(13) – Los versos a María Soledad

 

Como un día concreto de algún verano

los astros te fraguaron en cien mil conjunciones,

hermana de  las aves, qué canto me reservas,

qué suspiro de los vientos en las noches punteadas,

me persigue y se me escurre al alborear oriente;

hermosura, el Gran Dios no reparó en gastos,

acumuló libros y manejó manuales, ansiaba el mejor engendro,

como para esta ocasión yo pretendo el verbo exacto;

cuánto bagaje de lirios callados y de aguas murmullantes,

de ocasos y de amaneceres, de valles eternos y de infusorios efímeros,

cuánta sabiduría de manantiales soterrados y de picos alzados al cénit,

de océanos en calma y de cataclismos para empezar un nuevo intento.

Tu concepción fue augurada por oráculos,

leyeron tu nombre en los Cielos, María Soledad,

todo indica algo extraordinario –dijeron-, de cabello negro vendrá

una niña, tan fiel como el perro que sigue a su amo, y lo sobrevive,

y lo aguarda sobre su sepulcro, tan noble como el río,

que distribuye su bondad por la ribera, pasarán dos mil años

y en el polvo de mi ataúd grabado pervivirá el recuerdo

de la joven que tan callado quise, desde tan cerca como desde tan lejos,

que perdí cada día y encontré en cada sueño, Soledad de mi soledad,

a mi lado yacerás con la sonrisa del cierzo,

mi María Soledad, silenciosa confidente eterna,

escucha, no es desdichado el embrión rebullente,

tampoco  el reo en la espera de la soga

que la Naturaleza sentencia, pues tú lo acompañas,

no es infeliz el resto del inerte ser en las entrañas de la fosa.

Tú ya lo sabes, a ellos mi secreto desvelo,

mi amada tiene nombre de mujer, oigan todos,

solo en el vientre, solo en la vida, solo en la muerte.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

De viaje por Peñíscola (Castellón)

 

  

  

Peñíscola es una localidad costera de la provincia de Castellón dotada de una ciudadela o casco viejo y una fortaleza rodeadas por una muralla. Posee además pintorescas callejuelas en pendiente, bonitos jardines, y excelentes vistas. Aunque el día no era muy apropiado para la fotografía, aquí dejo una muestra de lo que por allí se puede ver. La persona representada en la estatua es el Papa Luna.

  

  

Me gustas cuando callas – ( Pablo Neruda )

 
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda.

Las máquinas aventadoras de cereal

  

 

Las aventadoras son unas máquinas agrícolas, cuyo objeto es el de, como la palabra indica, “aventar” el cereal, esto es, agitarlo y soplarlo con aire, para quitarle todas los posibles añadidos indeseados al mismo, tales como piedrecillas, trozos de paja, polvo, semillas de gramíneas y otras malas hierbas, y en general cualquier suerte de partículas con las que esté mezclado el cereal.

 

 

Las máquinas aventadoras fueron muy populares hace 50 años, cuando el trigo se separaba de la paja mediante máquinas desgranadoras tiradas por motores estacionarios -tales como los que yo he colocado en algunas entradas de mecánica-, y era necesario darle una o dos pasadas al cereal para quitarle toda la suciedad. Hoy en día esta tarea de separar el grano de la paja la realizan las modernas máquinas cosechadoras, especialmente preparadas para sacar un gran rendimiento en términos de superficie segada o grano recolectado por unidad de tiempo, y de gran eficacia sobre todo en grandes áreas de cultivo, y que van también dotadas de una pequeña aventadora dentro de su maquinaria, con lo cual el grano queda razonablemente limpio, dependiendo de la máquina y del maquinista.

 

 

Una de las principales empresas que durante el transcurso del siglo XX se dedicó a construir aventadoras fue la casa “Ajuria”, radicada en Vitoria. Ya hace mucho tiempo que echó el cierre, ante la llegada de la modernidad, y en general desconozco que existan empresas dedicadas hoy en día a hacer aventadoras. No obstante, la necesidad sigue ahí vigente, puesto que existen muchos agricultores que deciden sembrar cereales en sus terrenos de cultivo, con lo que nunca está de más el darle una o dos pasadas una vez recolectado el grano por la aventadora. Y es ahí donde entra mi padre, un hombre jubilado que mata su tiempo buscando antiguas máquinas para después entretenerse restaurándolas.

 

 

Mi padre pone las máquinas en buenas condiciones, prepara y sanea la madera, las pinta, e incluso les coloca un motor eléctrico, adaptado en revoluciones, pues originariamente la tracción era manual y ocasionaba un gran cansancio el tirar de la manivela durante la jornada de limpieza del cereal.

 

 

El funcionamiento de la aventadora es bien sencillo: el cereal se coloca en una arqueta situada en la parte superior, y este va bajando a través de una ranura por su propio peso y el movimiento de la máquina, hacia un conjunto de cribas que se hallan unas por encima de otras a distintos niveles y que se mueven hacia un lado y hacia el otro gracias al vaivén de una biela que convierte el movimiento rotatorio de la polea en movimiento lineal, el cual a su vez es convertido en movimiento de izquierda a derecha y de derecha a izquierda de las cribas. Al mismo tiempo, el motor mueve unas aspas en el interior de un bombo, cuya mision es la de generar una fuerte corriente de aire, a modo de ventilador, que es pasada al través del agitado cereal, con lo cual toda la suciedad del mismo es expulsada de él.

   

Notorious (Encadenados)

  

  

Hace unas cuantas semanas he visto de nuevo una película que me encanta. Se trata del thriller en blanco y negro “Notorious”, cuyo título se tradujo en España como “Encadenados”. Esta película fue dirigida en 1946 por el maestro del suspense, el gran Alfred Hitchcock. Una de las cosas por las que tanto me gusta este film es por la química que se observa en pantalla entre el galán por excelencia Cary Grant y la bellísima Ingrid Bergman. Es reseñable también la participación del actor Claude Rains en el papel de dirigente nazi, que le sirvió para obtener una nominación para el Óscar al mejor actor secundario.

 A grandes rasgos, la trama tiene como argumento la investigación conjunta por parte de ella (Srta. Alicia Huberman) y de él (Sr. Deblin) -los dos protagonistas-, los cuales pertenecen a una agencia de espionaje, en torno a una organización de antiguos nazis que desde el Brasil está poniendo los medios para tratar de retomar el poderío ya perdido -la acción transcurre después de la Segunda Guerra Mundial-

 Se trata de un film de excelente factura según mi criterio, con todos los ingredientes para pasar un rato memorable enla butaca. Merece la pena ser vista, aunque sólo sea por poder ver juntos a dos astros del celuloide como Grant y Bergman, que evocan aquel fabuloso tiempo de los años dorados de Hollywood, y que han alcanzado la categoría de mitos del cine.

  

Los colectores de admisión y de escape en motores de más de un cilindro

  

  

Los colectores de admisión y de escape son unas piezas en forma de tuberías que aparecen en motores de explosión o de combustión de más de un cilindro. La misión de estas tuberías o colectores consiste en, como la propia palabra indica, recolectar en un conducto único el aire en la fase de admisión en motores diesel o la mezcla de aire y gasolina en esa misma fase en motores de gasolina, si se trata del colector de admisión; o bien recolectar en un único conducto los gases resultantes de la combustión del carburante en los cilindros. La razón de que sean necesarios estos colectores es bastante clara : no sería práctico utilizar tantos filtros de aire como cilindros del motor, y no sería práctico tampoco usar tantos tubos de escape como cilindros. Usando los colectores de admisión se consigue que el aire que pasa por un único filtro de aire, o bien la mezcla de aire y gasolina que sale por un único carburador pasen a  uno de los cilindros cuando está absorbiendo por estar al vacío creado por el movimiento descendente del pistón. Por otra parte, usando el colector de escape, los gases resultantes de la combustión del carburante son canalizados al tubo de escape (único), independientemente del cilindro donde se producen.

Como muestra de todo esto, reproduzco aquí dos fotografías de colectores de admisión y de escape en un motor Solé estacionario Diesel bicilíndrico. En la foto superior se puede apreciar claramente los dos colectores de dicho motor, en la parte superior centro de la imagen. Se observa que el colector de admisión está comunicado con el filtro del aire, el cual elimina de impurezas el aire que se absorbe en cada fase de admisión, las cuales podrían ser peligrosas para el motor pues podrían rayar la parte interna de los cilindros, perdiéndose compresión. En la mencionada fotografía el filtro del aire se puede ver en la parte inferior derecha.

En la foto inferior se puede apreciar el detalle de los dos colectores mencionados en el motor Solé estacionario ya comentado. En esta fotografía el tubo superior es el que canaliza el agua desde su paso por la culata hacia el radiador, y los dos tubos inferiores son los correspondientes a los colectores, el que está en la posición intermedia es el de admisión, mientras que el que está en la posición inferior es el de escape, comunicado con el tubo de escape, el que se halla abajo a la izquierda en posición vertical.

 

 

Almejas a la marinera mediante promediado ponderado de su salsa

  

 

 

1.- Introducción. Intento burdo de modelar matemáticamente la gastronomía. 

 

No es la primera vez que explico en esta página que es alta la variación en el resultado final de un producto de gastronomía ante pequeños cambios en las proporciones relativas de los ingredientes -y ante por supuesto la forma de elaboración (no es solo el material, es además la obra y el obrero)-. En alguna ocasión he manifestado que esto podía modelarse como un conjunto de números intrínseco de cada plato, pero es más oportuno considerarlo como un intervalo de confianza en cada proporción relativa, que nos dan lugar a un vector intrínseco ubicado en una región limitada del espacio de ingredientes, para una elaboración culinaria determinada. Esto es así, porque la medida de la performance es subjetiva y puede variar de una persona a otra, dando lugar no a un vector intrínseco óptimo en el mencionado espacio sino a una región razonablemente limitada donde sus puntas podrían yacer.

Según esta forma de verlo, existiría para cada plato un conjunto de ejes ortogonales, uno para cada ingrediente, y sobre cada uno de ellos se llevaría la cantidad usada del mismo, quedando un vector que si normalizamos, haciéndolo unitario, representaría la caracterización en el espacio de ingredientes del plato en cuestión. Variando la norma de este vector, obtendríamos los ingredientes necesarios para una cantidad de producto determinada. Como norma deberíamos utilizar la norma 1, la cual aplicada en un cierto vector se expresa como la suma de los módulos de sus componentes. Es deseable que sea así, dado que la norma del vector intrínseco, que debe modelar la cantidad de producto -es a lo menos deseable-, es la suma de las cantidades de cada ingrediente, y si el vector intrínseco tiene norma unitaria la suma de las proporciones de cada ingrediente frente al total debe dar precisamente el valor de 1 o  totalidad del plato. Por ello se debe usar la norma 1 y no la euclídea o la norma infinito, o cualquier otra derivada de un determinado producto escalar -con su matriz de Gram asociada-, para facilitar los cálculos en el espacio de ingredientes.
 
Esta introducción un poco espesa configura el marco en el que he desarrollado el último de mis experimentos culinarios:  las almejas a la marinera. Primero explicaré la elaboración estándar que puede figurar en cualquier libro de cocina para elaborar tal plato, y después pasaré a describir el método que he empleado yo, ingeniado por mí mismo, para lograr un plato bien acabado.
 

2.- Elaboración estándar de las almejas a la marinera.
          

Ingredientes para 4 personas:
 
 -2 kg. de almejas.
 -1 vaso de vino blanco.
 -el zumo de un limón.
 -2 cebollas picadas muy finas.
 -4 dientes de ajo picados.
 -pan rallado.
 -perejil picado.
 -aceite de oliva.
 -laurel.
 -sal.                    
 
Elaboración tradicional:
 
Cuando se compren las almejas, se han de envolver en una tela empapada de agua salada y dejarlas así en la nevera. Esto se hace así para evitar que se mueran. Al llegar el día de la elaboración se han de meter las almejas en un recipiente con agua por la mañana, para que se abran en el transcurso del día y suelten así la mayor cantidad de arena posible.

El primer paso para el cocinado es lavar con abundante agua fría los bivalvos, repetidas veces, hasta conseguir que estén libres al completo de la arena. Este es un paso importantísimo y fundamental, pues unas almejas a la marinera con arena no son nada agradables.
 
Una vez lavadas se pasan a una olla con dos o tres dedos de agua en el fondo y se ponen al fuego hasta lograr que se abran. Cuando estén todas abiertas, el agua de la cocción se cuela a través de una tela colocada en un colador metálico -para que no vaya arena en dicha agua-.
 
En una sartén grande se vierten la cebolla y los ajos y se rehogan con aceite de oliva (no es necesario mucho aceite, sólo un poco para pochar). Cuando la cebolla y el ajo empiecen a coger color -no dejar que se pongan amarillos- se añade el agua de la cocción ya colada, el vino blanco y el zumo de limón. Al comenzar a borbotear la mezcla se añaden tantas cucharadas de pan rallado como espesa queramos la salsa, se han de remover mientras se echan a la sartén.
 

Así que tenemos una mezcla homogénea y con el grado de consistencia que queramos le añadimos perejil picado y rectificamos de sal.
 
Finalmente se echa la salsa en la misma olla en la que están las almejas abiertas, y se añade una hojita de laurel, dando un ligero hervor para que los bivalvos se embadurnen y cojan su sabor.

 

3.- Elaboración de las almejas a la marinera mediante promediado ponderado de su salsa.
                

Esta forma de elaboración parte de la experiencia que tengo cocinando almejas a la marinera. Algunas veces que las he elaborado me salía la salsa un poquitín salada, otras veces me sabían con un poco de limón de más y algunas veces con mucho sabor a vino blanco. Decidí poner solución a esta problemática. Y lo hice del siguiente modo :
 
Es un hecho lógico que si mezclamos un conjunto de bebidas alcohólicas de distinta graduación el porcentaje de alcohol de la mezcla resulta ser una media ponderada de los porcentajes de alcohol de cada constituyente de la misma, utilizando unos coeficientes que ponderan a cada porcentaje individual que resultan ser los volúmenes de cada parte, y dividiendo la suma por el volumen total de la mezcla. Esto es:
 
   porc. en alcohol de la mezcla = ((volumen 1)*(porc. de alcohol del volumen 1) + (volumen 2)*(porc. de alcohol de volumen 2) + … )/(Suma de los volúmenes).     

Esto no es sino una media ponderada de las graduaciones constituyentes.                     
 
Ahora apliquemos este hecho matemático a la elaboración de las almejas:
En vez de abrir los 2 kg. de almejas a la vez abrámolos en dos tandas de 1 kg. cada vez. El agua total de cocción se dividirá en dos partes iguales. Cada una de esas dos partes la dividirémos a su vez en otras dos, esto es, tendremos cuatro partes iguales de agua de cocción. Ahora operemos en cada una de esas partes por separado, preparando la salsa tantas veces como partes, corrigiendo las irregularidades de  una parte para la siguiente.
 
Lógicamente en cada cuarto de la cantidad de agua se echarán un cuarto de los ingredientes (a uno de los cuartos le corresponderá un cuarto de vaso de vino blanco y el zumo de un cuarto de limón, e igualmente con los demás ingredientes). Pero tenemos que corregir las irregularidades que hayamos detectado en una parte anterior en la parte en preparación, es decir, si antes echamos mucho sal y sabía muy salado, ahora lo dejaremos un poco flojo de sal, y lo mismo con el zumo de limón y con el vino blanco.
 

 Finalmente, cuando tengamos las cuatro salsas preparadas, las juntamos, y agregamos esta salsa así obtenida a los bivalvos abiertos y al laurel, para darles junto a ella el último hervor.
 

4.- Ventajas de la elaboración por el método de promediado ponderado.
         

Hay dos ventajas evidentes en este modo de elaboración:
 
(1)- Si una de las cuatro partes nos sale mal, en las siguientes partes ya no cometeremos el mismo error, porque se debe ir tanteando siempre el sabor, esto es fundamental, y si cometemos un error al principio siempre estamos a tiempo de corregirlo en las siguientes partes.
       
(2)- Dado que operando del modo expresado en (1) la probabilidad de obtener un mal resultado en dos partes es baja, y la de obtenerlo en tres partes es todavía más baja, precisamente por el tanteo del sabor al que sometemos la elaboración continuamente, se puede concluir que al final tendremos con total certidumbre o ninguna parte con mala performance o una, mientras que las otras tres estarán razonablemente bien. Y al juntar las cuatro salsas, debido al promediado ponderado, nuestra percepción de las irregularidades de la parte defectuosa será rebajada y prácticamente anulada, porque las otras partes “tiran más hacia sí” que ésta por ser más iguales entre sí y arrojar un mayor volumen (3 veces mayor).
  
De este modo se promedian las irregularidades que pueda haber en cada una de las cuatro fracciones de salsa y el resultado final es altamente satisfactorio. La única desventaja es el mayor tiempo de elaboración, pero si el resultado es bueno yo creo que compensa. 
¿Alguien duda de la eficacia de la matemática?.

  

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (7) Fotografias de antes de la caida

  

 

 

Reproduzco aquí algunas fotografías de la antena central de la estacion Consol de Arneiro (Cospeito), algún tiempo antes de su caída. Actualmente no ha quedado nada de ellas.

 

 

Se pueden observar perfectamente las riostras que sujetaban a la torre desde varias direcciones, la cual levitaba cuando había viento, puesto que en el suelo estaba simplemente apoyada, y eran estos tirantes los que impedían su caída.