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Archivo para 14/11/09

La decisión de Sophie

  

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El fin de semana pasado he visto la película “la decisión de Sophie”, dirigida por Alan J. Pakula en el año 1982. El film trata la historia de una inmigrante polaca de los Estados Unidos, que rehace allí su vida tras un desdichado pasado que la llevó a un campo de concentración nazi, donde fue forzada a decidir entre dejar sobrevivir a su hijo o a su hija. Pero parece que el infortunio pende sobre su cabeza, pues ahora, ya fuera de peligro, se ve abocada a tomar una nueva y drástica decisión, o bien seguir su vida con un inteligente hombre que sufre esquizofrenia paranoide, o bien con un joven escritor (no daré más pistas acerca de la trama, a mí no me gusta que me cuenten las películas, prefiero verlas y tomar mis conclusiones por mí mismo). La interpretación del personaje de Sophie corre a cargo de la actriz Meryl Streep, que le valió un premio Óscar a la mejor actriz, aunque si soy sincero a mí todavía me ha sobrecogido más el papel de esquizofrénico, el actor borda el papel.

“La decisión de Sophie” y un artículo que leí en un periódico me han servido para descubrir una encantadora poetisa americana llamada Emily Dickinson, la cual está considerada -por muchos estudiosos – junto con Walt Whitman, Ralph Waldo Emerson, y Edgar Allan Poe, como el grupo fundacional de la poesía americana moderna. Emily Dickinson tuvo una vida muy interesante. Prefirió mantenerse en el más estricto anonimato, publicando menos de una decena de poemas en vida. Los aproximadamente 1000 poemas de su autoría fueron publicados de manera póstuma. En vida, Emily prefirió retirarse a vivir con los suyos apartándose del mundanal ruido, lo cual me parece una decisión fantástica, pues la pantomima de la fama debe ser algo muy agobiante.

Como muestra de la poesía de la dulce Emily incluyo aquí el poema que es recitado en la película de la que aquí hablo.

 

 

Amplio haced este lecho.
Preparad este lecho con espanto
y en él esperaréis hasta que llegue el día de El Juicio,
bueno y claro.

Recto colchón ponedle,
que redonda la almohada sea
y que el ruido amarillo del sol naciente nunca,
nunca turbe esta tierra.

 

Emily Dickinson

 

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Los balancines de los motores

  

 

Los balancines son unas piezas metálicas que se pueden encontrar en los motores de explosión o combustión, ubicados sobre la culata, la cual está situada encima del bloque que aloja los cilindros. Su forma es la de unas pequeñas barras que por un lado toman contacto con las varillas empujadoras, las cuales comunican un empuje a uno de los extremos del balancín cuando la leva correspondiente del cilindro en cuestión levanta hacia arriba la varilla. Debido a este empuje el otro extremo del balancín se mueve hacia abajo, empujando a su vez la válvula, la cual se coloca en posición de “pisada”, permitiendo de este modo en el tiempo de admisión la admisión de aire (motores diesel) o de aire y gasolina (motores de carburación), si se trata de la válvula de admisión; o bien permitiendo la expulsión de los gases resultantes de la combustión del carburante en el tiempo de escape, si se trata de la válvula de escape.

Los balancines tienen en el extremo donde comunican el movimiento a las válvulas un muelle de recuperación, el cual tiene la misión de volver el balancín a su posición original equilibrada cuando la varilla ya se ha bajado de la leva, dando lugar como es lógico a que de nuevo la válvula correspondiente cierre el orificio en cuestión -ya sea el orificio de la válvula de admisión o el de la de escape-. Está claro que la posición relativa de las levas en el árbol de levas debe ser muy cuidada para que haya perfecta sincronía entre el movimiento del cigüeñal, el movimiento de las varillas, y el movimiento de las válvulas, dando lugar a los cuatro conocidos tiempos de cualquier motor de explosión.

En la foto más arriba se puede ver el detalle de los dos balancines de un motor estacionario clásico Matacás. Se observa que uno de ellos, el que mueve la válvula de escape, está movido hacia abajo, con lo cual la válvula de escape está en posición de “pisada” (tiempo de escape). El otro balancín está en su posición de reposo, con lo cual la válvula de admisión se encuentra cerrando el orificio correspondiente. Nunca pueden estar ambas válvulas “pisadas”, porque en ninguno de los tiempos eso debe ocurrir: en el de admisión está abierta la válvula de admisión y cerrada la de escape, en los de compresión y explosión están cerradas las dos válvulas, y en el de escape se halla abierta la válvula de escape y cerrada la de admisión.

En la mencionada foto superior se puede ver además abajo a la izquierda el hueco de la admisión de aire, que en teoría debería estar comunicado con el filtro de aire, para que el mismo entre filtrado en el cilindro, pero en este motor en concreto el filtro de aire no está montado. Se puede observar además un apoyo cilíndrico hueco en posición horizontal, a la altura del balancín de la válvula de admisión, donde se debe montar un mando -el motor Matacás tiene ese mando, pero en la fotografía no está montado- que tiene la misión de pisar la válvula de admisión mientras se le da manivela al motor en su arrancado, para evitar que la compresión del aire en la cámara de compresión cuando las dos válvulas están cerradas (sin pisar) impida el avance del cigüeñal y por consiguiente la propia acción de dar manivela, que sería inviable con las dos válvulas cerrando el cilindro.