pues, vivimos un instante en la eternidad. ¿Seguro?. Pues no lo tendría tan seguro. Y Omar Khayyan, gran astrónomo, médico, matemático, y poeta persa, ya conocía este hecho hace once siglos, los que para el universo no han representado en principio ninguna cosa trascendental. Porque Omar era muy observador, y se dio cuenta ya por aquel entonces, que, tal y como contaba en sus cuartetas rubbaiyat, las ánforas y los cántaros de barro, con los que los bebedores de vino se solazaban en la taberna, en un pasado habían sido amasados con las moléculas de un amante y su bienamada. El asa del ánfora era el cuello por donde aquél cogía a la doncella. Y también mostraba su clarividencia cuando advertía que nada podíamos esperar ni de nuestro pasado ni de nuestro futuro, sólo podemos mantenernos conscientes en el presente continuo. O cuando veía en el vino un buen compañero para ayudarse a sentir el devenir.

Khayyam no era una persona cualquiera, era un sabio. Su sabiduría partía de lo que parten todas las sabidurías, de la vida contemplativa impregnada de la penetración de la mente. Porque él no advertía ningún alma ni en sueños, sólo la trataba como la invención que es de la religión. En su viaje personal a la búsqueda de lo que somos los humanos, y de nuestro papel en el mundo, vio lo que los buenos librepensadores terminan razonando en sus mundanas especulaciones. Que todo está relacionado con todo. Que antes de la realidad que ahora somos ha habido otras realidades en las que hemos estado presentes de manera inerte, otras vidas, si queremos llamarlo así. En definitiva sólo somos moléculas, y las células de las que estamos formados están formadas por moléculas. Así pues, estos corpúsculos provienen de una línea de linaje exitosa que se remonta a los primeros homínidos, los que a su vez provenían de una línea de linaje que arrancaba con otros mamíferos que los precedieron. Y a su vez, que obtenían alimento con las células y moléculas de otros animales y plantas. En todos nosotros tenemos algo de animal, algo de planta, algo de roca y algo de ser humano. Y aún más, somos hijos de las estrellas, tal y como Carl Sagan difundió en su serie Cosmos. Las moléculas de las que estamos formados tienen su origen en los procesos que siguen a la fusión nuclear que se produce en las estrellas, y que dan lugar a elementos más pesados que el hidrógeno y el helio. Al final de su vida, las estrellas que tienen masa suficiente implosionan por el peso de estos elementos, en antagonismo con las reacciones nucleares que se producen en su interior, y se forma una supernova, que se encarga de distribuir por el universo de una manera espontánea todo el material que allí fue sintetizado.

Omar Khayyám, «el fabricante de tiendas», tal y como se traduce su apellido, vivió en todo momento fiel a sus principios. Fue marginado por los poderes fácticos de aquel entonces (que aún lo son hoy en día), la religión y todo su fanatismo antitético al concepto puro de librepensamiento. El poder de la muchedumbre, contra el que un hombre solo no es capaz de articular ningún tipo de idea novedosa basada en el bien. Y siguió su carpe diem particular hasta el mismo instante de su muerte. Muchos fueron sus logros como astrónomo y matemático, pero eligió ser enterrado en una tumba a la sombra de unos rosales. Hoy en día existe un mausoleo allí, donde es venerada la memoria del genio persa. Y donde, quizás, sus moléculas aún viven entre el néctar de las rosas. La sociedad de amigos de Khayyam, que practicaba sus reuniones en la Inglaterra victoriana a finales del siglo XIX, «acogió» como hijo predilecto a Edward Fitzgerald. A él hoy se le conoce por la traducción del poema de mayor éxito que existe en lengua inglesa, que son precisamente los «Rubbaiyat». De los rosales de Neyshapur se trasladaron esquejes a la tumba del académico inglés, donde también hoy sus moléculas dan abono a las rosas. Las rosas que, desde Horacio, representan el instante actual del devenir. Pero cuya planta matriz pervive en las generaciones.

 

 

 

Colección de radios clásicas.

 

En esta sección iré añadiendo una muestra de las radios clásicas que colecciono, por si son del interés de algún aficionado a la radio. Es notable el desempeño de las válvulas que eran empleadas en estas tecnologías, puesto que permitían trabajar con rangos dinámicos altos sin introducir apenas distorsión armónica e intermodulación. De hecho, la tecnología valvular sigue empleándose actualmente en rádares, en tubos de onda progresiva como etapa de potencia en traspondedores satelitales y terrenos, y en electrónica de sonido.

 











 

The last of the mohicans. O.S.T. Trevor Jones.

 

 

El hombre con rayos X en los ojos.

 

 

Trabajaba en el Hospital Alexander Fleming Memorial como cirujano e investigador de primera línea. En aquel mes de enero la cadena de acontecimientos sucedió vertiginosamente. Había tenido unas asociaciones de ideas durante el transcurso de una operación. ¿Y si el médico fuese capaz de atravesar con su mirada los tejidos? Entonces me vino a la mente el clásico de Herbert George Wells del hombre invisible, que había leído en mi pubertad, en el que un investigador demente había ideado un suero con el que conseguía cambiar el índice de refracción del cuerpo del sujeto al que se le inoculaba, de modo que se volvía totalmente diáfano a la luz. Fue coger esta idea en apariencia imposible y darle unas cuantas vueltas en mi cabeza. Y empezó a aparecer una cadena de proteínas en mi imaginación. Y poco a poco, a base de mucha paciencia, de pasar falta de sueño, acumular hambre y perder todo contacto con mis colegas y mi mujer, surgió el prototipo de suero como por ensalmo. Sólo faltaba sintetizarlo. Éso fue bastante más difícil. No por que no tuviera los elementos y los medios, sino por que los compuestos que iba hallando en los ensayos parciales eran claramente inestables. Y tenían un tiempo de vida muy pequeño. Pero, afortunadamente, y cuando mi paciencia estaba expirando, una idea propia de un genio en biología me arrebató por completo la atención de lo que estaba haciendo. ¿Y si configuraba las cuatro moléculas que constituían la red de la disolución de manera que formaran un oscilador bioquímico? Éso es, un oscilador bioquímico. De este modo, si aportaba la energía suficiente a las cuatro moléculas de la red, conseguiría un compuesto que no tendría fin, que mostraría existencia indefinida, al menos mientras no cesase mi aporte de energía. Tendría como resultado una disolución cuya concentración de cada molécula sería periódica de período la suma de los tiempos de reacción en cada uno de los sentidos, dado que la reacción era bidireccional y reversible. Mas debería suministrar energía continuamente al sujeto que sirviera para mis pruebas, ya fuese con una batería o de alguna otra manera que por el momento no percibía. Este aspecto lo solucioné poco después, puesto que en el laboratorio guardaba algunos viejos acumuladores de iones, que me resolvían la problemática de manera satisfactoria.

 

 

El día 10 de enero grabé en mi magnetófono la primera sesión de pruebas. Conecté la batería con un electrodo a la piel de un mono babuíno que me serviría para los experimentos. Le inyecté lentamente el suero presionando el émbolo de la jeringa. Al mismo tiempo iba tomando cuidadosas anotaciones de todas las variaciones de sus constantes vitales en el transcurso de la prueba. Al principio el mono Mick parecía no mostrar ningún cambio detectable mediante los aparatos de medida. Su presión sanguínea era completamente normotensa. El latido del corazón se mantenía a una tasa de setenta pulsaciones por minuto. La temperatura estuvo en todo momento rondando los treinta y ocho grados Celsius. Así pues, en apariencia el suero no parecía cambiar nada de la fisiología de Mick. Y éllo era una buena señal, pues significaba que el compuesto no producía ningún efecto secundario. En cuanto al comportamiento de Mick, no percibí nada en la primera prueba que me hiciese sospechar ninguna cosa anómala. Requería, pues, pasar a las pruebas sucesivas, en las que el suero inoculado fuese en aumento.

El día 17 de enero, el mono Mick recibió una dosis del compuesto cinco mililitros superior. Con la excepción de un pequeño aumento del ritmo cardíaco, Mick se comportó casi exactamente que la vez anterior. Y digo casi, porque en el minuto treinta y cinco posterior a la inyección se mostró perplejo e inquieto, como si algo hubiese cambiado delante de él. Pude comprobarlo cuando le mostré un paño negro con el que tenía envuelto una banana. Mick me robó el paño, cogió la banana y se puso a pelarla, con una parsimonia que exasperaría al mismo Buda. Ésto me hizo creer que iba por el buen camino. Puesto que Mick aparentaba traspasar el paño. O al menos ésa fue mi conclusión.

 

 

Otra semana después, el día 24 de enero, puse en práctica el tercer y último experimento de la serie. Incrementé de nuevo la dosis en otros cinco mililitros. A Mick le presenté en torno al minuto treinta después de la inyección una caja de plomo que contenía otra banana. Y Mick de ésta vez fue más rápido. Abrió la caja, cogió el plátano y lo devoró, dejándome impresionado. Pero le noté un comportamiento extraño en torno al minuto cincuenta. Cuando pensé que los efectos del tósigo habían remitido, Mick se mostró intranquilo. Comenzó a dar patadas a los alambres de la jaula. Se puso a chillar de manera insistente. Sus gritos me penetraban en lo más hondo de mi cabeza. Tuve que sacrificarlo, pero fue por el bien de la empresa. Un análisis post-morten de su cerebro probó que tenía una alta concentración del compuesto en el córtex visual, la parte de la masa encefálica que se halla por encima de la nuca. Así pues, ésa resultaba ser la parte cerebral diana del suero, tal y como yo había intuido en su desarrollo. Todo casaba a la perfección, pues esa parte está implicada en la visión, tal y como se sabe y como siempre se ha enseñado en las facultades de medicina. La idea de probar el suero en mí mismo me embargó por completo. Me obsesioné con esa idea. Apenas comía. A mi mujer la veía una vez a la semana. Estaba echando a perder mi vida por el hecho de pensar si debía o no inyectarme el tósigo. Y al final decidí que sí debía hacerlo.

 

 

El día 27 de febrero me hice suministrar por la doctora McKenzie una dosis intravenosa de diez mililitros del compuesto, mientras me era aplicado un electrodo con una pequeña batería en el bíceps derecho. Reconozco que había tonteado alguna vez con ella. Era una bióloga rubia muy atractiva e inteligente, que me había sacado en más de una ocasión de apuros en alguna de mis investigaciones de doctorado. Mi mujer no sabía nada, pero una vez incluso habíamos ido al pub O’Flannagans a tomar unas pintas por la tarde. Pero nada más que éso. Yo a mi mujer la tenía y tengo en un pedestal, es mucha mujer para mí. Demasiado buena mujer como para ni siquiera pensar en causarle el mínimo rasguño emocional. Nunca jamás se me pasaría semejante idea por la cabeza. Por ello siempre fui casto y mantuve una fidelidad a ella a prueba de balas. Pero a los cinco minutos de haberme administrado el suero, me di cuenta que algo había cambiado en la doctora. No se le veía ninguna ropa por encima. Me froté los ojos con las manos, para asegurarme de que no estaba soñando. Su cabello rubio bajaba por el cuello y caía perpendicularmente hacia el suelo, por encima de la espina dorsal. La espalda era nívea y bien proporcionada. Y llevaba un sujetador wonderbra último modelo que sostenía unos hermosos senos. Ella mantenía la conversación normalmente, como siempre había hecho, y yo comenzaba a sudar y a ponerme colorado como una guinda. Y entonces mi pulso se aceleró, según pude contar, hasta las ciento veinte pulsaciones por minuto. Sudaba y sudaba. La ansiedad me dominó. Y le dije a la doctora McKenzie…doctora, doctora, lléveme a un médico o a mi casa que me he puesto malo.

 

De osciladores, láseres y el comienzo del universo.

 

 

¿Es necesario pensar en una deidad como origen de todo? Desde mi punto de vista, éllo no es para nada necesario. Entonces, ¿cómo empezó el universo en el que somos conscientes? Dejando al margen mi relativa ignorancia en cuestiones de astrofísica, nadie me impide el ponerme a especular. Especular es de balde, afortunadamente. Estas especulaciones mías me permiten ser feliz y ser consciente de que lo estoy siendo en ese momento. Por ello suponen todo un logro en mi día a día, pues me hacen una persona más unida con el cosmos y más satisfecha consigo misma. Ignorando todos los posibles detalles de forma premeditada, mi visión del principio de todo tiene que ver con los osciladores y los láseres de semiconductor.

Un oscilador es un circuito que suministra la energía que inyecta una fuente de alimentación de corriente continua a una señal insignificante y realimenta esa señal amplificada hacia la entrada del circuito de manera selectiva en frecuencia. De esta manera, tenemos una señal de corriente alterna donde no existía antes ninguna, pulsando a una determinada frecuencia, la que resulta ser aquélla en la que se produce la resonancia en la red de realimentación del oscilador. Entonces, ¿qué es lo que le hace arrancar a un oscilador? La causa del arranque del oscilador no es otra que una fluctuación electrónica (que normalmente lleva pareja una fluctuación cuántica), lo que normalmente se denomina en electrónica ruido térmico. A los láseres de semiconductor, que producen luz coherente (en fase) también les sucede algo similar a ésto que describo. Los láseres de semiconductor están formados por un semiconductor enriquecido al que se suministra energía mediante una corriente de bombeo. Gracias a esta corriente de bombeo, en el cuerpo de semiconductor existe una inversión de población, en el sentido de que los electrones del mismo (si hablamos de un semiconductor tipo N) se hallan en la banda de conducción. Cuando estos electrones se recombinan con núcleos atómicos inestables en los que hay defecto de carga negativa, por el hecho de pasar a una situación de menor energía y mayor estabilidad (pasan a la banda de valencia), dan lugar a una liberación de energía proporcional al salto cuántico de esos electrones hasta caer en la órbita definitiva. Este salto cuántico es el mismo para todos los electrones que se recombinan, y por lo tanto la energía de esos cuantos liberados es proporcional a la frecuencia de la onda de luz generada. Como el medio está enriquecido y tiene inversión de población, y en los extremos del láser existen (en el lado izquierdo) un espejo totalmente reflectante y (en el lado derecho) un espejo semireflectante, tenemos que la onda de luz ve aumentada su intensidad a medida que va avanzando en el material semiconductor. Y así se hace la luz en un láser (los máser o amplificadores ópticos usados en comunicaciones ópticas tienen un funcionamiento similar, con la salvedad de que se suprime la realimentación positiva, quitando para ello los espejos de los extremos).

Entonces, ¿qué analogía tiene todo ésto con el comienzo de todo? Pues probablemente, o al menos yo desde mi humildísima posición lo veo así, el universo fue arrancado con una fluctuación cuántica, del mismo modo que arranca un oscilador o un láser de semiconductor. El medio inicial estaba enriquecido de alguna manera y era fuertemente no lineal. Y la fluctuación fue el detonador del Big Bang. ¿Quién suministró la “energía de bombeo” necesaria? Probablemente nuestro universo viene de la contracción de uno previo, y fue la propia presión creciente la que suministró la energía necesaria. Entonces, según éso, no debe ser algo infrecuente la existencia de múltiples universos con distintas condiciones de existencia. Y esa asimetría introducida en el ruido o fluctuación que supuestamente dio lugar al arranque es la misma que observamos hoy en día en la forma de un universo dinámico e inestable. Es necesario un desequilibrio, una rotura de las leyes de simetría, para dar lugar al universo que conocemos.
Claro que todo ésto, dado mi carácter profano en astrofísica, no dejan de ser solamente especulaciones. Y nunca pasarán de éso.