Integración por el método de las palancas y Arquímedes de Siracusa

 

arquimedes

 

En torno a este personaje existen muchas y variadas leyendas, como aquélla relativa a su descubrimiento del principio de la hidrostática (cuando salió por la calle desnudo y gritando «Eureka!», procedente de su bañera -la cual según parece no debía visitar mucho ya que mientras estaba metido en ella dibujaba y hacía cálculos en su barriga-, y halló un medio de discernir si la corona que habían fabricado para el rey era sólo de oro o tenía también plata.

También es conocido el temor que infundían sus métodos en el enemigo, en concreto al parecer ya en aquel tiempo se le ocurrió utilizar espejos parabólicos para incendiar las velas de las naves enemigas, concentrando en un espacio reducido una gran cantidad de radiación. Además, mediante el uso de polipastos alzaba en el aire los barcos enemigos cuando éstos se aproximaban al puerto. Un polipasto es un sistema compuesto por dos grupos de varias poleas concéntricas, que reduce la fuerza necesaria para levantar un peso en (1/(2*número de poleas concéntricas)), teniendo que desplazarse una cantidad de cuerda igual a la que habría que desplazar en una polea sencilla multiplicada por (2*número de poleas concéntricas). Por lo tanto se satisface como era de esperar la ley de la conservación de la energía. Y se consigue vencer un gran peso, aplicando poca fuerza, a costa de desplazar mucha cuerda. Los polipastos fueron otra idea original del genial Arquímedes.

Pero bueno, al margen de las mencionadas invenciones, los hechos narrados sólo son leyendas. En cualquier caso, es innegable el genio de este geómetra, que se formó en la Biblioteca de Alejandría.

He mencionado ya los espejos parabólicos, los polipastos, el principio de la hidrostática… Pero es que esto no fue todo… Además, dio una buena aproximación para el número pi, diseñó el tornillo de arquímedes (un tornillo sin fin para subir agua entre dos alturas distintas), descubrió el principio de la palanca («dadme un punto de apoyo y moveré el mundo»), y desarrolló para mí su más bella invención: el cálculo de áreas y volúmenes mediante métodos mecánicos. Es el procedimiento de cálculo más ingenioso que he visto.

Arquímedes colocaba dos figuras superpuestas, una de volumen/área conocido (según lo que quisiese calcular), y la otra de volumen/área desconocido, por ejemplo un cilindro y un cono. Además suponía una densidad volumétrica de masa constante para las dos figuras. A partir de la relación entre los contornos de las dos figuras, hallada mediante las ecuaciones que las describen, calculaba geométricamente para una posición genérica en ambas figuras superpuestas la relación entre el peso de una lámina de la figura conocida y una lámina de la figura desconocida, que además son proporcionales a lo que contribuyen en área o en volumen en la figura respectiva. A continuación creaba a partir del punto por donde pasa ese «elemento de volumen o de área» una palanca con fulcro a la izquierda de las  figuras, de tal modo que el peso de la lámina de la figura desconocida por su brazo fuese igual al peso de la lámina conocida por su brazo, teniendo en cuenta la relación antes calculada. Es decir, el método de Arquímedes se basaba en el desplazamiento de todas las láminas (operando para una lámina genérica) de la figura conocida al brazo izquierdo de la palanca. Cuando esta operación estaba concluida tenía dos figuras en una palanca equilibrada, a la izquierda la figura de volumen (proporcional al peso), o área (proporcional al peso) conocidos, y a la derecha la figura de volumen o área desconocido. De tal forma que el peso de la figura desconocida se puede calcular como el de la conocida multiplicado por la razón entre el brazo izquierdo y el brazo derecho (medidos desde el fulcro hasta los centros de gravedad de las dos figuras). En definitiva, como el área o e el volumen son proporcionales al peso, se podía hallar lo buscado, esto es, la relación entre el área o el volumen de las dos figuras, siendo el de la conocida conocido.

Como a Arquímedes este método no le parecía muy formal,  primero lo usaba para determinar los volúmenes o áreas y después obtenía las demostraciones formales mediante reducción al absurdo. Por ello, se cree que mantuvo el método en secreto, y de hecho sólo se supo de su existencia cuando se descubrió un ejemplo de su empleo en un palimpsesto que cubría con las oraciones de un devocionario los cálculos originales de Arquímedes, mucho después de la época de este genio del mundo antiguo.

En pocas palabras, Arquímedes comparaba el peso de dos figuras colocándolas en una balanza. Realmente ingenioso.

 

Los números computables, la máquina Enigma y Alan Mathison Turing

 

alanturing

 

A mediados del Siglo XX, en el año 1936, un matemático llamado Alan Mathison Turing publicó un artículo de investigación que revolucionó el mundo de la lógica matemática. A principios de siglo, otro matemático de nombre David Hilbert planteó un conjunto de 23 problemas no resueltos por aquel entonces, de vital trascendencia para la disciplina matemática, a la espera de que algunas personas los resolvieran. Hilbert tenía una concepción optimista de las matemáticas, y creía que todo podía ser demostrado, tenía una gran confianza en el poder de esta rama del conocimiento.

Aunque Hilbert no lo incluyó en su lista de problemas de 1900, veintiocho años más tarde otra conferencia de Hilbert hizo trascender otro desafío a las matemáticas modernas, conocido como Entscheidungsproblem, esto es, el problema de la decisión. El problema de la decisión consiste en su planteamiento más general en averiguar si existe un algoritmo genérico que decida si un problema matemático tiene o no demostración. En el planteamiento de Turing, éste lo particularizó, indagando acerca de si existe un procedimiento efectivo con el que se pueda averiguar si una fórmula del cálculo funcional es un teorema o no lo es. En su artículo «Sobre los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem», publicado por Turing en 1936 se resuelve esta cuestión, llegándose a la afirmación de que tal algoritmo genérico no existe.

Turing utilizó dos demostraciones para lanzar tal afirmación, consiguiendo un artículo de una gran belleza, originalidad y elegancia.

Para llegar a sus conclusiones, Turing parte de unas máquinas hipotéticas, que en su honor se llamarían después «máquinas de Turing», y cuyo comportamiento viene a ser parecido al de un automáta o sistema de control secuencial.

Una máquina de Turing es un dispositivo ideal que en cada momento sólo lee el contenido de una única casilla de una cinta de papel que se prolonga en ambas direcciones. En función del contenido de la casilla sobre la que está situada y de la configuración interna (lo que sería el estado del autómata), la máquina bascula hacia otro estado distinto, y después de ésto, realiza alguna operación dependiente del estado, como desplazarse una casilla a la izquierda, o borrar el contenido de la casilla o escribir un símbolo sobre la misma. Se trata pues de un dispositivo secuencial, que opera en base a las secuencias de valores de entrada y de estados de configuración.

Turing también definió lo que ahora se conoce como «máquina de Turing universal», que es un tipo de máquina que recibe la descripción del comportamiento de una máquina de Turing cualquiera y que reproduce su comportamiento. Tal descripción la recibe como una secuencia de números de entrada que se denominan «número de descripción» o «descripción estándar» de la máquina. Una vez introducido este número en una máquina de Turing universal, ésta imita la máquina de Turing cuyo número de descripción es el introducido. Esta máquina universal vendría a ser como un ordenador con un programa en ejecución, pues es capaz de ejecutar un algoritmo que le pasemos mediante el «programa». Y una máquina de Turing no universal es en realidad lo equivalente a un programa informático o a un sistema electrónico digital secuencial.

Además, el autor del artículo que aquí describo, distinguió entre máquinas que funcionan sin circularidad y máquinas que funcionan con circularidad. El segundo de estos tipos no es deseable para una máquina de Turing pues significaría que el algoritmo que hemos programado en ella con la tabla de configuración (o con el número de descripción) no llega a pararse nunca, sino que vuelve infinitas veces a operar del mismo modo según el programa, y por tanto dicho algoritmo no genera un resultado.

Si Turing teorizó en base a estas idealizaciones y abstracciones de máquinas de Turing, y máquinas libres de circularidad, lo hizo porque las fórmulas del cálculo funcional tienen un equivalente numérico en base a ciertas reglas, algo similar a lo que hizo Kurt Gödel a las fórmulas lógicas de primer orden en su artículo sobre incompletitud, lo que en dicho contexto se conoce como Gödelización. En base a ciertas premisas, se puede conseguir el equivalente a cualquier fórmula de forma biyectiva, esto es, uno a uno, y así, según esta forma de razonar, una demostración no será otra cosa que una secuencia de números en cierto orden. De aquí viene el uso de máquinas de Turing, pues si una máquina de Turing obtiene una secuencia de números computables, en cuya génesis intervienen las reglas mencionadas, y que siguen a la entrada, en la cual se codifican las premisas de la demostración, y al final se para en el número equivalente a una cierta proposición, éllo significará que de cierta premisa se llega a cierta conclusión, y que ésta es un teorema.

La primera de las demostraciones del teorema se basa en lo siguiente: supongamos que existe un procedimiento que decide si una máquina de Turing se va a parar (no tiene circularidad). Supongamos que hacemos una lista con todas las secuencias posibles de números que proporciona la máquina de Turing ante números de entrada crecientes para un algoritmo (o máquina de Turing) fijo, que no presente circularidad, cosa que podemos hacer dado el supuesto de la existencia de la máquina que decide sobre la parada. Supongamos que esta lista la ampliamos para todas las máquinas de Turing posibles con parada, cada una con la lista de secuencias finitas de números computados. Si ahora empleamos un razonamiento de diagonalización al estilo de Cantor se obtiene lo siguiente:

Tomamos el primer elemento de la primera secuencia de la lista y lo incrementamos en uno, tomamos el segundo elemento de la segunda lista y lo incrementamos en uno, tomamos el  tercero de la tercera lista y lo aumentamos en uno,… tomamos el N-ésimo, para cualquier N, de la N-ésima lista y lo incrementamos la unidad…. Así llegamos a una secuencia que es computable, pero que no figura en la lista de todas las posibles secuencias computables. Es computable, puesto que el proceso de extraer los números de la diagonal y de incrementarlos en uno, a partir de una lista de secuencias computables, es programable en una máquina de Turing. Bastaría con conectar los resultados de todas las máquinas que generan todas las secuencias computables, trabajando en paralelo, a una máquina que es secuencial y por tanto de Turing. Con los actuales diseños electrónicos digitales, esta máquina se podría construir con un demultiplexor de las secuencias computadas, a cuyas líneas de selección de canal de entrada se les aplica un contador, seguido de un sistema combinacional que suma la unidad al número situado a su entrada. Se deduce entonces que el algoritmo o máquina de Turing que obtiene la susodicha secuencia es una operativa computable, pero al no figurar esta nueva secuencia en la lista original que supuestamente contenía todas las secuencias computables posibles, se llega a una contradicción, y el supuesto de la existencia del algoritmo de decisión es falso.

La segunda de las demostraciones es totalmente diferente: supongamos que existe el algoritmo que decide sobre la parada o no de una máquina cualquiera T (ausencia o no de circularidad). Supongamos que conectamos esta máquina D de decisión a una máquina de Turing universal U. El funcionamiento de DU consiste en que a D le pasamos el número de descripción de la máquina T, equivalente al algoritmo cuya parada queremos testear, en caso de decidir que es circular el funcionamiento termina ahí y no hay salida, en caso de no circularidad la máquina D le proporciona a la máquina universal U el número de descripción para que imite la máquina T. La máquina DU así construida es una máquina de Turing libre de circularidad pues sólo da una secuencia finita de salida en el caso de que el algoritmo D cuya existencia suponemos decida que la máquina T no es circular, y en caso de ser circular también da una secuencia de salida finita (secuencia vacía). Ahora bien, supongamos que a la propia máquina DU le introducimos el número de descripción de esa misma máquina DU, el cual existe, por ser DU máquina de Turing. ¿Qué pasará?. Pues pasará que DU verificará que DU no es circular, cosa que suponemos, y a continuación la imitará tomando el número de descripción de DU y viendo que ésta no es circular, con lo cual le pasará el número de descripción de DU de nuevo a sí misma, y así indefinidamente, con lo cual la máquina DU es circular, lo cual contradice la hipótesis de no circularidad de DU y por tanto de la existencia de la máquina D.

Por tanto, no existe un algoritmo genérico que determine si una máquina de Turing cualquiera y, por tanto, una secuencia lógica de razonamientos, terminará su evolución en un resultado. De esta manera, en principio no tenemos forma de saber si una fórmula del cálculo funcional, traducidos sus símbolos a números, tiene demostración o no. (No sabemos de antemano si es o no un teorema, con lo cual ignoramos su naturaleza en cuanto a verdad o falsedad). Ésto implica que también podríamos extender este resultado a un problema matemático genérico, dado que hemos encontrado un contraejemplo que niega ya por sí mismo el enunciado «existe un algoritmo que decide si cualquiera enunciado tiene demostración», aunque la prueba de Turing relativa al EintschengdungProblem estaba específicamente parcelada a las fórmulas del cálculo funcional. No obstante, en su trabajo hace una descripción muy pormenorizada del funcionamiento de las máquinas de Turing y del concepto de número computable, entendido como aquél que puede ser obtenido mediante cómputo en un número finito de pasos.

 

enigma

 

Alan Turing fue por lo tanto el principal fundador de las bases teóricas de la informática (quizás su principal aportación fue el concepto de computador de programa almacenado en memoria), aunque no debemos olvidar que se debe a John Von Neumann la primera descripción pormenorizada de la arquitectura de computadores que lleva su nombre y que aún hoy se utiliza, y que Claude Shannon desarrolló la teoría matemática de la información, ambos coetáneos suyos. Junto a un equipo de investigadores liderado por el ingeniero británico Tommy Flowers, Turing creó uno de los primeros ordenadores de la historia, el «Colossus», que en realidad no era un computador de propósito general o máquina de Turing universal. El objetivo de «Colossus» era descifrar los mensajes de comunicaciones emitidos por los nazis, ya avanzada la II Guerra Mundial, encriptados con la máquina «Tunny», creada por la empresa alemana Lorentz. Esta máquina operaba en código binario y alimentaba con un chorro de bits un teletipo. Dicho flujo transmitido se obtenía a partir de dos sumas binarias sucesivas del chorro original o mensaje en claro pasado al código binario, con dos claves binarias obtenidas mediante el concurso de 12 rotores mecánicos, que se emitía con el teletipo y su propia idiosincrasia de señales. Estos mensajes eran de vital importancia, dado que Tunny era utilizada para las comunicaciones del Alto Mando Alemán. Además de la creación de Colossus y de sus contribuciones a la lógica matemática, Turing fue figura clave en la desencriptación de los mensajes codificados por los alemanes mediante la máquina Enigma, gracias a su diseño y puesta a punto de las máquinas bomba que se usaban para agilizar el descifrado de Enigma. En realidad las máquinas bomba no fueron un invento original del protagonista de esta entrada, ya que que en los primeros embites de la guerra, otro grupo de matemáticos y criptógrafos polacos liderados por el matemático Marian Rejewski construyeron máquinas bomba para agilizar la rotura del código Enigma original. Sus desarrollos fueron comunicados a las inteligencias francesa y británica. Pero los nazis perfeccionaron a base de otros añadidos la codificación Enigma original. Por ello los criptógrafos de Bletchley Park, lugar donde se libró la verdadera guerra contra Enigma y donde Alan Turing trabajó, se vieron sumidos en la total oscuridad en lo que al desciframiento se refiere. Bletchley Park está situado a unos 80 km al Norte de Londres, y allí se construyó un complejo de barracones junto a una mansión victoriana ya existente, utilizándose para las operaciones de la escuela gubernamental de códigos y cifrado (GC&CS), entidad vinculada al servicio secreto británico. La figura de Turing en este lugar fue realmente muy importante, ya que rediseñó las máquinas bomba gracias a los «pellizcos» que los aliados obtuvieron consiguiendo máquinas Enigma y documentación de U-boats capturados, y gracias a su portentosa inteligencia. La existencia del complejo de Bletchley Park fue el secreto mejor guardado de los aliados, y todo lo relacionado con él no fue desclasificado hasta muchos años más tarde del final de la guerra. De hecho, Winston Churchill, primer ministro británico a la sazón, y que fue una de las contadas personas que tenía conocimiento de que se estaban descifrando los mensajes, (que los alemanes consideraban, no sin justificación, indescifrables) en sus círculos más privados designaba a Bletchley Park como «mi oca de los huevos de oro que nunca cacarea». Una vez terminada la II Gran Guerra, Alan M. Turing llevó a cabo diversas investigaciones pioneras en la biología matemática, relacionadas con la morfogenésis, y en el campo de la inteligencia artificial (a la que aportó los fundamentos y algunos conceptos como el que se conoce como «test de Turing»), usando para ello los primeros computadores que se estaban creando en Gran Bretaña.

Pero tal vez la hazaña de Turing que tuvo más trascendencia práctica -aunque desde luego no fue su mayor logro hablando en términos generales- fue romper el código Enigma de los submarinos nazis, conocido en Bletchley Park como «Shark». Gracias a ello los convoyes de buques mercantes que viajaban desde Estados Unidos transportando suministros, pudieron ser salvaguardados, después de un gran número de bajas, evitándose la derrota británica en el momento crucial posterior a los bombardeos sobre Inglaterra, cuando Francia ya estaba ocupada por el ejército nazi.

La máquina Enigma brindaba un sistema de encriptación polialfabético con muchísimos alfabetos de sustitución, uno por cada avance de los rotores de la máquina, con lo cual para determinar el mensaje cifrado habría que conocer con exactitud los parámetros involucrados en la puesta en marcha de «Enigma», esto es, la posición de los rotores y de las clavijas, y por supuesto poseer una Enigma idéntica a la «transmisora». Un análisis de frecuencias complejo no bastaba para descifrar un mensaje, dado que aún a pesar de que el mensaje transmitido fuese largo, los alfabetos de sustitución se sucedían al pulsar cada tecla y no llegaban a repetirse.

 

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Enigma tenía la apariencia de una máquina de escribir, estaba alimentada por una pila, y su funcionamiento se basaba en cerrar circuitos de corriente continua. Cuando ésto ocurría, es decir, al pulsar cada tecla, la corriente fluía desde el teclado, pasando hacia el panel «stecker» o clavijero, que era configurable, y de éste iba al tambor de entrada, que estaba en contacto con el primer rotor. Cada rotor tenía dos superficies planas a ambos lados y 26 dientes, correspondientes a las 26 letras del alfabeto. Existían hasta cinco rotores con distintos cableados. En cada uno de esos rotores había un cableado diferente entre la interfaz de entrada, que una vez colocado contactaría con el rotor anterior (con el tambor de entrada para el primero de ellos), y su interfaz de salida (que ya posicionado estaba en contacto con el rotor siguiente). Después de la cara de salida del último rotor había un reflector, con el que se conseguía que, a igual configuración de la máquina, una letra del teclado fuese la misma que la letra iluminada en el panel luminoso obtenida por la pulsación de su traspuesta, es decir que Enigma sirviera tanto para cifrar como para descifrar si se usaba la misma clave. Desde el reflector la corriente seguía fluyendo por los rotores en sentido inverso al anterior, pero siguiendo otros caminos eléctricos diferentes; y de nuevo a través del clavijero pasando por otra clavija distinta, y de ahí a un terminal de la bombilla de la letra cifrada (o descifrada según el extremo de comunicaciones en que se operase). Como el otro terminal de cada bombilla estaba conectado con uno de los terminales de cada pulsador, al pulsar sobre él se cerraba el circuito y se obraba el milagro, produciéndose además un avance de una letra del rotor de menos peso, que podía acarrear un avance del rotor siguiente al terminarse una vuelta completa del mismo. Esto mismo ocurría con el segundo rotor y sucesivos, y así hasta las 26 x 26 x 26 pulsaciones en la máquina de 3 rotores, momento en que se volvía a tener la misma configuración de rotores que en la primera letra codificada y por tanto el mismo alfabeto de sustitución. Una letra nunca se codificaba en dos pulsaciones consecutivas con la misma letra cifrada, y asimismo una letra jamás se codificaba igual a sí misma, lo cual brindó a los criptógrafos de Bletchley Park un medio para obtener plantillas de letras posibles en un mensaje, constituyendo uno de los tendones de Aquiles que facilitaron el fracaso de Enigma.

Por si ésto solo de por sí no constituyera un sistema robusto, los alemanes lo pulieron aún más, ofreciendo a sus usuarios una logística que se ponía en práctica con determinada frecuencia, consistente en la actualización de documentación relativa a los rotores empleados cada día, el orden en que se colocaban (diferentes entre los distintos ejércitos de tierra, mar o aire), las letras de posición inicial en cada rotor, así como de las posiciones de las clavijas en el panel stecker, y las tablas de codificación de bigramas. Un bigrama es un conjunto de dos letras. En una tabla de 26 x 26 ítems se representaba para cada bigrama original el bigrama transformado correspondiente (era un esquema «hecho a mano» y que también podía variar). De este modo, el protocolo de cifrado establecía que para trabajar con la Enigma de 3 rotores era necesario en primer lugar consultar en la documentación los 3 rotores concretos del día, el orden en que se colocaban, y la letra que tenía que situarse en cada rotor, y además la configuración del clavijero. Después de ésto el operario transmisor elegía 3 letras del alfabeto al azar (la clave), que serían las letras de ventanilla iniciales para usar Enigma en la fase de codificación. Pero antes de ello, las codificaba mediante la Enigma recién configurada y colocaba en un papel cada letra obtenida emparejada con otra elegida al azar debajo de ella. Los tres pares de letras así obtenidos se transformaban mediante la tabla de bigramas y después esos tres bigramas resultantes se colocaban al principio del mensaje. Las 3 letras clave de partida eran las que servían para reconfigurar de nuevo los tres rotores elegidos, y a partir de este punto se empezaba a codificar el mensaje, comenzando la transmisión Morse con los tres bigramas obtenidos a partir de la clave en la operativa antes descrita, pero sin codificar con Enigma, es decir, tal cual se generaron; a lo que seguía ya el mensaje cifrado según lo que fuese «soltando» la máquina mediante los sucesivos cierres de circuitos de corriente. De esta manera, para descifrar se operaba de manera inversa para obtener la clave usada; es decir, se configuraba Enigma con los rotores, posiciones, letras, y clavijas concretos del día; luego se obtenían los 3 bigramas intermedios mediante la tabla de bigramas en sentido inverso. El paso siguiente era coger las tres letras superiores de dichos tres bigramas intermedios y pulsarlas en Enigma, obteniéndose las letras de los rotores empleadas como clave. Se reconfiguraban entonces con ellas los rotores colocándolas como «letras de ventanilla», y se descodificaba pulsando las letras codificadas y obteniéndose las traspuestas (u originales).

No es muy difícil el darse cuenta de que el número de configuraciones posibles de Enigma era descomunal, del orden de más de diez mil billones de configuraciones. Por ello la máquina Enigma era un sistema muy robusto y dificilísimo de desencriptar. El sistema Enigma viene a ser parecido en cierto modo al cifrado Vigènere, que es también polialfabético, pero que tiene un número de alfabetos diferentes para codificar cada mensaje solamente igual al número de letras de la palabra clave. Enigma tenía una «letra de palabra clave» por cada posición de los rodillos, y éstos realizaban un avance por cada pulsación de una letra en el teclado, generándose en cada pulsación un nuevo alfabeto de sustitución para la letra siguiente.

Por su importante contribución al descifrado de los mensajes Enigma, Turing fue condecorado con la Orden del Imperio Británico.

La muerte de Turing fue prematura y triste. Se cree que se suicidó comiendo una manzana envenenada con cianuro, aunque la verdad no se conoce con certeza absoluta. En un juicio en el que tuvo que prestar declaración, derivado de un robo perpetrado en su casa, tuvo que confesar que era homosexual, y entonces ésto estaba penado por la jurisdicción británica. Le dieron como opciones ir a la cárcel o someterse a un «tratamiento» de castración química basado en hormonas. Eligió lo segundo, pero la consecuencia fue su pérdida de forma física (era un consumado atleta que incluso estuvo a punto de ser elegido para los primeros Juegos Olímpicos posteriores a la II Guerra Mundial, y ésto le afectó mucho) y las taras psicológicas que posiblemente perturbaron aún más su mente, cosa que para un científico destacado como él lo fue tiene que ser una gran desdicha, al saberse incapaz de pensar con claridad. En otras palabras, le hicieron la vida imposible. Pero sus contribuciones han trascendido por su importancia, para el goce de las generaciones presentes y venideras, y para el bien de la mayor cooperativa mundial, la ciencia; y es a él a quien se le puede atribuir el mérito de ser quizás el primero y mayor de los padres conceptuales de los computadores tal y como hoy los conocemos. Quién sabe a lo que llegaría un espíritu agudo y creativo como el de Turing si no muriese a la edad de 42 años. En cualquier caso, es meridianamente claro que la sociedad y en particular la justicia, no fueron lo que se dice recíprocos con él en relación a las impresionantes contribuciones a la Humanidad, en todo su sentido, con que este genio polifacético del Siglo XX nos obsequió.

 

Papilio Machaon

 

 

 macaon

 

Hablaré a continuación de una prima de la ya descrita Iphiclides Podalirius, que rivaliza con ella en belleza y envergadura. Se trata de la Papilio Machaon (nombre científico), o Macaón (nombre vulgar), y está protegida desde hace años en parte de su zona de distribución,  en concreto aquí en España también lo está.

Son muy características las colas de las alas inferiores y su envergadura, entre 30 y 57 mm. Su hábitat oscila en altitud entre el nivel del mar y en torno a los 1500 metros, preferentemente incluye prados y sitios con flores. No se encuentra en las islas británicas, salvo en un pequeño reducto, y así como cada vez se hace más escasa en Europa, también es cierto que su población ha aumentado mucho en el Norte de África y en Asia y América del Norte, con diferentes subespecies descritas. Particularmente, yo la he observado en el Monte de O Castro en Vigo (Pontevedra), en Madrid y en Foz (Lugo).

La oruga es de color verde y posee al igual que la Chupaleche un osmeterio, órgano defensivo.

 

(8) – Tributo a William Shakespeare

 

 

¿Quién no ha disfrutado alguna vez de aquel soneto de Shakespeare que incluye lo que sigue:

 

«Si a mis días colmados sobrevives,

y cuando esté en el polvo de la muerte

por ventura relees

los inhábiles versos de tu amigo,

con lo mejor de tu época compáralos

y aunque todas las plumas los excedan

guárdalos por mi amor, no por mis rimas,

superadas por hombres más felices» ?.

 

Hay que reconocer que estos versos con rima, escritos en lengua inglesa, son todo un espectáculo.

William Shakespeare es considerado por la mayoría de críticos y escritores como el mejor autor en lengua inglesa. Algún día dedicaré algún artículo más extenso a este genio literario, pero de momento dejo aquí un poema de mi cosecha, para hacerle el honor que tal prohombre se merece. Sería una asignatura pendiente no hablar de Shakespeare en esta web, pero lo dejaré para más adelante.  

 

Tributo a William Shakespeare 

 

Cuando la rosa mustia

que conservo se pudra

irreversiblemente,

y el río que en algún lugar

se besó con su afluente

tras los suaves meandros

muera en el mar;

cuando la cigüeña blanca

yazca con su cigüeño blanco

bajo los reverberos

de un sol hiriente

tras muchos años de solaz,

y cuando el verde trigo

parido de la simiente

a los amigos incomode

en el paladar

convertido en hostia crujiente

de bendecido pan…

Cuando el cirio

que un día se prendió

con un abrazo inocente

agote su cera en un altar

y las campanas doblen

por el aquí presente

yo qué sé en qué lugar;

y en ese día que me convierta

en terrateniente

de un recinto cuadrangular

asistas al funeral

de aquél que tanto te amó

y que tú no quisiste amar,

llorarás amargamente,

pero mi dicha cambiará

porque olvidaré la rosa

y el río, y la cigüeña

y el cirio y el trigo

y el pan

y a aquella niña inocente

cuya bondad ciertas

noches me hizo llorar,

y olvidaré esta quimera

que ahora describo impaciente

que me consume

hasta el final.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

 

El grupo cónico-diferencial

 

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El grupo cónico diferencial es el mecanismo que entrega la fuerza y la velocidad a las ruedas que mueven un vehículo.

Normalmente en los coches modernos la tracción suele ser delantera, pero hay modelos que la llevan en las dos ruedas de atrás y otros que la tienen en los dos ejes, trasero y delantero.

Supongamos que un coche sin grupo cónico diferencial viaja por un lugar con curvas. Debido a que en ese caso hipotético las dos ruedas tractoras giran al mismo número de revoluciones por minuto, la rueda que va por la cuerda de la curva rodará más vueltas de las necesarias, con lo que se gastará más que la rueda externa y al mismo tiempo dificultará la toma de la curva. Para resolver este problema se inventó el grupo cónico-diferencial, que se sitúa en el eje o ejes que lleva(n) la tracción del vehículo. 

Para entenderlo fijémonos en el esquema que he colocado en esta entrada. Las revoluciones y la fuerza nos llegan desde el cambio entrando en el grupo cónico por el piñón cónico o piñón conductor. Ahí se realiza una reducción o desmultiplicación según la relación de dientes entre el piñón conducido o corona y el piñón conductor. Esta reducción disminuye la velocidad angular de giro aumentando el momento de fuerzas o par. Se trata de transformar la potencia antes de aplicarla a las ruedas, disminuyendo el alto número de revoluciones que vienen del cambio y aumentando el no tan grande par motor que salen de dicha pieza. En el interior del piñón conducido del grupo cónico se halla la caja de los satélites. Como se puede deducir del dibujo, en una recta los satélites no giran y por lo tanto la unión de los palieres y los planetarios giran a las mismas revoluciones que el piñón conducido del grupo cónico.

Ahora bien, cuando se toma una curva, los satélites comenzarán a girar, forzados por las ligaduras que en cuanto a velocidad angular fija el propio suelo de la curva. Así, como se puede deducir del dibujo, como el giro de los satélites que en un sentido aumenta las revoluciones en el sentido contrario las disminuye, se colige que las vueltas por minuto que giran de más el palier y planetario de la rueda del lado externo de la curva respecto a la corona del grupo cónico, son las que giran de menos el palier y planetario de la rueda del lado de la cuerda de la curva respecto a dicho piñón conducido, y este incremento o decremento de vueltas respectivamente, han de ser sumadas por tanto a las revoluciones de la corona del grupo cónico para obtener las revoluciones por minuto de cada palier. Esto viene impuesto por el giro de los satélites cuando el coche entra en una curva. De ello se deduce la siguiente ley: El piñón conducido del grupo cónico gira exactamente en todo momento a una velocidad angular que es la media aritmética de las velocidades angulares de los dos planetarios.

Es decir, si el piñón conducido gira a 50 revoluciones por minuto y el planetario de la cuerda de la curva a 35, el planetario del exterior de la curva girará a 65 r.p.m. Así se consigue ajustar el giro de las ruedas a la mayor distancia que han de recorrer las del exterior frente a las de la cuerda y se ayuda además a tomar la curva.

Todo un invento.

Las aventuras de Tintín

 

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Me encantan los cómics de Tintín. De  hecho son mis cómics favoritos. Parece como si aquí en España o eres de Tintín, o eres de Mortadelo o eres de Astérix. Yo me quedo con el primero, aunque no le hago ningún asco a los otros dos. De Tintín se han dicho muchas cosas, incluso se ha especulado continuamente acerca de su supuesta homosexualidad. De todas formas por cada persona que pretende esto hay otras que pretenden lo contrario, y ambos bandos con pruebas ilustradas.

El personaje de Tintín fue creado por Georges Remy (seudónimo Hergè), y fue el protagonista de 24 álbumes dibujados entre 1930 y 1976. Tintín es ya un icono del Siglo XX.
Es de reseñar que el proceso de elaboración de los álbumes por Hergè era muy minucioso, ya que se documentaba a la perfección sobre los países visitados por su héroe antes de acometer la tarea de crear sus aventuras. Tintín viajó por los cinco continentes, acompañado por su inseparable Milú, y por una amalgama de otros personajes, cada uno con su encanto particular (Hernández y Fernández, Haddock, Bianca Castafiore, …).

El estilo que Hergè usa en sus cómics se viene denominando «la línea clara» y se basa en colores planos sin matices y sin efectos de sombra o de luz. Es un estilo basado en cómics americanos de principio de siglo XX.

¿Hay alguna edad para leer estos cómics? Yo creo que se pueden leer absolutamente a cualquiera edad y que la relectura incluso resulta siempre gratificante. Leí la obra completa con 10 y 11 años.  La releí con 15 y 16 años. Hice una segunda relectura a los 33 años. Y no me he aburrido de Tintín. Forma ya parte de nuestra cultura.

  

(7) – Ingrid Bergman, nos sigues conmoviendo

  

 

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¿Qué nos está pasando a los humanos?¿Estamos perdiendo la humanidad? Vemos la desgracia ajena y torcemos la cabeza para otro lado, un mendigo realmente necesitado nos pide para comer y le regalamos una cara de auténtico desprecio… Nos da igual lo que les pase a los demás, nos es indiferente, hasta diría que nos da igual lo que pasa con nosotros mismos. Parece como si esta sociedad fría y competitiva, este ritmo acelerado que nos priva del tiempo de dedicación a nosotros mismos y a los demás, nos hubiera vuelto insensibles, y parece como si el rasgo más humano de entre los rasgos, el sentimiento o emoción producidos por lo que oímos o vemos, fuera ya un lujo para muchos y para otros algo deleznable, odioso, y motivo de vergüenza.
 
¿Qué nos está pasando a los humanos?¿Acaso no es sano de vez en cuando llorar -al marger supuesto de las patologías depresivas-? El lloro de amor, la lágrima nostálgica, la lágrima de pena, son muy sanos y creo que muy recomendables alguna que otra vez, pues nos hacen caer en la cuenta de que seguimos siendo hombres, con nuestros problemas, nuestras inquietudes, nuestros sueños, nuestros miedos, nuestros amores y desamores, y sobre todo, nuestros sentimientos.
 
Hay una escena del cine clásico que me tiene enormemente obsesionado. Se trata de la escena de «Casablanca» en la que Ingrid Bergman, esa belleza de los años 40 que es ya inmortal, deja resbalar por sus mejillas unas amargas lágrimas, al volver a ver tras algunos años a su antiguo novio Rick (Humphrey Bogart), cuando le dice al pianista negro Sam algo así como: «toca El tiempo pasará, Sam». Por sólo la belleza de esta escena aparentemente simple estoy condenado a ver Casablanca una y otra vez hasta la tumba, aunque ya casi me la sepa de memoria. A ese tipo de lágrimas es al que me refería en el párrafo anterior.
 
Como médico de mi alma reivindico cinco minutos de lloro semanales y los prescribo a todos los interesados que quieran mejorar su vida.
Tómese además la siguiente píldora diaria, con un vasito de agua.

 

El mundo del mañana 

 

Me gustaría pensar

que tal vez, algún día,

el mundo será

de los seres insignificantes…

de los ancianos que regalan

caramelos a los niños,

de los mendigos,

que no tienen nada,

de los inofensivos hombres

que observan los pájaros,

de los jardineros

que cuidan cada rosa,

de los empleados

que se esfuerzan

por llegar a fin de mes,

de los barberos

que entretienen

al cliente,

de los relojeros viejos

que añoran a la Bergman,

de las novias buenas

y estudiosas,

de los niños de mirada

húmeda y tímida,

que serán los hombres

del mañana,

y de los poetas anacrónicos

que escriben versos

como éstos ,

y que aguardan el retorno

del imperio de la inocencia.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

 

(6) – Esperanza

 

Acepta estos versos

como las contadas migajas

del único pedazo de pan

de un miserable mendigo,

que reparte entre los fieles gorriones…

…porque mientras un mendigo

reparta su escaso pan,

…mientras algunos nobles mozos

cortejen las feas del baile,

y acaricien mis tímpanos

las palabras de pan de trigo de mi madre…

…mientras los músicos del metro

reciban monedas y dispensen sonrisas,

o los enfermos de la bilis negra

contraigan los atrofiados cigomáticos

con la labia del barbero,

o los locos de atar

tengan geniales intuiciones

con olor a almizcle

y sabor a azafrán…

…Mientras que de las tinieblas

se pase a la luz,

y de la luz a las tinieblas,

o mientras todo

sea tinieblas

y los huesos le

recuerden a los gusanos y a los ratones

la nobleza del inquilino

del ataúd…

…mientras este universo infinito

que existe desde siempre

y para siempre

perdure en sus ciclos,

esparciendo tus átomos

y además los míos

y los átomos de esta hoja

y de esta tinta,

mujer amada,

…mientras tanto habrá esperanza.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (3) Datos históricos

 

Utilizo aquí como fuente de datos históricos los brillantes artículos publicados en la web por D. Ángel Valín Bermúdez y D. Serafín R. Trashorras, con las correcciones que he creido oportunas.

Según parece, ya avanzados los años 30, se le pidió a algunas empresas la mejora del sistema «American Radio Range». Se trataba de un sistema radiante usado para el posicionamiento, es decir, para obtener la longitud y latitud de un punto en el planeta, allá donde ese sistema llegara con cobertura. El ingeniero encargado de desarrollar el sistema Consol -la mejora pretendida- fue el Doctor Ernst Kramar, el cual en aquel entonces (1938) trabajaba en la empresa Estándar Elektrik Lorenz.

Una vez activo, el sistema Consol cubría todo el Atlántico Norte , y además de la estación de Arneiro (Lugo), existían estaciones en Stavanger (Noruega), Ploneis (Francia), Guillena (Sevilla), y Bush Mills (Gran Bretaña) (esta última operativa sólo después de la II Guerra Mundial), todas ellas operando a distintas frecuencias de portadora para garantizar la ausencia de interferencias y todas ellas ubicadas en diferentes puntos de frecuencia de lo que se conoce como banda BEACON (Banda para balizas).

El general Franco concedió a Hitler potestad para instalar las estaciones de Arneiro y Guillena en Lugo y Sevilla respectivamente. Según los datos de que dispongo, ambas fueron construidas en la década de los años 40, para ser más exactos allá por el 1942. También fue utilizado por los alemanes el Aeródromo de Rozas, en teoría como soporte logístico y lugar de suministro para las antenas, aunque su construcción fue anterior (ya existía).

Existen reseñas de distintas fuentes de que las antenas fueron utilizadas por ambos bandos, tanto el aliado como el nazi. Esto entra dentro de lo posible, pues para operar en alta mar o en el aire con el objeto de recibir la señal y determinar la posición,  el equipo no tenía por qué ser muy sofisticado. En realidad bastaba con un receptor de radio operando en la banda BEACON, con la suficiente selectividad en frecuencia como para distinguir las distintas portadoras de frecuencias próximas entre sí dentro de la reseñada banda, y a poder ser también sería útil un radiogoniómetro, aunque no era imprescindible, más adelante entraré en estos temas con detalle.

En principio los aliados lo único que tenían que conocer eran las frecuencias empleadas por las diferentes estaciones ubicadas en Europa, y por técnicas de radiogoniometría, usando la parte temporal de señal de radiofaro NDB (Non Directional Beacon), no sería preciso conocer más para establecer la posición, aunque sería deseable saber los convenios empleados para la señal CONSOL (segunda parte temporal de la señal transmitida), los cuales entiendo que eran guardados en secreto por el bando alemán. Desconozco el grado de conocimiento de los aliados respecto al sistema Elektra-Sonne, aunque para operar efectivamente les bastaría con conocer las frecuencias y posición en el mapa de cada emisora y con tener radiogoniométros en banda BEACON.

Decía que existen reseñas acerca del empleo por parte de los aliados de CONSOL. Algunos llegan a afirmar que en un momento en que la estación sufrió avería fueron los aliados quienes suministraron piezas de recambio. Personalmente dudo de estas afirmaciones, entre otras cosas puesto que en el lugar no existen testigos de tal hecho, y además entiendo que los alemanes procurarían el mayor secretismo, pues el Atlántico Norte era vital para ellos con fines estratégicos.

Una vez ya terminada la II Guerra Mundial, la estación pasó a depender del Ejército del Aire de España hasta el año 1962, cuando su control se trasladó a Aviación Civil. Prestó servicio para la navegación aérea hasta 1971. Las antenas se apagaron en 1980.

Actualmente, sólo quedan los restos, y dentro de poco no quedará ni eso. Las tres torres radiantes están en el suelo, las dos últimas cayeron debido a un vendaval reciente, y la primera hace ya al menos un par de años. No queda nada de la estación de control, y del barracón de generadores de corriente. Sólo están los edificios: el que albergaba el transmisor y la circuitería, el barracón de cocina y dormitorios, el garage de grupos electrógenos, y un pozo. Pero de lo que había dentro no ha quedado absolutamente nada. Por dejadez de los organismos oficiales el que podría haber sido un precioso museo tecnológico e histórico ha quedado en la forma de edificios en ruinas. Una verdadera pena.

 

Enlaces a páginas relacionadas :

 

Web de Serafín R. Trashorras : «Torres de Arneiro»

http://uboat.freehostia.com/arneiro/arneiro.htm

 

Fotos de equipos de transmisión :

http://www.jproc.ca/hyperbolic/consol_spain.html

 

Información militar :

http://josecadaveira.tripod.com/militaryruins/id80.html

 

Página web alemana :

http://www.seefunknetz.de/consol.htm

 

Wikipedia :

http://es.wikipedia.org/wiki/Torres_de_Arneiro

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (2) Declaración de intenciones

 

Comienzo con este apartado el conjunto de artículos dedicados al Sistema de Posicionamiento Consol. Para desarrollar esta tarea me he ayudado de la documentación histórica que se halla en internet publicada por D. ÁNGEL VALÍN BERMÚDEZ y D. SERAFÍN R. TRASHORRAS, pero únicamente los datos históricos, pues los detalles técnicos proceden de otras fuentes, en concreto, libros y manuales tanto nacionales como extranjeros de la década de los años 50. No he pedido permiso a los autores antes reseñados para usar los datos históricos que ellos han colgado en la red, pero entiendo que al mencionar sus nombres de forma explícita quedan resueltos los problemas de derechos de autor, y en cualquier caso pondré enlaces a sus páginas, para que sean visitadas desde esta web. Téngase en cuenta además que no pretendo reflejar lo ya publicado tal cual, sino procesar y elaborar el material y efectuar añadidos en base a lo que yo buenamente puedo aportar. Evidentemente tal procesado y filtro no podrá ser desarrollado para las reseñas históricas, las cuales son las que son.

Mi intención no es describir de forma super-exhaustiva el funcionamiento del sistema radiante, sino más bien hacer una introducción lo suficientemente elaborada de dicho sistema, y por ello entiendo no copiar todo lo que halle en internet o en otros medios al pie de la letra o con otras palabras, sino más bien documentar el tema con lo que conozco de este sistema, en base a lecturas de libros nacionales y extranjeros de mediados del siglo pasado y en base también a la actual teoría de antenas.

 

Iphiclides Podalirius

  

iphiclides_podalirius 

 

Presento a continuación una de las mariposas europeas más bellas y de mayor envergadura. Se trata de la Iphiclides Podalirius, Podalirio, o Chupaleche.

Existen subespecies como la Iph.Pod.Feisthamelii igual de bellas que la Iph.Pod. Es una mariposa bastante rara de ver, según qué zonas. Por ejemplo, en el Norte de España la he visto en contadas ocasiones, pero, -y esto es bien curioso-, la he observado en pleno vuelo en el núcleo urbano de la ciudad de Madrid, y también en el monte de O Castro en Vigo. La única mariposa con la que tal vez podría confundirse en España es la Papilio Machaon, Macaón, o Cola de Golondrina. Ambas pertenecen a la familia Papilionidae, que con bellísimos lepidópteros orna las selvas y los campos del mundo.

La oruga es de color verde al final de su desarrollo. Es una oruga redondeada y rellenita. Tiene un osmeterio, órgano defensivo que emite sustancias repelentes al  sentirse amenazada. ¡¡¡ Orugas de Podalirio, mucho ojito con Bear Grylls !!!.

Las orugas se alimentan de especies de rosáceas, de los géneros Crataegus, Prunus y Pyrus.

 

(5) – Soneto a Galicia

 

Por cien mil chaparrones fuiste criada,

te amamantó tu cielo gris del Norte

y le hacen a la tierra aguada corte,

bajo el sol y las nieblas empreñada.

 

Preñado tú eres útero y ancho valle

que a luz trae el fuerte roble y petirrojos,

creo que está el mismo Dios en esos ojos

y que en tus costas te imprimió su talle.

 

Esperanza de mil embarazadas

albergas por los hijos venideros,

que todo heredarán bajo tu nombre,

 

Galicia, mi gran madre enamorada

del mar, del verde campo y de aguaceros,

de tu matriz de amor saldrán mil prohombres.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

 

El problema de la longitud, relojes de péndulo y Christian Huygens

 

huygens

 

A mediados del siglo XVII (en el año 1648) Holanda obtuvo la independencia de España. Como para el desarrollo industrial y comercial era de vital importancia el desarrollo científico, Holanda se convirtió en un refugio parara intelectuales de las naciones europeas (entre ellos Galileo y Descartes).

Dado que este país se vio liberado del dominio español y en consecuencia dejó de contar con la flota naviera que España poseía, y era una nación pequeña, los actuales Países Bajos agudizaron su ingenio y se vivió un despertar de las ciencias y las artes que la puso a la cabeza de Europa en el desarrollo intelectual. 

Fue la época de pintores como Rembrandt o Vermeer. Ya en el terreno de la filosofía y de la ciencia, podemos reseñar a Spinoza, cuya filosofía panteísta fue alabada por Albert Einstein, un poco más tarde apareció también Leonard Euler, pero en concreto en esa segunda mitad del siglo XVII brilló con luz propia el científico, matemático e inventor Christian Huygens. Huygens fue el padre de la concepción ondulatoria de la luz, observó los planetas con los telescopios que fabricaba -el telescopio es un invento genuinamente holandés- y describió el sistema de anillos de Saturno, y muchas más cosas, pero lo que nos interesa en esta entrada es la invención del reloj de péndulo isócrono basado en la cicloide. 

Como se formaron en aquel entonces rutas comerciales con las Indias Orientales, fundamentalmente para comerciar la seda y las especies, eran necesarias unas cartas de navegación lo más precisas y exactas posibles. Para la cartografía era menester algún sistema que permitiera determinar con precisión la longitud de un punto determinado de la superficie terrestre.

El problema de la latitud se venía resolviendo desde antiguo por mediación del sextante y la altura sobre el horizonte de los astros. Pero para la longitud no había una solución satisfactoria, puesto que los cronómetros que existían eran muy sensibles a las oscilaciones del barco, y así la medida del tiempo era imprecisa.

El fundamento científico de la obtención de la longitud consiste en que si salimos de una localidad con un reloj sincronizado a las 12 del mediodía con el paso del sol por el meridiano local -momento de mayor altura del sol-, si a continuación navegamos, y después determinamos el paso del sol por el nuevo meridiano local atribuyendo a esta medida las 12 del mediodía de la nueva localidad, calculamos la diferencia horaria entre los dos relojes, y establecemeos una sencilla regla de tres que asigna el valor de 360º de diferencia de longitud a una diferencia horaria de 24 horas, 180º a una diferencia horaria de 12 horas, y así sucesivamente, habremos obtenido la diferencia de longitudes entre el meridiano de partida y el meridiano en el que nos hallamos. 

Pero como los cronómetros no eran precisos, no había medidas precisas, y no había cartas fidedignas. Entonces entró en acción Christian Huygens. Inventó el reloj de péndulo isócrono, y lo hizo  así insensible a las posibles oscilaciones de un hipotético barco. Para el diseño del péndulo utilizó un análisis geométrico, obteniendo la misma solución que se obtendría después mediante el cálculo de variaciones -disciplina cosechada por los Bernouilli y por Euler más tarde, ya bajo la influencia del cálculo infinitesimal de Leibniz-. En el cálculo de variaciones se tratan de obtener los parámetros que describen la curva que minimiza o maximiza cierta magnitud hallada por integración en un intervalo espacial o temporal de una función en la que interviene la curva en cuestión. Es un problema normalmente de minimización. Lo que hizo Huygens fue aplicar el resultado de la existencia de aquella curva tal que si es descrita por la lenteja del péndulo el período de la oscilación es independiente de la posición más alta de la lenteja (es decir, independiente de los bamboleos), y además mínimo. La curva que se obtiene con tal cálculo es la cicloide, que tiene tales dos propiedades, por lo que se puede decir que es una curva tautócrona y braquistócrona respectivamente. La cicloide es la curva que describe un punto fijo de una circunferencia al rodar ésta. En otras palabras, si la lenteja comienza desde una posición más alta de lo normal y describe una cicloide, el tiempo de descenso será el mismo, pues al partir desde más arriba se acelera más y compensa así el mayor espacio que debe recorrer. Por otra parte ese tiempo es el mínimo posible dentro de los posibles para diferentes curvas descritas por la lenteja. 

Así, al construir péndulos cuya lenteja describiera una cicloide, se conseguía resolver el problema de la longitud, al hacer su medida independiente de los bamboleos del barco. Para mayor seguridad se montaba el cronómetro sobre una  montura Cardan que amortiguaba en la medida de lo posible las oscilaciones. 

Este es un ejemplo más de la importancia de las matemáticas para el progreso de la técnica, que repercute directamente en el beneficio de la humanidad.

 

Infinitas soluciones de una sucesión numérica (2)

 

La razón de que existan siempre muchas soluciones (infinitas) para seguir una secuencia de números dada y finita, descrita de un modo un poco más técnico, es la siguiente :

Existen infinitas funciones que interpolan los valores de ordenada para cada valor de abscisa. Por ejemplo: podemos encontrar polinomios de infinitos grados diferentes que se adecúen a esos valores dados para cada número de la secuencia.

Sabemos que dado un conjunto de N valores existe uno y sólo uno polinomio de grado menor o igual que N – 1  que pasa por esos N valores, cuyos coeficientes resultan de imponer interpolación exacta para un polinomio de dicho grado en los puntos dato, y de resolver el sistema de ecuaciones lineales correspondiente. La matriz  del sistema es la matriz de Vandermonde de N filas y N columnas.

Como ejemplo, la matriz de Vandermonde (ampliada con el vector b tal que Ax = b, a la derecha de los coeficientes de la matriz) para el ejemplo de la sucesión de la entrada (1) de este hilo, sería de la forma :

 

                  (  1     1      1      1      1      )      (   1   )

                  (  1     2       4      8     16    )     (   2   )

                  (  1      3     9      27     81   )     (   6   )

                  (  1      4     16    64     256  )    ( 42   )

                  (  1     5     25     125    625  )    ( 1806 )

 

Si resolviéramos este sistema obtendríamos uno de los posibles polinomios, en concreto el de grado menor o igual que cuatro, que pasa por los cinco puntos. Las incógnitas serían a0, a1, a2, a3, a4  tales que p(n) = a0 +  a1.n  + a2.n^2  +  a3.n^3  +  a4.n^4.

Pero podemos encontrar a partir del grado N infinitos polinomios de grado superior a ese número que también pasan por esos puntos, con cada vez mayor número de oscilaciones para grados crecientes, dado que para grados mayor que N-1 el sistema de ecuaciones lineales es indeterminado y tiene un Kernel no vacío, con lo cual el vector de coeficientes solución serían una solución particular más suma directa con el Kernel, esto es, una variedad afin.

 

La conjetura de Poincaré, la forma del universo, y Grigori Perelman

 

perelman

 

El que fue mejor matemático de principios del siglo XX, según el criterio de muchos profesionales acreditados en este campo, el francés Henri Poincaré, tuvo una intuición con grandes implicaciones para el estudio de la forma del universo. Cuando se descubre algo en matemáticas, suele haber consecuencias a medio y largo plazo, y ésta no fue una excepción. Una conjetura es una intuición que se cree cierta, aunque en el momento de ser establecida no se de una demostración de la misma, y que se postula como supuestamente verídica en base a los resultados propios del grado de avance de la disciplina matemática involucrada en el instante de ser enunciada. La conjetura de Poincaré establece, hablando de un modo técnico, que toda variedad tridimensional simplemente conexa es homeomórfica a una esfera tridimensional.

Una variedad tridimensional es un conjunto de puntos descritos mediante ternas de números. Un ejemplo de variedad tridimensional es un espacio vectorial, que en realidad es la variedad de tres dimensiones tangente a una variedad tridimensional genérica. Otro ejemplo de variedad, en este caso bidimensional es el de una esfera (la corteza de una bola maciza). Como dado un punto de la superficie esférica cualquier punto de su vecindad puede considerarse como incluido en un plano y éste es engendrado mediante combinaciones lineales de dos vectores independientes se dice que es una variedad de dos dimensiones.

Por otro lado un homeomorfismo es una aplicación o función continua entre dos conjuntos tal que es uno a uno (biyectiva) y la inversa es además continua. En otras palabras, un homeomorfismo es una deformación continua entre puntos vecinos que le podemos aplicar a un objeto para conseguir otro diferente geométricamente, pero topológicamente equivalente.

Además, para ya concluir con los conceptos previos, una variedad simplemente conexa es una variedad conectada y sin agujeros, en otras palabras, una variedad o conjunto de puntos de una única pieza y sin huecos internos. Equivalentemente, una variedad es simplemente conexa cuando podemos deformar un lazo cerrado que pase por puntos de la variedad de forma continua pasando en los estados intermedios por puntos de la variedad hasta reducirlo a un punto. Un ejemplo de variedad que no es simplemente conexa es un toro (donuts), pues existen lazos cerrados en la superficie tórica que no se pueden reducir a un punto.

Pues bien, ya están explicados los conceptos básicos. ¿Qué tiene que ver todo esto con el universo?. Pues tiene que ver con el hecho de que el universo es una variedad tridimensional, no sabemos si compacta (finita), si simplemente conexa, o si plana e infinita. ¿Por qué es una variedad tridimensional y no simplemente un espacio vectorial sin curvaturas?. Pues ésto es así porque el espacio es curvo, como se desprende de la teoría general de la relatividad, se curva más localmente en torno a un punto cuanta más masa hay acumuluda en ese punto. Ésta es precisamente la causa de la gravedad, que Newton no supo explicar con su teoría de la gravitación. La gravedad es consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo. El hecho de la curvatura del universo es un hecho contrastado experimentalmente. La primera prueba científica de tal cosa la obtuvo el especialista en relatividad Sir Arthur Edington, que además era físico experimental, y que en un eclipse total de sol en Australia tomó imágenes telescópicas del evento usando placas fotográficas, con lo que pudo comprobar que cuando la luna se intercalaba de manera perfecta entre el sol y la Tierra, la luz procedente de las estrellas que bordeaban el sol se curvaba y aparecían desplazadas en relación a su verdadera posición, concordando el desplazamiento con lo previsto por la teoría general de la relatividad. Ésta fue en realidad la primera prueba experimental que confirmaba la teoría de Einstein, si bien de manera posterior se han realizado muchos otros experimentos que no han hecho sino corroborar lo predicho teóricamente por el físico germano-suizo. Ni siquiera la luz pasa sin modificación en la cercanía de los astros masivos (de los cuales el paradigma podría ser un agujero negro, que no la deja escapar de su atracción, de ahí el calificativo de «negro»). Y la luz alcanza la máxima velocidad posible en el universo. Ésto es así porque si un objeto fuese capaz de escapar a la propia luz que o bien genera o que refleja, entonces se violaría el principio de causalidad, que establece que las causas preceden a los efectos, pues veríamos antes el futuro del objeto que su pasado, suponiendo un sistema de referencia inercial durante todas las medidas, en el que no existiesen variaciones parejas al principio de relatividad de la simultaneidad. Equivalentemente, obtendríamos antes información de su futuro que de su pasado si éste radiase o reflejase ondas electromagnéticas, que viajan también a la velocidad de la luz en el vacío. (La luz es un caso particular de ondas electromagnéticas de altísima frecuencia). La violación del principio de causalidad contradeciría por lo tanto la experiencia. Se concluye entonces que es la velocidad de la luz la que fija las geodésicas o líneas de mínima longitud entre dos puntos del espacio en la variedad tridimensional que lo define.

De todo lo anterior se deduce que si fuésemos capaces de cartografiar el universo según un conjunto de paralelepípedos (que se curvan en una cuarta dimensión que no percibimos) y si verificamos que cualquier lazo cerrado es compresible hasta un punto según una transformación continua, estaríamos en realidad probando que el universo será equivalente topológicamente a una tri-esfera, por ser ésta la única variedad tridimensional simplemente conexa y compacta, cosa que se ha demostrado con el trabajo de Grigori Perelman, si bien su demostración matemática se ha centrado en algo más general que la conjetura de Poincaré, como es la conjetura de geometrización de Thurston. Cuando se cartografía una superficie, por ejemplo, se tiene una región del plano, al igual que sucede cuando cartografiamos la superficie terrestre en los planisferios. Cuando se cartografía una variedad tridimensional se tiene una región de tres dimensiones que se corresponde uno a uno con la variedad mediante una aplicación biyectiva llamada inmersión.

Por desgracia, no tenemos el poder actualmente para cartografiar según paralelepípedos el universo, pero sí sabemos que probablemente la forma de nuestro universo no sea la de una tri-esfera, pues el grado de curvatura en el espacio-tiempo, que viene dado por el tensor de Ricci, es ínfimo. Esto es, el espacio-tiempo es prácticamente plano.

La demostración de la conjetura de Poincaré ha sido, por su trascendencia, todo un reto para los matemáticos del siglo XX, y una continua fuente de frustraciones. Pero en el mundo existen personas de talento casi sobrenatural, los que comúnmente se denominan genios, en realidad tan pocos que se cuentan con los dedos de las manos. Uno de los genios actuales de las matemáticas es sin duda Grigori Perelman, que con una sorprendente e innovadora argumentación, ha vencido el problema propuesto hace cien años por Poincaré y que se había resistido a generaciones de matemáticos. Desde la intervención de Perelman, la conjetura ha pasado a ser un teorema, al haber demostrado un caso incluso más genérico que el que aquél intuyó.

Por esta demostración, Grigori Perelman fue premiado con la medalla Fields (que junto con la medalla Abel y la medalla Copley son los máximos honores en forma de galardón a los que puede aspirar un matemático) en la convocatoria organizada en el ICM (Congreso Internacional de Matemáticas celebrado en Madrid en el año 2006). Sorprendiendo a propios y extraños, Perelman no acudió a recoger el galardón, aunque el reconocimiento a escala planetaria ya no hay ser viviente que se lo quite. Además se desconoce, en el momento actual, si Perelman aceptará el premio monetario propuesto por el Instituto Clays para quien demostrase la conjetura de Poincaré, entidad que otorga un millón de dólares a las personas que resuelvan los denominados «problemas del milenio», entre los que aquélla se encontraba. Ni que decir tiene que no son problemas precisamente sencillos. Probablemente lo que le sucede a Grigori Perelman, que vive una vida casi de ermitaño desde las conferencias que pronunció sobre su trabajo, es que le molesta estar en el punto de mira de la prensa y los medios de comunicación, aunque la verdadera respuesta sobre la causa de este comportamiento paradójico sólo la conoce él.

 

Infinitas soluciones de una sucesión numérica (1)

 

Dada la sucesión numérica,

1,  2,  6,  42,  1806, …

¿qué número sigue la serie?. La respuesta a esta pregunta es ambigüa, puesto que cualquier sucesión puede ser continuada de cualquier manera, si bien la solución que se nos suele pedir es aquélla en la que no nos salimos de los números naturales. Pero veremos ahora que si los números pueden ser reales existen infinitas soluciones.

Lógicamente la solución “incremental” es muy sencilla. Basta con elevar al cuadrado el anterior y sumarle ese mismo número, partiendo de 1 para el primer término.

Si queremos expresar esto en forma de polinomio, tenemos para n empezando en 1 ( n = 1, 2, 3, 4, 5, 6, …), el siguiente polinomio, que se verifica para todos los términos menos para el primero, el cuarto y el quinto :

 An = (n – 1) ^ 2  +  (n –  1)

Si ahora queremos que además esta ley se adapte al primer término ( A1 =  1), nos basta con hacer :

 An =  (n – 1) ^ 2  +  (n – 1)  +  (1 / 24) ( n – 2)(n – 3)(n – 4)(n – 5)

pues es un polinomio cuyo tercer sumando se anula para los 4 valores de n siguientes a 1, no así para n=1, para el cual da el 1 necesario para sumarle al 0 que dan para ese término los dos primeros sumandos.

Si queremos que además se adapte el término cuarto tendremos en cuenta que para n = 4 el valor de An según la anterior expresión sería de 12, por lo tanto debemos sumar una cantidad de 30, lo cual conseguimos con el término:  (n-1)(n-2)(n-3) 5. De este modo nos queda el siguiente polinomio, que pasa por los primeros 4 valores :

An =  (n – 1) ^ 2  +  (n – 1)  +  (1 / 24) ( n – 2)(n – 3)(n – 4)(n – 5) +  5 (n – 1)(n – 2)(n – 3) .

Finalmente, para conseguir que el polinomio de An pase además por el quinto término de la sucesión tendremos en cuenta que para ese valor de n = 5 el anterior polinomio toma una ordenada igual a 140, por lo que nos bastará con sumar un término adicional de  (1666/24)(n-1)(n-2)(n-3)(n-4). Nos queda entonces el polinomio siguiente, que pasa por los 5 primeros valores de n :

An =  (n – 1) ^ 2  +  (n – 1)  +  (1 / 24) ( n – 2)(n – 3)(n – 4)(n – 5) +  5 (n – 1)(n – 2)(n – 3) + (1666/24)(n – 1)(n – 2)(n – 3)(n – 4).

Para demostrar de modo fehaciente y sencillísimo que existen infinitas soluciones al problema (siempre y cuando se nos permita salirnos de los números naturales), basta con que consideremos el siguiente polinomio :

An =  (n – 1) ^ 2  +  (n – 1)  +  (1 / 24) ( n – 2)(n – 3)(n – 4)(n – 5) +  5 (n – 1)(n – 2)(n – 3) + (1666/24)(n – 1)(n – 2)(n – 3)(n – 4) +  a ( n – 1)( n – 2)(n – 3)(n – 4)(n – 5)

Para cualquier valor “a” que elijamos, el polinomio aquí representado pasa por los 5 primeros términos dados como dato, y además dependiendo del valor “a” escogido tendremos un valor diferente para el término 6 de la serie.

Y estas soluciones son buenas, porque están resumidas en una ley lógica, que por supuesto también se podría poner en forma “incremental”, que tomaría la forma de una ecuación en diferencias.

En otras palabras, existen infinitos polinomios que pasan por un conjunto dado finito de puntos, y como en los problemas de sucesiones numéricas se nos pide el número / números que continúan la serie, habría en principio infinitas soluciones (si los números pueden ser reales o complejos). La razón de esto será explicada en entradas siguientes de este mismo hilo.

(4) – Las lágrimas negras de Enola Gay

  

El 6 de agosto de 1945 es una fecha triste para la humanidad. Desde el avión Enola Gay se lanzó sobre Hiroshima la bomba atómica Little Boy.  (El nombre del avión está tomado de una de las madres de los militares que iban a bordo). Al cabo de unos minutos después de la deflagración, y debido a la rápida evaporación de la humedad y agua de la zona, empezó a caer una lluvia de grandes goterones negros, que duró algún tiempo. Como los quemados supervivientes a la explosión tenían mucha sed, bebieron de aquella agua fuertemente contaminada, lo que supuso su fin inminente. De esta forma, no sólo fallecieron las víctimas directas de la explosión, sino también los que tomaron aquella agua envenenada más los que quedaron y desarrollaron cánceres y sus sucesivas generaciones, que heredaron de tal suceso malformaciones congénitas y enfermedades incurables. Como triste recuerdo -y en el honor- de todos los fallecidos a causa de Little Boy he escrito este poema.

 

«Las lágrimas negras de Enola Gay»

 

 

Si las tristes lágrimas negras de Enola Gay, lloviendo,

derritiesen radiactivamente corazones,

derritiesen tu corazón

dejándolo en carne viva.

Si lubricasen los candados perennemente oxidados

y convirtiesen campos yermos en vergeles,

si regasen los rosales en los hombres

y traspasasen cráneos,

traspasasen tu cráneo

trasustanciándose en una borrachera

de dopamina fresca en tu sistema límbico…

Si las tristes lágrimas negras de Enola Gay, lloviendo,

asesinasen la sed y el hambre,

necrosizasen los recios tejidos

del odio, la envidia y la venganza,

y diluviando inundasen todo de amor,

te inundasen de amor verdadero,

¡oh, mujer re-querida!,

entonces se cumpliría el imposible

epitafio de la inocente difunta:

Enola Gay requiescat in pace.

 

© El rostro sagrado, Sergeantalaric, 2012.

 

Carta del jefe Sioux al presidente de los Estados Unidos

 

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En el año 1854 un presidente de los Estados Unidos llamado Franklin Pierce envió una oferta de compra a un Jefe Sioux de la tribu de los Suwamish. A cambio de una reserva para el pueblo indio se pretendían obtener los terrenos del Noroeste de Estados Unidos. Se cree que fue el Jefe Sioux quien respondió con la siguiente carta, una misiva de singular belleza, que nos hace pensar entre otras cosas que los humanos, independientemente de las razas, poseemos unas cualidades que nos hacen únicos, y que el don de ser poeta tanto puede nacer en un indio ignorante del avance cultural y científico del mundo occidental moderno, como en un burgués de un país europeo, o en un mendigo. Es el don de la sensibilidad, y puede ser poseído por personas de las más dispares condiciones de vida y de las más diversas culturas, al igual que sucede con todos los dones que manifestamos los humanos en nuestros actos creativos y de entendimiento. Hay quien piensa que la carta que a continuación he copiado no fue redactada por el jefe indio, sino que fue su médico quien lo hizo, ante la sospecha del posible analfabetismo del guerrero Sioux. Me da igual que fuera así, creo que esta raza ya casi extinta en el mundo bien se merece el beneficio de la duda y en cualquier caso el contacto permanente con la naturaleza ha hecho de los indios personas que saben apreciar como nadie el verdadero valor del planeta, y que paladean con verdadera filosofía propia la vida que sus dioses les concedieron, y ésas son razones más que suficientes como para que la sospecha de que la autoría real del texto no sea del guerrero quede difuminada y hasta si me apuro anulada. Fuese quien fuese el verdadero autor, aquí os queda para vuestro disfrute, merece realmente la pena el leerla.

 
Jefe de los Caras Pálidas: ¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?, esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. (…) Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro yel hombre, todos pertenecen a la misma familia. (…)Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, vosotros deberéis dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. (…)No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera, o el batir las alas de un insecto. (…) ¿Que resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de una ave o el croar nocturno de las ranas al rededor de un lago?. (…)El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre – todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, el debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados. Por lo tanto, vamos a meditar sobre vuestra oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar .(…) No comprendo como es que el caballo humeante de fierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin los animales?. Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales, en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. (…)Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo. Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; el es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo. Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.(…) El es, el Dios del hombre, y su compasión es igual, tanto para el hombre piel roja como para el hombre blanco. (…)Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja. Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

  

Charla en la Laguna de Cospeito

  

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Este sábado, día 13 de agosto, daré una pequeña charla de aproximadamente media hora de duración en la Laguna de Cospeito, de temática ornitológica, y fundamentalmente enfocada en el campo de las aves acuáticas. La laguna de Cospeito es una de las pocas lagunas de interior de Galicia, y es lugar de encuentro de una gran amalgama de aves limícolas, anáticas, ardéidos, rállidos, phalacrocorácidos, podicidipédidos y otras familias, sobre todo en la época de la invernada, que va desde diciembre hasta febrero, momento en que los censos ven disparadas las cantidades de ejemplares observados por el incremento ocasionado por las aves invernantes.

  

(3) – Yo confieso

 

Yo confieso que

no quiero escribir algo bello.

Yo sólo quiero escribir algo sincero.

Podría armarme con tu hermosura

absorbiéndote con la mirada quieta

y absorbiendo el mundo

y decir por ejemplo

que el niño ha sonreído

o que el río se entumece

tras las lágrimas de Dios

o que el alcaudón corteja

con natural fruición a la hembra

y ambos son dichosos.

Y podría decir que el agua

susurra la historia del arroyo

y de los hombres.

Y que las montañas han vivido

el escalofrío y el temblor

del continente.

Podría decir que te he visto

llorar en abril

o que el mar transporta

la sabiduría de los pueblos,

y que el petirrojo abandera

con su egoísmo este margen

del bosque al atardecer.

También podría decir

que eres hija de la misma

Madre que trae cada hombre

y cada pájaro y cada flor,

y que te hizo bella y buena

como todo lo que ella

decide.

Y que una yerta rama invernal

parirá la misma vida

que conmueve al mendigo

y al terrateniente.

O que cuando callas

tienes el poder de hacer

llorar a un noble.

Y que el Cielo aguarda

a los hombres buenos.

Pero todo ello sería incierto.

Y sólo bastarían dos líneas

que dijesen que si tú quisieras

te amaría hasta el último

de mis estertores.

 

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

 

El petirrojo (Erithacus rubecola)

  

 

El petirrojo es un pequeño pájaro europeo de la familia de los Túrdidos, de apariencia muy característica, con el pecho de un rojo anaranjado y el resto del cuerpo más bien de tonalidad parda. Es un ave de canto muy agradable, y característico de los atardeceres de primavera y verano. Tiene un comportamiento marcadamente territorial, y llega incluso a atacar a otros ejemplares de la misma especie y se vuelve agresivo cuando irrumpen en su territorio. He encontrado nidos del petirrojo en pequeñas galerías de los setos naturales separadores de pinares y prados, en los propios pinares, e incluso en bosques de hoja caduca. Incluso he observado a la hembra incubando los huevos.

 

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (1) Introducción –

 

 

Comienzo en esta entrada mi iniciativa particular para que no se pierda en el olvido la trascendencia que han tenido las antenas alemanas construidas bajo el mandato de Hitler -con permiso de Franco- allá por el año 1942, en la localidad de Arneiro (municipio de Cospeito). Recientemente han caido al suelo debido a un temporal de viento las dos torres que quedaban en pie (eran inicialmente tres torres). En particular, mi interés tiene que ver más bien con el aspecto técnico, y en consecuencia a partir de este momento publicaré en esta web una serie de mini-artículos dedicados fundamentalmente a la historia y funcionamiento de la estación radioeléctrica Elektra-Sonne (llamada también Consol) que operaba desde Arneiro con una frecuencia de portadora de 285 KHz., como recuerdo de una tecnología pasada que en parte, al menos desde el punto de vista conceptual, supuso la constitución de uno de los ancestros del Sistema GPS de Posicionamiento actual. Para acometer esta tarea repartiré el gran conjunto de conceptos que es preciso manejar en pequeñas entradas independientes, de tal forma que de forma global se puedan entender con el grado de profundidad que se quiera los entresijos de este sistema radiante.

 

(2) – Soneto dedicado al Café Callejón Álvarez de Gato

 

En la Calle Elfo, barrio de Pueblo Nuevo, distrito de Ciudad Lineal (Madrid), existe un café llamado «Callejón de Álvarez de Gato» -nombre tomado de la obra de Valle Inclán «Luces de Bohemia»-, que es un sitio muy bien decorado -por náyades de cuerpo serrano entre otras cosas-, y donde se come fenomenalmente. Aquí escribo un soneto que le he dedicado.

 

Soneto al Café Callejón Álvarez de Gato 

 

Si por la calle Elfo anda despistado

y en Madrid busca la suprema sensación,

pare y pruebe los huevos rotos con jamón

de los dioses manjar más apreciado.

 

Con desenfado sirve Luis cada ración,

junto a náyades de cuerpo serrano

tomaremos dos tintos de verano

y bolandrines para toda una legión.

 

Y ahora que todo eso saco a colación

y lo escribo con lenta y diestra mano

y oficio del que de este bar es beato

 

le dirijo mi mejor recomendación,

amigo, del yantar quedará ufano,

si come en Callejón Álvarez de Gato.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.