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Archivo para 2 septiembre 2009

El grupo cónico-diferencial

 

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El grupo cónico diferencial es el mecanismo que entrega la fuerza y la velocidad a las ruedas que mueven un vehículo.

Normalmente en los coches modernos la tracción suele ser delantera, pero hay modelos que la llevan en las dos ruedas de atrás y otros que la tienen en los dos ejes, trasero y delantero.

Supongamos que un coche sin grupo cónico diferencial viaja por un lugar con curvas. Debido a que en ese caso hipotético las dos ruedas tractoras giran al mismo número de revoluciones por minuto, la rueda que va por la cuerda de la curva rodará más vueltas de las necesarias, con lo que se gastará más que la rueda externa y al mismo tiempo dificultará la toma de la curva. Para resolver este problema se inventó el grupo cónico-diferencial, que se sitúa en el eje o ejes que lleva(n) la tracción del vehículo. 

Para entenderlo fijémonos en el esquema que he colocado en esta entrada. Las revoluciones y la fuerza nos llegan desde el cambio entrando en el grupo cónico por el piñón cónico o piñón conductor. Ahí se realiza una reducción o desmultiplicación según la relación de dientes entre el piñón conducido o corona y el piñón conductor. Esta reducción disminuye la velocidad angular de giro aumentando el momento de fuerzas o par. Se trata de transformar la potencia antes de aplicarla a las ruedas, disminuyendo el alto número de revoluciones que vienen del cambio y aumentando el no tan grande par motor que salen de dicha pieza. En el interior del piñón conducido del grupo cónico se halla la caja de los satélites. Como se puede deducir del dibujo, en una recta los satélites no giran y por lo tanto la unión de los palieres y los planetarios giran a las mismas revoluciones que el piñón conducido del grupo cónico.

Ahora bien, cuando se toma una curva, los satélites comenzarán a girar, forzados por las ligaduras que en cuanto a velocidad angular fija el propio suelo de la curva. Así, como se puede deducir del dibujo, como el giro de los satélites que en un sentido aumenta las revoluciones en el sentido contrario las disminuye, se colige que las vueltas por minuto que giran de más el palier y planetario de la rueda del lado externo de la curva respecto a la corona del grupo cónico, son las que giran de menos el palier y planetario de la rueda del lado de la cuerda de la curva respecto a dicho piñón conducido, y este incremento o decremento de vueltas respectivamente, han de ser sumadas por tanto a las revoluciones de la corona del grupo cónico para obtener las revoluciones por minuto de cada palier. Esto viene impuesto por el giro de los satélites cuando el coche entra en una curva. De ello se deduce la siguiente ley: El piñón conducido del grupo cónico gira exactamente en todo momento a una velocidad angular que es la media aritmética de las velocidades angulares de los dos planetarios.

Es decir, si el piñón conducido gira a 50 revoluciones por minuto y el planetario de la cuerda de la curva a 35, el planetario del exterior de la curva girará a 65 r.p.m. Así se consigue ajustar el giro de las ruedas a la mayor distancia que han de recorrer las del exterior frente a las de la cuerda y se ayuda además a tomar la curva.

Todo un invento.

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Las aventuras de Tintín

 

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Me encantan los cómics de Tintín. De  hecho son mis cómics favoritos. Parece como si aquí en España o eres de Tintín, o eres de Mortadelo o eres de Astérix. Yo me quedo con el primero, aunque no le hago ningún asco a los otros dos. De Tintín se han dicho muchas cosas, incluso se ha especulado continuamente acerca de su supuesta homosexualidad. De todas formas por cada persona que pretende esto hay otras que pretenden lo contrario, y ambos bandos con pruebas ilustradas.

El personaje de Tintín fue creado por Georges Remy (seudónimo Hergè), y fue el protagonista de 24 álbumes dibujados entre 1930 y 1976. Tintín es ya un icono del Siglo XX.
Es de reseñar que el proceso de elaboración de los álbumes por Hergè era muy minucioso, ya que se documentaba a la perfección sobre los países visitados por su héroe antes de acometer la tarea de crear sus aventuras. Tintín viajó por los cinco continentes, acompañado por su inseparable Milú, y por una amalgama de otros personajes, cada uno con su encanto particular (Hernández y Fernández, Haddock, Bianca Castafiore, …).

El estilo que Hergè usa en sus cómics se viene denominando “la línea clara” y se basa en colores planos sin matices y sin efectos de sombra o de luz. Es un estilo basado en cómics americanos de principio de siglo XX.

¿Hay alguna edad para leer estos cómics? Yo creo que se pueden leer absolutamente a cualquiera edad y que la relectura incluso resulta siempre gratificante. Leí la obra completa con 10 y 11 años.  La releí con 15 y 16 años. Hice una segunda relectura a los 33 años. Y no me he aburrido de Tintín. Forma ya parte de nuestra cultura.

  

(7) – Ingrid Bergman, nos sigues conmoviendo

  

 

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¿Qué nos está pasando a los humanos?¿Estamos perdiendo la humanidad? Vemos la desgracia ajena y torcemos la cabeza para otro lado, un mendigo realmente necesitado nos pide para comer y le regalamos una cara de auténtico desprecio… Nos da igual lo que les pase a los demás, nos es indiferente, hasta diría que nos da igual lo que pasa con nosotros mismos. Parece como si esta sociedad fría y competitiva, este ritmo acelerado que nos priva del tiempo de dedicación a nosotros mismos y a los demás, nos hubiera vuelto insensibles, y parece como si el rasgo más humano de entre los rasgos, el sentimiento o emoción producidos por lo que oímos o vemos, fuera ya un lujo para muchos y para otros algo deleznable, odioso, y motivo de vergüenza.
 
¿Qué nos está pasando a los humanos?¿Acaso no es sano de vez en cuando llorar -al marger supuesto de las patologías depresivas-? El lloro de amor, la lágrima nostálgica, la lágrima de pena, son muy sanos y creo que muy recomendables alguna que otra vez, pues nos hacen caer en la cuenta de que seguimos siendo hombres, con nuestros problemas, nuestras inquietudes, nuestros sueños, nuestros miedos, nuestros amores y desamores, y sobre todo, nuestros sentimientos.
 
Hay una escena del cine clásico que me tiene enormemente obsesionado. Se trata de la escena de “Casablanca” en la que Ingrid Bergman, esa belleza de los años 40 que es ya inmortal, deja resbalar por sus mejillas unas amargas lágrimas, al volver a ver tras algunos años a su antiguo novio Rick (Humphrey Bogart), cuando le dice al pianista negro Sam algo así como: “toca El tiempo pasará, Sam”. Por sólo la belleza de esta escena aparentemente simple estoy condenado a ver Casablanca una y otra vez hasta la tumba, aunque ya casi me la sepa de memoria. A ese tipo de lágrimas es al que me refería en el párrafo anterior.
 
Como médico de mi alma reivindico cinco minutos de lloro semanales y los prescribo a todos los interesados que quieran mejorar su vida.
Tómese además la siguiente píldora diaria, con un vasito de agua.

 

El mundo del mañana 

 

Me gustaría pensar

que tal vez, algún día,

el mundo será

de los seres insignificantes…

de los ancianos que regalan

caramelos a los niños,

de los mendigos,

que no tienen nada,

de los inofensivos hombres

que observan los pájaros,

de los jardineros

que cuidan cada rosa,

de los empleados

que se esfuerzan

por llegar a fin de mes,

de los barberos

que entretienen

al cliente,

de los relojeros viejos

que añoran a la Bergman,

de las novias buenas

y estudiosas,

de los niños de mirada

húmeda y tímida,

que serán los hombres

del mañana,

y de los poetas anacrónicos

que escriben versos

como éstos ,

y que aguardan el retorno

del imperio de la inocencia.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.